El lanzamiento del movimiento pol铆tico Marcha Patri贸tica y la constituci贸n de su Consejo Patri贸tico Nacional presupuestado el pr贸ximo 21, 22 y 23 de Abril, ha propiciado variados encuentros y reuniones a lo largo y ancho de la geograf铆a nacional, con el fin de proyectar, entre diferentes organizaciones sociales y pol铆ticas, una opci贸n de poder que permita transformar la condiciones indignas del pueblo colombiano.
En este marco, Ibagu茅 no fue la excepci贸n. El pasado 24 de Marzo, cerca de 50 personas integrantes de distintos procesos organizativos de orden gremial y pol铆tico que act煤an en la ciudad y algunos municipios del centro del departamento, se dieron cita para aportar en la construcci贸n de los cimientos de dicha alternativa, a partir del estudio y la reflexi贸n de su pertinencia, car谩cter, alcances y forma organizativa en el plano nacional.
LA PERTINENCIA DE LA MARCHA
El movimiento social y popular colombiano asiste a un momento singular en su historia reciente. Tras su estancamiento durante la d茅cada del 90, producto del ejercicio persistente y sistem谩tico de la violencia por parte de quienes detentan el poder, y la crisis ideol贸gica derivada de la ca铆da de la Uni贸n de Republicas Socialistas Sovi茅ticas (URSS), la lucha social y popular encuentra actualmente un mayor eco.
Una vez m谩s, las victimas de las pol铆ticas aplicadas por los gobiernos de Cesar Gaviria, Ernesto Samper, Andr茅s Pastrana, 脕lvaro Uribe y Juan Manuel Santos, han venido expresado un creciente descontento: los trabajadores, aunque diezmados por las medidas de flexibilizaci贸n laboral, insisten en la denuncia de las condiciones en las que se encuentran; los campesinos, robustecidos a trav茅s de varias organizaciones, resisten a la violencia estatal y paraestatal, persisten en la lucha por la distribuci贸n de la tierra concentrada en pocas manos y elevan su voz por la soluci贸n pol铆tica al conflicto armado; los ind铆genas reclaman mejores condiciones de vida para sus comunidades y el pueblo en general; los estudiantes, apelando a variadas formas de manifestaci贸n, enfrentan la privatizaci贸n y mercantilizaci贸n de la educaci贸n; y, los usuarios del servicio de salud y de los servicios aparentemente p煤blicos, esquivan la muerte y protestan contra sus elevados costos. En definitiva, el oprobio que viven diariamente miles y miles de colombianos, ha justificado variadas formas de descontento, las cuales, de manera sumamente creativa, confortan a quienes detentan el poder.
No obstante, gran parte de estas formas de manifestaci贸n siguen dispersas, aisladas y ensimismadas en sus propias reivindicaciones, as铆 una porci贸n haya logrado, durante los 煤ltimos a帽os, ciertos niveles de articulaci贸n que les permite perfilar sus luchas contra las ra铆ces de los problemas. El punto es que dichos niveles de cohesi贸n todav铆a no logran reunir el descontento existente y encausarlo hacia una lucha de mayor aliento, que supere la mera reivindicaci贸n de un sector social.
Por esta raz贸n, la propuesta que encarna la Marcha Patri贸tica, siguiendo las consideraciones elaboradas por los participantes en el espacio, se presenta como un punto de encuentro –as铆 como ocurre con el Congreso de los Pueblos, el Polo Democr谩tico Alternativo y la Minga Social e Ind铆gena–, cuyo prop贸sito se asocia con la necesidad de articular las diferentes expresiones de lucha de los sectores sociales del pueblo colombiano y sus organizaciones en aras de otorgarles una perspectiva pol铆tica, que posibilite solucionar la grave situaci贸n de los colombianos y ganar mayores niveles de bienestar.
EL CAR脕CTER Y LOS ALCANCES DE LA MARCHA
Seg煤n los participantes en el encuentro, y sin perder de vista los planteamientos de la Proclama por la nueva independencia (elaboraci贸n concretada el pasado 19, 20 y 21 de Julio de 2010 con motivo a la conmemoraci贸n del bicentenario de la lucha por la independencia), la Marcha Patri贸tica debe tener por prop贸sito esencial pretender el poder pol铆tico, fundamentalmente con el 谩nimo de consolidar una segunda y definitiva independencia.
Esta pretensi贸n del poder pol铆tico obedece a una necesidad primordial. Con el 谩nimo de transformar las dif铆ciles condiciones en las que vive el pueblo colombiano, es indispensable reorientar y redefinir el papel del Estado. Por lo tanto, la lucha por el poder pol铆tico, que no es m谩s que la disputa por ganar la direcci贸n del Estado, debe ser la prioridad de la Marcha Patri贸tica.
Pero no basta con pretender la conducci贸n del Estado. La lucha por el poder pol铆tico debe favorecer la mayor铆a de los colombianos, lo cual debe implicar una batalla por romper con las relaciones de dependencia y subyugaci贸n impuesta por los Estados Unidos de Norteam茅rica y otras potencias que pretenden a Colombia y Latinoam茅rica como su despensa; y, encerrar, tambi茅n, el logro pleno y verdadero de la democracia y la consecuci贸n de mejores condiciones de vida que conduzcan al pueblo a un estado de paz duradero.
Debido a que la Marcha Patri贸tica surgi贸 por iniciativa de varias organizaciones de campesinos, ind铆genas, estudiantes, trabajadores y otros actores, el proceso –como lo concluy贸 la reuni贸n– debe mantener y profundizar su raigambre social y popular; es decir, debe caracterizarse por reposar y nutrirse de las m谩s variadas formas de organizaci贸n del pueblo explotado y sometido, entendiendo que la lucha por el poder pol铆tico no es de unos pocos, sino del pueblo mismo.
En aras de cohesionar los esfuerzos de las organizaciones identificadas y comprometidas con la Marcha Patri贸tica, los participantes en el encuentro coincidieron en la necesidad de una forma organizativa nacional nada distante con la propuesta expuesta en el escenario.
La idea es que las organizaciones integrantes de la Marcha Patri贸tica conformen, a partir de dos delegados, un espacio de decisi贸n y conducci贸n del proceso denominado Consejo Patri贸tico Nacional, el cual se reunir谩 cada dos a帽os. Asimismo, del seno de este consejo se conformar谩 un organismo directivo que orientar谩 el desarrollo de sus principales determinaciones durante dos a帽os. Y, con el fin de operativizar algunas tareas, dicho organismo directivo comisionar谩 a un grupo para que las ejecute.
Si bien el espacio permiti贸 mayores niveles de comprensi贸n y apropiaci贸n de los postulados caracter铆sticos de la Marcha Patri贸tica, el mismo escenario expres贸 dos grandes tensiones alrededor del problema de la amplitud.
Primero. La amplitud, entendida como la inclusi贸n no s贸lo de los sectores sociales y populares interesados en la transformaci贸n del Estado colombiano, sino de personalidades democr谩ticas identificadas con el prop贸sito de la Marcha Patri贸tica, desvirt煤a, por un lado, un posible car谩cter clasista del proceso y, por otro, abre una brecha para que las corrientes democr谩ticas lo socaven y lo orienten en funci贸n de sus intereses.
La experiencia hist贸rica, seg煤n la discusi贸n presentada en la reuni贸n, da cuenta de esto. Las alianzas efectuadas entre la izquierda y algunos sectores aparentemente democr谩ticos del pa铆s, han derivado en desaciertos que no le permiten al pueblo alcanzar el poder para su beneficio, sino han contribuido a que dichos dem贸cratas ganen la conducci贸n del Estado a su favor y el de unos pocos.
Segundo. Con el fin de incluir a los actores m谩s consecuentes del pa铆s en el posicionamiento de un nuevo poder que reivindique la soberan铆a, posibilite una verdadera democracia y garantice la paz, no puede incorporar a quienes le han hecho da帽o a los luchadores. Por esto, la incorporaci贸n de militares patriotas, cuando existe unas fuerzas militares orientadas por una doctrina nociva contra el pueblo, debe cuestionarse y replantearse.
Pese a que en el orden del d铆a figuraba la discusi贸n en torno a la naturaleza y trascendencia de la Marcha Patri贸tica, el cierre del evento estuvo acompa帽ado de dos insistencias: cada organizaci贸n debe proyectar su participaci贸n en el Consejo Patri贸tico Nacional de la Marcha Patri贸tica, destacando a dos integrantes de cada proceso organizativo, y debe preparar sus delegaciones para asistir, el pr贸ximo 23 de Abril, al evento de lanzamiento de la Marcha y su Consejo Patri贸tico en la ciudad de Bogot谩.