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Y… ¿A QUÉ JUEGAN EN LA UT?


Tras finalizar un año de desazón y discrepancias durante el cual los profesores y trabajadores del Alma Mater se enfrentaron en varias oportunidades a la actual administración, se inicia un nuevo año para el Consejo Superior (CSU) y el rector Omar Mejía Patiño en el que le han dado un golpe definitivo a lo que sería la planta administrativa y académica de la Universidad del Tolima. Esta situación generó gran polémica al momento de descubrir la crisis dado que allí se estimaba estaba el mayor gasto de dineros y de los que se decían habían generado el hueco más grande.

En esta oportunidad, las reformas planteadas a través del estudio técnico en el que viene trabajando la Universidad del Valle, derivadas de la profunda crisis en la que aún sigue inmersa la universidad, toco a los administrativos de las facultades y algunas unidades académico-administrativas. Este revolcón se debió a la cruda misión que tiene el rector de “sacar de la crisis a la universidad”.

Y, como muy bien lo resaltó el señor rector “Nada de esto es fácil pero transitamos el camino correcto. Tenemos una oportunidad valiosa para construir una nueva historia y demostrar la grandeza de nuestra universidad”. El plan que se ha trazado y que el muy bien expone en la carta abierta que hace llegar a los profesores por medio del correo institucional en los días anteriores a los despidos, deja ver cómo la administración actual se ha preocupado por el recorte en los gastos administrativos y la generación de nuevos recursos. Sin embargo, esto ha molestado a algunos decanos, quienes argumentan que esto no es más que una estrategia del rector y sus secuaces para estructurar a su bancada dentro de la universidad.

Esta nueva fase en la universidad trae gran preocupación sobre todo el hecho de que la administración este tan angustiada por conseguir recursos propios. ¿De dónde saldrán esos nuevos recursos? ¿A través de las matriculas estudiantiles? ¿Por medio de la ejecución de proyectos que comprometan los espacios físicos de la universidad o su función misional? Además de esto y teniendo en cuenta la nueva situación administrativa, ¿Cuál va a ser la situación actual de las facultades luego de comprometer a los profesores de planta en cargos administrativos? Esperemos que esta crisis sea en la realidad una oportunidad para salir del hoyo y mejorar, aun cuando rondan muchas incertidumbres al respecto y el futuro del alma mater se vea difuso en el tiempo.

Escrito por @marcelareyes8

VUELVE Y JUEGA: AUC AMENAZAN A LÍDERES DE LA MARCHA PATRIÓTICA EN EL TOLIMA


Por medio de un panfleto digital, el cual fue enviado a los correos de la Marcha Patriótica y algunas de sus organizaciones sociales el pasado 6 de enero, las Autodefensa Unidas de Colombia (AUC) señalaron de comunistas a sus dirigentes y los declararon objetivo militar.

“Le informamos a la comunidad en general del departamento del Tolima que hoy mas que nunca hacemos presencia en este territorio liberándolo de guerrilleros y comunistas por eso ofrecemos 5.000.000 de pesos por la cabeza de los (…) guerrilleros, terroristas y comunistas que le han hecho tanto daño al Tolima y a nuestro país con el cuento de la paz”, dice el documento. Además, añade: “declaramos objetivo militar a los guerrilleros que se hacen pasar por indígenas”.

Entre los amenazados se encuentran los directivos de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Tolima, ASTRACATOL; el presidente y el vicepresidente de la Asociación de Cabildos Indígenas del Tolima, ACIT, Luma Florez y Ángel Ortiz; el vicepresidente de FENSUAGRO, Guillermo Cano; los promotores de las Zonas de Reserva Campesina; uno de los voceros departamentales de la Marcha Patriótica, Juan Bermúdez; y, otros activistas.

Aunque esta intimidación no es la primera, ya que el año pasado sus líderes recibieron tres amenazas, constituye una afrenta más contra el movimiento. Por el calibre del panfleto, todo pone en evidencia que en el Tolima persisten grupos decididos a evitar la superación del conflicto armado, la implementación del acuerdo final entre el gobierno y las FARC-EP, así como la construcción de una paz estable, duradera y con justicia social. Por esto, la reciente amenaza representa en un obstáculo para sentar las bases de la tranquilidad de los campesinos, indígenas y gentes del común del departamento.

Vale la pena destacar que al día de hoy la Marcha suma más de 120 integrantes asesinados y un centenar de perseguidos por apostarle a la salida política al conflicto armado, respaldar el “Sí” en el plebiscito del 2 de octubre de 2016 e impulsar la movilización social a favor de la implementación del acuerdo final entre las FARC-EP y el gobierno.

LA UT A LAS CUERDAS


“Año nuevo, vida nueva”, ojalá se pudiera decir lo mismo de la situación de la Universidad del Tolima y de la educación superior colombiana. Sin embargo, no todo año nuevo trae buenas cosas y menos para la educación en Colombia. El Ministerio de Educación Nacional y sus diferentes estrategias han puesto en jaque las Instituciones de educación superior públicas en el país, llevando a las diferentes universidades a verse en apretadas situaciones en materia fiscal y académica. La Universidad del Tolima no es la excepción a esta regla.

Para nadie fue un secreto que en 2015 –durante la administración Herman Muñoz– explotó una crisis institucional y financiera nunca antes vista en la historia de la universidad. Y no era para menos… Hacia finales del segundo semestre de 2015 se especuló que la Universidad del Tolima tenía un hueco fiscal de unos 5 mil millones de pesos. Curiosamente, dicha especulación tenía mucho de verdad y hacia finales del año se destapó una olla que proyectaba un déficit de unos 25 mil millones de pesos. A esto se le sumó una preocupación más: el Ministerio de Educación Nacional, MEN, a través de la Ley de Inspección y Vigilancia 1740, intentó meter sus “pequeñas garras” en la manoseada y desbarajustada UT. Todo esto desató la preocupación de estudiantes, profesores y administrativos, porque desde el Consejo Superior se barajó un empréstito o un recorte presupuestal posiblemente acompañado de una intervención y restructuración administrativa.

Al respecto, hay que decir que los planes del Consejo Superior, especialmente la intervención, fueron boicoteados por la comunidad universitaria, la cual pocas veces había trabajado tan mancomunadamente. Así, la intervención vía Ley 1740 fue descartada, pero llevo a otra ocurrencia: condujo a la universidad a la tan temida Ley 550 (Ley de quiebras) o el crédito a la banca. La administración anterior creía que un crédito por 15 mil millones de pesos sería un alivio fiscal para tan grande hueco. Sin embargo, esta decisión fue tan mal recibida que en cooperación con muchos sectores al interior del claustro y fuera de este fueron quienes convirtieron en bandera de lucha la renuncia irrevocable de la anterior administración y su linchamiento público a través de los medios regionales.

En medio de todo esto, la UT cambió de administración. El gentil Omar Mejía, “el rector del pueblo” que muy comedidamente decidió darle vía libre a la “Asamblea Universitaria”, como espacio de deliberación y toma de decisiones para la tan anhelada reforma profunda que necesitaba la U, constituyó una opción para reorientar el rumbo del Alma Mater. Sin embargo, nuestro querido rector del pueblo no le ha dado la cara a la comunidad en acto público, para informarle a la gente cómo va la universidad y cómo va el hueco fiscal. Entonces, ¿Qué pasó? ¿Salió Muñoz y el hueco se cerró? O ¿Qué es verdaderamente lo que está pasando en el interior de la UT?

Ni más ni menos nuestro querido nuevo rector, preocupado por la situación de la universidad, pensó que el plan de la administración pasada no era tan descabellado y pidió un pequeño prestamito de 11 mil millones de pesos a la banca, como para medianamente salir del atolladero. Y vea pues… la Asamblea Universitaria ya podía empezar a trabajar en la reforma profunda y a meterle platica a eso. El problema es –y es que el rector le contó a muy pocos– que contrató a algunos expertos de la Universidad del Valle para que fueran ellos quienes elaboraran una reforma académico-administrativa para la U. Entonces, ¿Para qué la Asamblea Universitaria? ¿Cuáles son las decisiones que va a tomar?

Afortunadamente el 2016 terminó y como ya todos salimos a vacaciones el rotico de la U desaparece por unas semanitas. Esperemos que las cuerdas no apreten muy fuerte para que le den tiempo a la UT de salir de todos sus problemas o que estas administraciones mezquinas (el MEN y la Gobernación del Tolima) se pongan la mano en el considere y le den soluciones reales a la situación –no ley de inspección y vigilancia o ley de quiebras–. Y es que con paños de agua tibia esto ya no se arregló. Es hora de tomar con seriedad el futuro de la educación pública superior en el Tolima y el país.

Escrito por @marcelareyes8

COLOMBIA EN TRANSICIÓN HACIA LA PAZ

Firma del acuerdo final en el Teatro Colón. Foto: Marcha Patriótica.

Tras el resultado del pasado 2 de octubre, el país quedo dividido, desconfiado y –por qué no decirlo– incrédulo ante todo el panorama que traía consigo el acuerdo de paz logrado en La Habana-Cuba. Mucho se especuló sobre lo que iba a pasar en el país: que el gobierno tendría que renegociar con el Uribismo, que serían estos los que tendrían en sus manos el nuevo acuerdo, que en definitiva todo tendría que pasar por un segundo plebiscito, entre otras cosas.

Aunque mucho ha pasado y muchas de estas posibilidades se descartaron, el acuerdo de La Habana se reajustó con la intervención de todos los sectores, incluso con los de la oposición (los del No). Así, la modificación del acuerdo dio vía libre al siguiente paso: implementarlo, lo cual inauguró una nueva batalla campal con los enemigos del acuerdo y la paz. En esta primera fase, el país afrontó un plebiscito que le costó a la nación 280 mil millones de pesos, acompasada con una campaña mentirosa por parte de la oposición. Por fortuna, esta situación abrió el dialogo con otros en aras de volver sobre temas espinosos del acuerdo y reinauguró el debate acerca de la refrendación, cuestión en la que el Centro Democrático insistió en un nuevo plebiscito, es decir un nuevo gasto para la nación.

La fase posterior a esto trajo mucha tela por cortar. La necesidad ahora era proteger el acuerdo y para esto mucho se habló: que los guerrilleros iban a compartir lugar en el congreso con los prestigiosísimos ciudadanos de bien que le hacen el favor a este país de cumplir tan magna actividad. Sin embargo, la incógnita era si aquello acordado volvería a pasar por las urnas o tendría que buscarse un mecanismo más rápido; a lo que evidentemente el gobierno contesto con sensatez: el país no podría darse el lujo de gastar nuevamente 280 mil millones de pesos y este trámite debería pasar por la Corte Constitucional, la Cámara de representantes y el Senado.

De todas maneras apareció otro mico allí. Habría que esperar la resolución del Consejo de Estado, el cual diría si el acuerdo se implementaría vía Fast Track o procedimiento rápido –que para fortuna de todos los Colombianos fue el optado– o por el trámite ordinario, que implicaría el manoseo indiscriminado de lo que ya se había acordado. En esta ocasión hay que felicitar a todos aquellos que hicieron posible el procedimiento por Fast-Track, ya que esto permitió que muchas puertas se abrieran. Después de esto vino lo inesperado: nadie contaba con que de la noche a la mañana saliera algo llamado Voces de Paz y Reconciliación, diciendo que serían ellos quienes ocuparían unos espacios supuestamente otorgados a las FARC en el legislativo.

Aunque fue sorpresivo el nacimiento y la constitución de la agrupación ciudadana Voces de Paz y Reconciliación, hay que decir –con toda certeza– que estos ciudadanos no son los voceros de las FARC, como se encargaron de difundir los medios oficiales Por el contrario, esta es una agrupación de ciudadanos que decidieron tomar parte en el proceso de implementación del acuerdo, en particular en lo estipulado en la segunda versión de su documento final. Y es que esta es una agrupación con carácter político que tendría como tarea la preservación de lo acordado tal cual está escrito. No es el partido político de la insurgencia como muchos vociferaron, porque su duración tendrá un término finito (6 meses) hasta que la insurgencia cumpla con todo lo establecido en el acuerdo: la dejación de armas, en especial.

Volviendo a Voces de Paz, hay mucho hay que decir. Sus 6 voceros son personajes escogidos por ser representativos de la vida pública en algunos sectores sociales. Allí se encuentran académicos de alto prestigio, jóvenes activistas nacidos de la lucha contra la mercantilización de la educación, excandidatas a gobernaciones, exdirigentes del exterminado partido político de la insurgencia Unión Patriótica (UP), antiguos magistrados y decanos. Personas que, sin lugar a dudas, jugarán un papel determinante en el tránsito de la vida armada de las FARC a la vida política, económica y social.

Mucho trabajo se avecina y más cuando el país termina el año con la buena noticia de la aprobación de la Ley de Amnistía. Sin sonar utópicos podría decirse que la paz está más cerca que nunca en el país; y aunque definitivamente la Cámara y el Senado siguen embarrándola en otros temas como la reforma tributaria, la presupuestación del salario mínimo y otros más, es la primera vez en 50 años que en Colombia se buscan y emprenden soluciones reales para terminar el conflicto.

Sin titubeos, el fin de año y, sobre todo, el último trimestre ha dado de que hablar. Con todos sus bemoles, se avecina un año de retos fuertes en la Cámara de Representantes y el Senado, pero también en las calles, donde la gente tendrá que apropiarse de todo esto por lo que atraviesa el país, porque el año que culmina y el que inicia deberán ser considerados como los años más determinantes en la historia Colombiana. En cuanto al 2016, quedará marcado como el año en el que la guerra dejo de ser el precepto de Estado y que por el contrario se buscó la salida para ser subsanado. La historia reconocerá a este como el año de la Paz y la Esperanza.

Escrito por @marcelareyes8

TIERRA FIRME: POR LOS DDHH, EL AGUA LA PAZ

Barrio Tierra Firme de Ibagué. Foto AEP.

El pasado 10 de diciembre, la comunidad del barrio Tierra Firme celebró el día Internacional de los Derechos Humanos y el agua. Como la Junta de Acción Comunal lo proyectó, la jornada inició con la limpieza y recolección de residuos sólidos de las zonas verdes y la quebrada que pasa por el barrio. Con esta actividad hicieron alusión a la importancia que tiene el agua y el ambiente en la vida y subrayar en la función primordial que cubre el ambiente para la paz.

Tras la jornada de limpieza, la cual culminó hacia mediodía, la comunidad y algunos colaboradores de la actividad se reunieron al calor de un sancocho comunitario. Actividad secundada por la intervención del presidente de la junta comunal, quien agradeció la colaboración y resaltó la importancia de actividades como estas para el inició de una nueva Colombia en paz y justicia social.

La jornada continúo con un campeonato relámpago de futbol, en donde chicos y grandes se reunieron alrededor del balón a disfrutar de los “picaditos” entre vecinos e invitados, a terminar de celebrar el día internacional de los Derechos Humanos y el agua y a decirle al resto de Ibagué que Tierra firma está comprometida con la paz y seguirá trabajando en esa dirección.

PRESIDENTE: “NI UN PASO ATRÁS, ACUERDO YA”

Marcha de antorchas por el derecho a la paz estable y duradera. Foto: Marcha Patriótica - Tolima.

El viernes 7 de octubre fue singular para los ibaguereños. Cerca de dos mil personas alteraron la rutina de la ciudad, lanzándose a sus calles a enarbolar una de las más sentidas reivindicaciones del pueblo colombiano: la paz. Ante la demora del gobierno por destrabar la implementación del acuerdo final con las FARC-EP, la Ibagué que le apostó al “Sí” en el plebiscito del pasado 2 de octubre, los que fueron indiferentes ante dicho mecanismo de participación y algunos que votaron por el “No” arrepentidos, salieron a decirle a Juan Manuel Santos “Ni un paso atrás, acuerdo ya”.

Aunque la marcha salió de la Universidad del Tolima, sus protagonistas no fueron propiamente universitarios. De la mano del estudiante, el profesor y el trabajador, la movilización también estuvo pintada con rostros de amas de casa, niños, pensionados, veteranos, jóvenes barristas no solo del Tolima sino de otros equipos del país, funcionarios públicos y artistas callejeros. Incluso, la marcha estuvo marcada por la presencia de familias enteras que tomaron la determinación de manifestar su necesidad de paz.

Entre la multitud que se lanzó a la calles el viernes, estuvo una mujer cuya historia de vida es –sin duda alguna– la historia de las consecuencias del conflicto armado colombiano. Tras romper con su rutina diaria, la señora Alba Lucia Pineda saltó de los quehaceres hogareños, el trabajo y los largos trámites ante la EPS a la que pertenece a lucha por una paz estable y duradera: “a las cuatro y treinta de la mañana inició mi vida laboral. Ese día me levanté a alistarme, dejar preparado el almuerzo, empacar desayuno, salir a las seis de la mañana de la casa, trabajar (…) en la tarde, hacer una vueltas en el centro y esperar la marcha en la veintiuna con quinta”.

Ella tomó la decisión de participar en la marcha, porque es una de esas voces autorizadas para hablar de los impactos del conflicto armado y ha esperado con asías su culminación y emprender así el regreso a su terruño. La vida que una vez tuvo en la Macarena-Meta fue alterada por los disparos, las bombas, la persecución y la estigmatización a la que fue sometida por parte de las fuerzas militares. Por lo tanto, la señora Alba Lucia se convirtió en la más indicada para levantar una voz de protesta frente a quienes quieren prolongar el conflicto y enredar la implementación del acuerdo final entre las FARC-EP y el gobierno.

Marcha de antorchas por el derecho a la paz estable y duradera. Foto: Marcha Patriótica - Tolima.

Así como las víctimas del conflicto en Bojayá, Toribio, San Miguel en Planadas, Roncesvalles, San José de la Hermosas en Chaparral y otras localidades de Colombia le dijeron “Sí” al Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera, la señora Alba Lucia refrendó su posición saliendo a marcha y gritar “porque el pueblo lo merece, el acuerdo se mantiene”. ¡Eso sí! Ella fue una de esas luchadoras anónimas que sumó su voz a un clamor que viene creciendo paulatinamente, pero vio en lo ocurrido, vio en esa marcha del fuego y la alegría, la esperanza que una vez le arrebató el conflicto armado.

Para la señora Alba Lucia el fin de la jornada augura el inicio de nueva iniciativas. Ella sabe que la lucha por la paz no será sencilla, más cuando existe un grupo muy resistente a la verdad que puede traer el fin del conflicto con las FARC-EP y la implementación del acuerdo final. Por esta razón, una vez llegó a la plaza Manuel Murillo Toro de Ibagué, lugar donde culminó la “Marcha de antorchas por el derecho a la paz estable y duradera”, fundió su voz con la de los demás para gritarle al presidente “ni un paso atrás, acuerdo ya”.

Por @juangbermudes

¡QUEREMOS LA PAZ, ACUERDOS YA!

Por Marcha Patriótica - Tolima

Marcha de antorchas por el derecho a la paz estable y duradera. Foto: Marcha Patriótica - Tolima.

En las calles de Ibagué resonó el clamor de miles de tolimenses quienes al ritmo de redoblantes, bombos y trompetas alzaron su voz para decir “Porque el pueblo lo merece, el Acuerdo permanece”, “Queremos la Paz, Acuerdos ya”. Con estas consignas los marchantes expresaron claramente que el pueblo en las calles da un contundente espaldarazo a lo acordado en La Habana entre las FARC-EP y el Gobierno, acuerdos con los que ambas partes pretenden sentar las bases para construir una Paz estable y duradera y así dejar atrás más de medio siglo de conflicto entre ambos actores.

La multitudinaria marcha encendió el fuego de cientos de antorchas y velas para iluminar la esperanza en un recorrido cargado de emotividad, baile, alegría que inició en la Universidad del Tolima y que luego de dos horas, sobre las ocho de la noche del viernes siete de octubre, terminó en el Parque Manuel Murillo Toro donde se realizó un minuto de silencio como homenaje a las víctimas.

A la marcha acudieron estudiantes, organizaciones de víctimas, organizaciones sociales, la Alcaldía municipal, niños, niñas, adultos mayores, integrantes de la barra del Deportes Tolima, entre otros, todos ellos con el propósito de exigir que nunca más se vuelva a la guerra que en 52 años ha dejado a su paso más de 8 millones de víctimas.

En Colombia hay una nueva generación que clama para que en el país se empiece a construir la paz. Una de las voces que se hizo escuchar durante la Marcha de Antorchas fue la de Jhonatan Corredor, estudiante de la Universidad del Tolima, quien considera que “estamos en un momento de coyuntura en Colombia donde es muy importante la movilización social y donde el pueblo a través de estas marchas podamos pedir la aclamada Paz”.

En Colombia las marchas hacen parte de una tradición popular de resistencia que encuentra en las calles una manera de construir un escenario diferente donde se visibilizan las problemáticas sociales. Durante los primeros tres años de diálogos en La Habana se llevaron a cabo 599 movilizaciones sociales relacionadas con la Paz, según el informe del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep), Movilización por la Paz en Colombia: una infraestructura social clave para el posacuerdo.

Para Rafael Aguja, integrante de la Comisión de Paz del Movimiento Social y Político Marcha Patriótica, “la movilización es la salida que tenemos para poder refrendar los Acuerdos de La Habana y para garantizar la vida de todos nuestros ciudadanos. Creemos que por la vía de la movilización, la vía democrática, con el debate, el amor, la esperanza, vamos a lograr los cambios que tanto necesitamos”.

La masiva movilización del siete de octubre llevada a cabo en Ibagué hace parte de las multitudinarias marchas adelantadas en todo el país, principalmente en ciudades como Bogotá, Cali, Medellín, para respaldar los Acuerdos de Paz entre las FARC-Ep y el Gobierno.

ESPINAL SE MOVIÓ POR LA PAZ Y LA RECONCILIACIÓN

La rutina del Espinal cambió el pasado 24 y 25 de septiembre. El ir y venir de muchos fue alterado por los sonidos de guitarras, bajos y baterías, así como por voces a favor de un nuevo país, ya que los jóvenes del caluroso pueblo de la tambora se pusieron la camiseta para divulgar el fin del conflicto y la posibilidad de una paz estable y duradera

Intervención musical en el festival juvenil "Espinal por la paz y la reconciliación". Foto: AEP.

El anuncio del fin del conflicto armado entre las FARC-EP y el gobierno nacional despertó el entusiasmo de centenares de personas a lo largo y ancho del país. Espinal, el municipio de las fiestas del San Juan y San Pedro, no fue la excepción: sus jóvenes –embriagados de expectativas– se lanzaron a las calles a levantar las banderas de la alegría, convocando el festival juvenil “Espinal por la paz y la reconciliación”. Un encuentro político-cultural que reunió a diferentes generaciones en apoyo a los diálogos de La Habana, el fin del conflicto y por el Sí en el plebiscito del próximo 2 de octubre.

Uno de los gestores y organizadores del evento, señaló: “Somos concientes del momento histórico en el que estamos y, con este evento, incitamos a la población a que en primer lugar entendieran de qué tratan los acuerdos y en segundo lugar a la transformación del país, a dar el primer paso para construir un mejor país, votando Sí en el plebiscito el próximo 2 de octubre”.

Participantes en el festival juvenil "Espinal por la paz y la reconciliación". Foto: AEP.

Durante dos días, el barrio Caballero y Góngora fue el epicentro del festival. Las agrupaciones Tío cosa, Autogestión, Meliza, Crismaster, Daz, Mc Rain, Contrastes, Baldeboys, Arenga, Noxos y otras le pusieron el toque musical al acto, las cuales alternaron sus líricas con alientos y reflexiones sobre el Acuerdo Final para Terminar el Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera. Además, como lo dijo otro de sus organizadores: “Logramos captar la cantidad de publico que estimábamos, vinieron otras personas que no son habituales asistentes a este tipo de eventos, por tanto creemos que llevamos el mensaje un poco más allá de los esperado…”.

A parte de constituirse en una apuesta de los jóvenes, festival juvenil “Espinal por la paz y la reconciliación” fue una iniciativa forjada desde la Asociación Nacional de Desplazados Colombianos (ANDESCOL) y el Comité departamental La paz Sí es contigo de la Mesa de Organizaciones Sociales por la Paz que actúa en Ibagué y el Tolima.

Sí en el plebiscito del próximo 2 de octubre. Foto AEP.

NOTA ACLARATORIA

El festival juvenil “Espinal por la paz y la reconciliación” fue el resultado del esfuerzo colectivo de varios jóvenes del Espinal, quienes con su iniciativa lograron sacar adelante el evento. Las organizaciones mencionadas fueron un soporte, pero no sus organizadores; quienes gestionaron, organizaron y estuvieron permanentemente al frente fueron los jóvenes, que con su ímpetu, le aportaron a un acto con sentido de humanidad y perspectiva de reconciliación.