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LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA: ¿UN CALLEJÓN SIN SALIDA?


“La juventud vive siempre en trance de heroísmo. Es desinteresada, es pura. No ha tenido tiempo para contaminarse. No se equivoca nunca en la elección de sus propios maestros (…) Hay que dejar que ellos mismos elijan sus maestros y directores, seguros de que el acierto ha de coronar sus determinaciones”.
Manifiesto de Córdoba del 21 de junio de 1918

La institución de educación superior pública más importante del Tolima está al borde del abismo. Del dinero faltante para culminar el 2015, el cual ascendía a unos 22.000 millones de pesos, el rector recaudó un porcentaje que le permitió atenuar los compromisos que tiene con el profesorado y los trabajadores; sin embargo, no logró saldar completamente el déficit que reconoció en noviembre del año pasado. Por esta razón, la Universidad del Tolima sigue en el limbo, ya que requiere de un monto todavía cercano a los 22.000 millones para ponerse al día en sus obligaciones y arrancar el 2016.

Esta situación, que ha despertado malestares e incertidumbres entre los estamentos universitarios, ha sido aprovechada por el gobernador electo y la camarilla que representa para lanzarse por la “reapropiación” de la universidad. A nombre de la lucha contra la corrupción, Oscar Barreto se ha ido lanza en ristre contra la administración de José Herman Muñoz, exigiéndole una modificación drástica del panorama de la universidad en aras de depurar las cuotas que desde hace un par de años el liberalismo y los oportunistas de izquierda pusieron en el Alma Mater tolimense; incluso, y en complicidad con algunos medios regionales, viene ambientando el desprestigio de Muñoz con el fin de presionar su renuncia, lo cual le facilitaría poner una ficha (tal vez un ex-asesor de Luis H.) que responda a los intereses que representa.

Empero, la jugada mediática también está en clave de llamar la atención del Ministerio de Educación Nacional. Como el actual rector de la UT está empeñado en no abandonar su cargo e intentar resolver el déficit por medio de un préstamo, la presión de los medios (no necesariamente de los amigos de Barreto) apunta a demostrar que la administración de la Universidad del Tolima ha sido negligente y merece de una atención más juiciosa del Estado, por lo cual es totalmente pertinente y necesaria una intervención; es decir, amerita la intromisión del ministerio en los organismos de dirección universitarios a su antojo y en desmedro de la participación política de sus estamentos. Al respecto, vale la pena revisar la Ley de Inspección y Vigilancia o también conocida como Ley San Martín, la cual faculta al ministerio para meterse en los asuntos de cada universidad.

En estas condiciones, la Universidad del Tolima está en un callejón sin salida: si se queda José Herman, es totalmente claro que la investigación, la academia y la permanencia estudiantil se verán altamente golpeadas, ya que sus medidas de ajuste para atenuar la crisis así lo demuestran; si Barreto “recupera” para el conservatismo y el uribismo la universidad, lo lógico es que se reparta una vez más la torta e irrumpa un nuevo carrusel de las OPS y los contratos (más clientelismo); y, si el ministerio le “mete mano” a la UT, vendrá un periodo de estreches financiera acompañado del reforzamiento de las estrategias de autofinanciación y de la adecuación misional de la universidad en función de la acumulación capitalista. En definitiva, todas las opciones que tiene el Alma Mater rompen con su autonomía y subordinan la naturaleza de la universidad al servicio de los intereses de grupos ajenos a la búsqueda del conocimiento.

¡Eso sí! Los universitarios no pueden quedarse quietos y mucho menos expectantes ante la situación de la UT y la disputa política que esta entraña. En particular, a los estudiantes del común les corresponde jugar un papel realmente protagónico en el momento actual, ya que son los que menos enredados están en las telarañas del clientelismo universitario y son los que necesitan de la universidad para realizarse como personas, actores políticos y profesionales. Por esto, su unidad es fundamental en la idea de desterrar el clientelismo de la universidad y blindarla de las amenazas que sobre ella se levantan, ojala enarbolando la lucha por una reforma académico-administrativa en el marco de la defensa de la autonomía universitaria.

Igualmente, el estudiantado en aras de jugar un papel relevante el momento actual, debe contemplar la necesidad de forjar la solidaridad de los movimientos sociales y de la gentes del común para con la defensa de la Universidad del Tolima, especialmente porque son ellos a quienes les corresponde ver y vivenciar los impactos de una universidad al servicio de la búsqueda del conocimiento.

INFOGRAFÍAS | EL ACCESO A LA TIERRA SEGÚN LOS ACUERDOS DE LA HABANA

En el acuerdo del 21 de junio de 2013, las FARC-EP y el gobierno de Juan Manuel Santos acordaron una Política de Desarrollo Agrario Integral denominada “Hacia un Nuevo Campo Colombiano: Reforma Rural Integral (RRI)”. Como parte de este acuerdo figura un Fondo de Tierras, cuyo objetivo es proveer de tierra con vocación productiva a quienes no poseen o tienen poca.


EN PLENA CRISIS Y LE ACELERAN A LA REPRESIÓN


En medio de la peor crisis que ha podido atravesar la Universidad del Tolima, vio la luz pública un documento-“propuesta” de Régimen Disciplinario Estudiantil. En ocho páginas, el proyecto de acuerdo –el cual deberá pasar por el Consejo Superior– detalla un conjunto de faltas disciplinarias y las sanciones que merecen dichas faltas, así como el conducto regular que deberán transitar quienes incurran en estas.

Aunque la “propuesta” de Régimen Disciplinario Estudiantil marcha entre secretos, porque ningún directivo de la universidad ha salido a respaldarla o a cuestionarla, lo cierto es que augura un conjunto de medida represivas contrarias a los preceptos de la universidad moderna; además, se presenta como un importante mecanismo de contención de los malestares que ha despertado la actual crisis financiera de la UT. En definitiva, da la impresión que el régimen disciplinario está orientado a limitar el activismo estudiantil y legitimar una universidad al servicio del mercado y el orden existente.

Vale la pena señalar que esta “propuesta” actúa en contravía de los acuerdos firmados el pasado 11 de septiembre, después de la ocupación de la rectoría de la universidad. Se suponía que José Herman Muñoz se había comprometido a adelantar una discusión de cara a la comunidad universitaria sobre la reforma del estatuto estudiantil, el estatuto profesoral, el estatuto general y la política de psicotrópicos y psicoactivos (ver compromisos adquiridos por los candidatos). Lastimosamente, con su silencio cómplice para con este régimen disciplinario demuestra que no le interesa en nada cumplir su compromiso.

LICENCIATURAS EN JAQUE

Ana Katherine Moreno, estudiante de la UPN y activista de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU-Colombia). Foto: AEP.

El Ministerio de Educación Nacional (MEN), en su afán por “mejorar la calidad educativa”, ha desatado un importante debate sobre el futuro de las licenciatura en Colombia, promoviendo un proyecto de resolución que establecerá los criterios de calidad que deberán definir –de ahora en adelante– a los programas de formación de profesores. Con el fin de explorar las dimensiones y significaciones de esta apuesta, Andrés Barrero, estudiante de Ciencias Sociales de la Universidad del Tolima y activista estudiantil, conversó con Ana Katherine Moreno, una estudiante de la UPN y activista de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU-Colombia), sobre el proyecto de resolución gestionado por el MEN, así como de sus alcances e implicaciones para las licenciaturas.

CRISIS Y BENEVOLENCIA EN LA UT


La crisis de la Universidad de Toima ha tocado un nivel total de preocupación dentro de la comunidad. Hace pocos días, el recientemente reelegido rector José Herman Muñoz, emitió un comunicado especificando tres puntos álgidos para la situación de la universidad: el calendario académico, el recaudo de las matrículas y la relación de la UT con los profesores catedráticos. Aspectos que han producido angustia y asombro en el Alma Mater.

Para el punto de las matrículas, el señor rector hizo referencia a que el recaudo del costo de la matrícula del período académico 2016-A tendrá plazo hasta el día 30 de diciembre del año en curso, esto (según él) con el propósito que los estudiantes evitemos el aumento del costo de vida que se empieza aplicar desde el 1 de Enero de 2016 en todo el país. Sin embargo, ¿Esta será una verdadera razón de tal adelanto? ¿Estas son las condiciones “privilegiadas” que tenemos los estudiantes de la Universidad del Tolima? O, ¿Habrá otras intenciones detrás de esta idea?

Tras toda esta serie de hechos lo que resta preguntar es por qué si la administración de la universidad tiene un acto de benevolencia frente al recaudo de las matriculas no lo aplica en 2016. Sería un gran “privilegio”, que los estudiantes pudiéramos cancelar nuestras matrículas del semestre A en Enero del 2016 como se ha venido haciendo y que sea esta benevolente administración quien asuma el descuento del incremento del costo de vida. Eso sí sería generar condiciones para el estudiantado y la comunidad, por lo que se hace la invitación al señor rector de la Universidad del Tolima, al CSU y a la comunidad en general que a sentarnos concienzudamente y en conjunto buscarle a la crisis una solución óptima que nos beneficie a todos.

EN LA CÁRCEL TAMBIÉN PROTESTAN

Desde el pasado 9 de noviembre, los prisioneros políticos y de guerra que se encuentran en el complejo penitenciario y carcelario de Coiba-Picaleña (Ibagué), adelantan un acto de desobediencia pacífica y huelga de hambre, en el marco de una jornada nacional por la libertad de los prisioneros que se encuentran en grave estado de salud en diferentes cárceles del país.

Cartel presentado en el marco del plantón de solidaridad con los prisioneros políticos efectuado el 9 de noviembre en la Plaza de Bolívar de Ibagué. Foto: AEP.

Según la Corporación Semilla y Memoria, una entidad encargada de velar por los derechos de los prisioneros políticos en Tolima y Huila, quienes hoy se suman a la jornada de protesta en Coiba-Picaleña ascienden aproximadamente a “210 prisioneras y prisioneros de los Bloques 5: Patios 1, 3, 10, y 9; Bloque 2: Patios 1B, 2A y 2B; Bloque 3: Patios A y B; y, de la reclusión de mujeres”, como lo manifestaron en una comunicación abierta.

Las razones e esta manifestación, como lo señala la Corporación, se asocian a una reivindicación muy puntual: “exigir del gobierno del presidente Santos, la puesta en libertad, sin condición alguna, de los prisioneros y prisioneras de guerra que se encuentran en gravísimo estado de salud”, argumentando un grado de humanidad por parte del Estado para con “los prisioneros en grado terminal de su enfermedad y como gesto inequívoco de paz en reciprocidad con los 18 actos unilaterales hechos por las FARC-EP”, esto en miras del desescalamiento del conflicto armado en el país.

A este respecto, las FARC-EP, desde La Habana-Cuba exigieron, en su último comunicado de prensa, la libertad inmediata de 81 prisioneros políticos y de guerra que se encuentran en delicado estado de salud, pues esto sería muestra de voluntad de cara al desescalamiento del conflicto.

Aunque al día de hoy el gobierno no se ha pronunciado frente a esta protesta nacional, los manifestantes de Coiba-Picaleña convocan a la solidaridad del campo popular con el fin de visibilizar los graves problemas que viven en la cárcel quienes tomaron la determinación de enfrentar el régimen político existente y al Estado, así como con las paupérrimas condiciones en las que se encuentran la totalidad de la población carcelaria.

Leer el comunicado completo de la Corporación Semilla y Memoria.

DE LO ACORDADO A LO REALIZADO: LA RESPUESTA ESPERADA A LA EXIGENCIA DE LOS ESTUDIANTES


El pasado 10 y 11 de Septiembre del año en curso y en el marco de la consulta para rector en la UT, algunos estudiantes de diferentes carreras de la universidad decidieron ocupar, de manera pacífica, el edificio de la rectoría. La razón no fue otra más que exigirle a los candidatos a rector (ya fuese el reelecto José Herman Muñoz o Germán Rubio) el abordaje y la solución de 6 puntos importantísimos para los estamentos universitarios y, en general, para el Alma Mater (ver Pliego de Exigencias: “Por una universidad autónoma y democrática”).

En esta vía y tras un dialogo y una negociación con los dos candidatos y de frente a toda la comunidad universitaria en el parque Ducuara, tanto Muñoz Ñungo como Rubio estuvieron de acuerdo con la mayoría de exigencia que planteaba el pliego como la restructuración de los estatutos tanto el general como el estudiantil, discutir y construir una propuesta en torno a los psicoactivos y psicotrópicos circulantes dentro del campus, repensar las medidas para salvaguardar el bienestar y el carácter público de la Universidad del Tolima dándole el espaldarazo final a la mega minería y, en especial, a Anglo Gold Ashanti, entre otros puntos (ver Conclusiones y Compromisos de la Amarrada a la Rectoría).

Al día de hoy, ante una situación en la cual la universidad ha tocado fondo, porque el rector reelecto ha generando un endeudamiento por 10.000 millones de pesos, de los cuales no es claro a cuánto tiempo ni el interés que le toca paga la UT, como una de las soluciones más “viables” para la institución, es importante que el señor rector empiece a darle viabilidad a los acuerdos firmados en septiembre y que estos puedan propiciar construcciones de cara y con la participación activa de la comunidad universitaria. Por esto, el llamado –señor rector– es a empezar por concretar conjuntamente un cronograma en donde los estudiantes, profesores y administrativos puedan tener una agenda común en la resolución de dichos puntos y en la superación de la crisis que afecta hoy por hoy a nuestra universidad.

Diana Marcela Reyes Murillo Representante Estudiantil de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas (FACEA)

LOS COMPROMISOS DEL FUTURO RECTOR


Con motivo a la consulta realizada a los estamentos universitarios para conocer su apreciación sobre la persona que deberá dirigir la Universidad del Tolima durante los tres años venideros, un grupo de estudiantes ocuparon la rectoría de la universidad, con el fin de protestar por la forma insulsa y antidemocrática cómo se vienen tomando las decisiones dentro del Alma Mater del Tolima.

Tras 26 horas de ocupación, que culminó con un compromiso público por parte de los candidatos a la rectoría frente a varios aspectos de vital importancia para la universidad (ver compromisos adquiridos por los candidatos), los estudiantes retomaron los debates en torno a la desfinanciación estatal de la universidad, el proyecto misional de la institución, la participación de los actores universitarios en la vida del Alma Mater y el abordaje mancomunado de la comercialización y consumo de psicotrópicos y psicoactivos en la universidad. De esta manera, estos estudiantes lograron poner en la picota pública algunos temas álgidos para la vida universitaria y abrir una zanja para construir apuestas comunes con los profesores y trabajadores alrededor de problemas claves que requieren soluciones en el marco de la autonomía universitaria.

Ahora bien, quien sea la principal autoridad académico-administrativa de la universidad le corresponderá darle trámite a los compromisos adquiridos el pasado 11 de septiembre, convocando una reunión del Consejo Superior ampliado para abordar temas de interés enmarcados dentro de los compromisos adquiridos, así como presentando una programación y una metodología para iniciar la reforma de los estatutos y la construcción de una política que aborde la comercialización y consumo de psicotrópicos y psicoactivos en la universidad.

Por esto, es necesario que el estudiantado despierte, se articule y enriquezca el caudal de lucha que se ha levantado en aras de revitalizar la autonomía universitaria y proyectar, en su marco, iniciativas de resistencia frente a la desfinanciación de la universidad y la posible subordinación de la academia, la docencia y la extensión social en torno a la minería y la explotación indiscriminada de la riqueza natural en el Tolima.