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ESTUDIANTES DE LA UQ ENTRAN EN HUELGA POR SU DERECHO A SER TOMADOS EN SERIO


#HambreDeEducación

El día jueves 27 de agosto, a las 1:26 de la tarde, cinco estudiantes de diferentes programas de la Universidad del Quindío iniciaron, en las instalaciones del plantel, una huelga de hambre. Le solicitan a los directivos y entes encargados del departamento que sus exigencias de “Matricula 0” sean tomadas en serio.

Mientras en el panorama nacional los estudiantes de las IES han emprendido diferentes acciones de protesta para exigir la gratuidad de la educación de todos y todas las estudiantes, en la Universidad del Quindío el panorama comienza a no ser distinto.

Pese a que desde mediados de junio se les está haciendo el llamado formal a la administración de la UQ y a los entes territoriales a escuchar al estudiantado, el proceso se ha tornado ineficiente, sobre todo por la dilatación, los incumplimientos y la posición burlesca que ha tomado la administración. Lo que pareció ser un panorama victorioso en cuestión de matrícula cero hace dos semanas, terminó siendo el fortín mediático del momento; pues con lo que no contaban los estudiantes era con que unos días después comenzaron a exigir los pagos, bajo la “promesa” de hacer efectiva la “matricula 0” con un reembolso del monto. En otras palabras, los estudiantes tenían que pagar primero, para poder ser beneficiarios de la “gratuidad”.

¿En qué lógica cabe esto? Un departamento que vive principalmente del trabajo informal y del comercio, y que ha sido reconocido por los niveles más altos en desempleo, es referente de graves dificultades socio-económicas. El 95% (15,801) de la población universitaria, corresponden a estratos 1, 2 y 3 y apenas el 10% (1,565) de ellos recibieron algún tipo de ayuda durante la emergencia sanitaria. Ante esto, ni un descuento en la matricula, que por cierto es la más cara del país (cerca de los 700 mil pesos), ni una extensión en las fechas límites de pago, podrían aliviar o salvar la deserción académica.

Así, estos cinco estudiantes se han encontrado en un mismo sentir: el exigirle a la universidad, a la gobernación del Quindío y a las alcaldías municipales, el concretar y hacer efectiva la financiación total de la matrícula de todos y todas las estudiantes. Para los huelguistas, el alcance está en hacer efectivas, a través de la acción, las exigencias que vienen manifestando desde hace tiempo los estudiantes. A parte del dinero destinado por parte del gobierno nacional, la gobernación del Quindío se comprometió con 1,800 millones de pesos y la Universidad con 1,200 millones de pesos. Entonces, ¿Por qué los estudiantes ahora deben rebuscar antes del 28 de agosto la plata para la matrícula bajo la ilusión de poder ser beneficiarios de una "gratuidad"?

Confirman que habrá matrícula cero para 13.500 estudiantes en UniQuindío

En el transcurso de la protesta los estudiantes han contado con apoyo de seguridad, personal médico y de DDHH. Todos asumiendo la responsabilidad en materia de bioseguridad: uso del tapabocas, distanciamiento y uso permanente de alcohol y lavado de manos.

LA IRRESPONSABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO CON EL BIENESTAR EMOCIONAL

“Los profesores juegan a que enseñan y los estudiantes juegan a que aprenden, cuando no existe en el proceso, ninguna rigurosidad”.
Jesús Martín Barbero

Estudiantes de la Universidad del Quindío en la plaza de Bolívar de Armenia. Foto: estudiantes de la UQ.

“¿Parce cómo va todo?”. Echándole un saludo le pregunté. “Ahí va. Apenas hasta esta semana pude hacer algo”, me respondió; además, añadió: “me preocupa, porque yo he repetido ya tres veces cálculo y por video-llamada el tema no me entra”.

Durante esa semana, continúe haciendo algo que hacía mucho tiempo había abandonado: me dediqué a escribirme con amigos. Un día, uno de ellos me comentó: “ya hubo un intento de suicidio en mi programa. ¿Cómo hacemos pa´ denunciar eso? Las compañeras son de lejos, tienen beca para poder estudiar y lo de las clases por computador les está dificultando mantener un promedio”.

El pasado 27 de abril, la noticia del suicidio de un profesor de la Universidad del Tolima alertó a la comunidad. Van 4 noticias de este tipo en el último mes en ese departamento, lo cual es un signo evidente de algo que está pasando; pero que nadie menciona y menos por estos tiempos. En Colombia, el año pasado fueron reportados aproximadamente 2,552 casos de suicidio, cifras que aumentaron un 3,7% con respecto al 2018. Estos acontecimientos, responden a serias problemáticas sociales, que debieron desde hace mucho tiempo, ser foco de atención en los centros educativos.

Estudiantes y profesores ya eran blancos de la angustia, la ansiedad y la depresión. Digo que es culpa del clásico modelo económico capitalista, el cual no se detiene ni espera por nadie, y durante generaciones nos ha hecho creer que quien a ese bus de la “vida productiva” no se logre subir en la parada y el tiempo establecido, ha de cargar con un remordimiento para toda la vida, cayendo al abismo de los trastornos mentales.

A esto, el Estado es el que debe garantizar acciones que velen por el bienestar social y las universidades no se pueden quedar atrás ni hacerse las ciegas ante la problemática: es menester incorporar elementos que actúen tempranamente ante los síntomas de una enfermedad mental, antes de que comiencen a aparecer signos que, en muchas ocasiones, llegan a ser incluso perceptibles solo hasta el momento en que nos encontramos lamentando una vida.

Sin embargo, esto es como navegar en aguas turbulentas. La salud mental nunca ha sido una prioridad, ni para las empresas prestadoras del servicio, ni para instituciones de educación superior. La Universidad del Quindío, por ejemplo, cuenta con un plan de Bienestar Institucional que brinda el “derecho” a los muchachos de acceder a 30 minutos de consulta psicológica al mes. La espera por estas sesiones resulta siendo eterna e infructuosa para quien afronta en carne propia signos claros de suicidio. Ahora, sin contar lo dificultoso que es poder conseguir una cita en las oficinas, donde la información no se presta ni con los mínimos de eso que llaman “servicio al cliente”; pero que yo por esta ocasión prefiero clasificar como tratos ‘mínimos de amabilidad’, porque algo si hay que decir y es que resulta bastante paradójico que sea justamente la dependencia encargada de brindar Bienestar a la institución la que cause mayor malestar en la comunidad universitaria.

Al respecto, algunos de los comentarios que recibí mientras realizaba mi corta encuesta de calidad del servicio con mis compañeros son una evidencia fehaciente: “La semana pasada solicité apoyo psicológico a Bienestar y me dejaron en visto”; “cuando estudiábamos en la U, una vez fui a acompañar a una amiga que atravesaba una crisis fuerte de depresión y solo pudieron ofrecerle un abrazo”; “solicité una sesión por lo de la violencia con mi ex –usted sabe lo que le conté– la primera vez por las clases llegué tarde y no me dejaron entrar a consulta. Me tocó esperar un tiempo para volver a solicitar el servicio y a la final me dijeron que ellos no tenían autorización para tomar ese tipo de casos”; “mis compañeros hacen su pasantía allá y salen destrozados porque la universidad no es mucho lo que les permite, ¡y es que qué es media hora! Lina, eso no es nada, eso es una impotencia de no poder hacer nada por esa persona”.

Este panorama pone en evidencia qué tipo de servicios presta la Universidad. En instituciones como la nuestra, dónde tanto la educación como el Bienestar Universitario pasan a ser un servicio que debe pagarse para poder ser un "derecho", estarían respondiendo a un modelo neoliberal en el que se prima el individualismo y la mercantilización sobre los sentimientos y la vida humana. Y así es como la crisis actual se ha manifestado públicamente. Las Instituciones de Educación Superior, por ejemplo, han tomado las determinaciones más individualistas posibles. Les ha parecido mucho más fácil descargar sobre el estudiante la decisión entre cancelar materias y atrasarse o continuar y aceptar una educación de baja calidad. Una suerte de dilemas morales, donde se entran a evaluar Costes vs. Beneficios de manera individual, según la situación de cada quien.

La improvisación pedagógica en tiempos de pandemia al parecer no tiene límites. La solución del momento y de primer nivel es repartir unos cuantos computadores, como si el poseer un equipo ahora solucionase todos los problemas personales y académicos del estudiante. Estamos en un momento en el que hay que prestar atención a la crisis emocional que la COVID-19 está causando, sin necesidad de cerrar bloques y sacar sillas. Esto no va a ser resuelto con dotación mercantil, pues eso de velar por los materiales de los muchachos para que puedan tener acceso a las clases debería ser una tarea permanente y no coyuntural. A lo que voy es a que en tiempos de crisis social, más allá de ver las clases lo que prima es el tema de la dignidad del estudiante, la cual indiscutiblemente debe ir de la mano de una integralidad que solo puede llegar a dotarse con calidad educativa y la priorización de su bienestar.

Escrito por María Antonia Marín

EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL TIENE COMO SENTIR LA PROTECCIÓN Y EL AMOR POR LA UNIVERSIDAD

Estudiantes de la Universidad del Quindío en la plaza de Bolívar de Armenia. Foto: estudiantes de la UQ.

Para los estudiantes de la Universidad del Quindío, las acciones de protesta realizadas en el contexto del Paro Nacional del 21 de noviembre al que el estudiantado se unió el día 22, se han visto afectadas por comentarios tendenciosos sobre cómo se están llevando a cabo y cómo están siendo lideradas por los estudiantes. Los directivos de la universidad, por medio de sus pronunciamientos en reacción a lo que han realizado los estudiantes (movilizaciones, murales, comidas comunitarias, performance, entre otros), han dado a entender que no están a favor de ello y que no tienen intenciones de ceder frente a las peticiones que quiere conseguir el estudiantado por medio del paro.

Recientemente en una una entrevista realizada al rector de la universidad, José Fernando Echeverry Murillo, se evidenció la intención de deslegitimar las acciones del movimiento. La información que está llegando a la comunidad quindiana se convierte en una situación perjudicial para los estudiantes y profesores que apoyan la lucha, porque se está desmeritando todo el actuar con declaraciones acusatorias hacia los involucrados en el movimiento, como "robos, agresiones, suspensión de obras", según lo que menciona el rector, además de la acusación de destrucción del esfuerzo que hay en el Alma Mater.

Ante esto, el estudiantado tiene una opinión clara en la que es firme con sus ideales y las intenciones con las que se ha tomado la universidad, la cual no está "secuestrada" y siendo destruida; además, los administrativos no están siendo agredidos. Simplemente se ha tomado el espacio como centro de encuentro para diferentes actividades culturales que visibilizan el paro en el Quindío y donde todas las personas pertenecientes a la universidad son libres de opinar y trabajar según sus propósitos. Asimismo, es necesario aclarar que dentro de las protestas todos los quindianos tienen el derecho de participar y apoyar con justa causa a los estudiantes, los profesores, los directivos y demás trabajadores que están encaminando todos sus pasos a la búsqueda de un mejor espacio en el área académica y de bienestar en la Uniquindio.

Y es precisamente en este aspecto donde se pretende mantener la atención y donde debe radicar la importancia del proceso por el que está pasando la universidad, conservando el respeto, la integridad y el amor necesarios para la lucha, sin nutrir elementos que solo buscan desviar la verdadera reflexión de la situación.

EN LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO SE RESPIRA INDIGNACIÓN

Estudiantes de la Universidad del Quindío en la plaza de Bolívar de Armenia. Foto: estudiantes de la UQ.

Los estudiantes de la UQ no han sido ajenos a las problemáticas que vive su Alma Mater y el país en general. Esto ha justificado un proceso de movilización constante desde el mes de octubre. Mes que registró diferentes tipos de manifestaciones llenas de creatividad, alegría y muchas ganas de cambiar el curso de la universidad y la realidad inmediata de los territorios.

Los antecedentes de este estallido se remontan a inicios de octubre. Durante los primeros días del mes, los estudiantes levantaron un pliego de exigencias y conformaron una mesa de diálogo y negociación con la rectoría. Infortunadamente, un viaje furtivo del rector estancó el funcionamiento de la mesa y, con esto, el tramite de la exigencias del estudiantado, quienes reclamaron –una vez más– una solución a los altos costos de las matrículas, el aumento de los profesores de tiempo completo, un mejor bienestar universitario, una autonomía real, mayores niveles de democracia y la modificación de la universidad como prestadora de servicios a la sociedad. El desentendimiento de la rectoría aumentó el malestar de los estudiantes y, con ocasión al paro del 21N, la variedad de formas de protesta estudiantil inundaron la universidad y las calles de Armenia.

Gran parte de estas manifestaciones se han desarrollado en atención a unas reivindicaciones locales y en apoyo a las exigencias del paro nacional, es decir en contra de las políticas de muerte del gobierno de Duque. A partir de todas estas protestas protagonizadas por el estudiantado, la administración universitaria de la UQ en cabeza del rector José Fernando Echeverry Murillo le ha apostado a deslegitimar, perseguir y poner en peligro al estudiantado. La arremetida del ESMAD del pasado 22 de noviembre fue una muestra de esto último, porque la vida de todas y todos los que alzaron su voz de inconformidad con los malos manejos que se le dan al interior de la institución fue puesta en peligro.

A raíz de las jugadas sucias del rector orientadas a ablandar al estudiantado amparándose en la brutalidad del ESMAD y en las mentiras, las y los estudiantes se declararon en paro indefinido el 22 de noviembre; además, tomaron la decisión de sumarse al paro nacional atendiendo al llamado de otros sectores sociales y populares de Armenia, los cuales levantaron el rechazando el actual gobierno nacional. Posteriormente, y con todas las desacertadas acciones emprendidas por la administración, el 2 de diciembre el estudiantado reunido en asamblea general declaró persona no grata y peligrosa para los estudiantes de la UQ al actual rector. Asimismo, ellos exigieron su renuncia por la manipulación mediática que le ha dado a todo este proceso de movilización, donde pusieron en peligro a los estudiantes y el profesorado realizando actividades evaluativas fuera del campus como también por la persecución emprendida contra los sindicatos de trabajadores y profesores de la universidad.

En medio del desconocimiento del proceso de movilización, la administración hizo una campaña sucia denominada '+ Amor por la UQ'. Esta ha pretendido utilizar a todos los trabajadores guiados por mentiras para ponerlos en contra del estudiantado. La campaña aduce que los estudiantes son los responsables por no dejarlos trabajar cuando las puertas del campus siempre han estado abiertas para desarrollar sus labores.

Pese a esto, en la UQ se la levantado un movimiento estudiantil en movilización constante. Su resistencia y persistencia le han permitido enfrentar el fascismo y a la arremetida una administración que nunca escucha a los demás estamentos; asimismo, ha puesto en evidencia que la dirección sólo responde a unos intereses clientelistas y burócratas de la clase política tradicional del Quindío.

El momento al que asiste el estudiantado de la UQ es especial. En este momento está en un doble enfrentamiento. Por una parte, libra una batalla contra los intereses ajenos a la vida académica y que han doblegado el papel de la universidad. Por otra, suma su fuerza en contra de un gobierno sordo cuyas políticas tienden a beneficiar a unos pocos. Todo esto perfila al estudiantado como una conciencia crítica de los quindianos y, quienes estamos a su alrededor, no podemos ser inferiores en su apoyo, aliento y acompañamiento.