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LA DESERCIÓN EN LA UT. EL COCO DEL PRÓXIMO SEMESTRE

Una encuesta realizada recientemente a los estudiantes de la LICIENSO de la UT permitió establecer que la tasa de deserción podría bordear el 50%. De sesenta y cinco (65) encuestados, los cuales constituye una muestra significativa de la población estudiantil del programa, resultó una tendencia preocupante al respecto. Entre las posibles causas figuran unas asociadas con la imposibilidad de pagar la matrícula del semestre entrante, y la inconformidad con la virtualización de los procesos educativos.


De la totalidad de encuestados, treinta y dos (32), que equivalen el 49,2%, respondieron ‘NS/NR’ en torno a su continuidad en la UT el semestre venidero. Veintisiete (27), que representan el 41,5%, manifestaron su decisión de seguir estudiando. Solamente el seis (6), es decir el 9,2%, expresaron una negativa a continuar.

Entre las razones expresadas por quienes descartaron su continuidad el semestre siguiente están dos (2) principales. Cinco (5) encuestados manifestaron dificultades para pagar la matrícula. Mientras tanto, uno (1) expresó su imposibilidad de acceso al servicio de internet 1.

Si bien treinta y dos (32) encuestados respondieron ‘NS/NR’ sobre su continuidad en el semestre siguiente, veinticuatro (24) de estos expresaron algunas razones que dificultarían sus estudios. Entre estas, trece (13) subrayaron su imposibilidad de pagar la matrícula; seis (6) destacaron su inconformidad con las “clases” remotas o virtuales; cuatro (4) expresaron su inaccesibilidad al servicio de internet; y solamente uno (1) refirió la ausencia de recursos tecnológicos.

Esta tendencia revela el reto al cual está enfrentada una de las principales instituciones de educación superior del departamento. Esto pasa por subvencionar los costos de la matrícula para quienes no pueden hacerlo en la actualidad, y por asegurar unos procesos educativos satisfactorios para los estudiantes y los profesores.

ESTAMENTOS UNIVERSITARIOS Y ELECCIÓN DEL RECTOR


La discusión alrededor de un nuevo Estatuto General para la UT ha conducido al equipo de la AEP a realizar una búsqueda sobre las formas de elección del rector en diferentes universidades del SUE (Sistema Universitario Estatal). Tras revisar los Estatutos Generales de nueve (9) instituciones seleccionadas de forma aleatoria, la búsqueda reveló un par de elementos comunes: en unas universidades, los rectores son elegidos o designados por los Consejos Superiores sin que los candidatos sean postulados por los estamentos universitarios; en otras, los rectores son postulados por los estamentos; y en unas pocas, los estamentos son consultados, lo cual no tiene carácter vinculante. Como conclusión, el presente trabajo revela que los profesores, estudiantes, egresados y trabajadores figuran de forma tangencial o marginal en el proceso eleccionario de esta autoridad universitaria. Por esto, ponemos a consideración la revisión sobre la cual se extrajeron estas consideraciones en miras de ampliar la comprensión sobre la participación de los estamentos en el ejercicio de la democracia y la autonomía universitaria.

UN NUEVO ESTATUTO GENERAL PARA QUE TODO SIGUA IGUAL


La Universidad del Tolima está sorteando un proceso de “actualización” de sus normas y reglamentos internos. En el marco de la pretendida acreditación, su dirección se la ha venido jugando por modificar sus estatutos. Esto como un paso fundamental para sintonizar la universidad con las nuevas realidades que actualmente afronta.

Entre la normativa a modificar figura el Estatuto General. Desde el año pasado, la administración universitaria inició un proceso de discusión; incluso, desarrolló un intercambio con estudiantes y convocó a la participación virtual de los estamentos. El resultado: una mesa de trabajo con activistas estudiantiles de la que se desconocen sus conclusiones y varias observaciones realizadas por integrantes de la comunidad universitaria que están colgadas en la página web de la institución.

La movilización con la que cerró el 2019 la universidad dejó ver que los mecanismos de participación implementados por la administración fueron insuficientes. Uno de los reclamos de los estudiantes estuvo relacionado con la participación efectiva de ellos y los demás estamentos en la modificación de este Estatuto. Para el estudiantado, el proceso debió surtirse de forma universitaria, es decir en el marco de la discusión argumentada y de cara a la comunidad. Por esto, ellos denunciaron la forma cómo la dirección universitaria estuvo tramitando la modificación del Estatuto General, porque no fue democrática así hayan simulado un tipo de participación.

Ante esta crítica, el representante de los ex rectores ante el Consejo Superior comprometió al estudiantado con la elaboración de unas observaciones, siguiendo el esquema de participación utilizado. Para sorpresa de las directivas, los muchachos fueron más allá, ya que elaboraron una propuesta parcial de Estatuto General. Con esto, ellos le devolvieron la pelota al Consejo Superior, porque le correspondía responder a las iniciativas contenidas en la propuesta presentada por los estudiantes, lo cual no ha ocurrido a la fecha.

Una respuesta de este tipo es contraproducente a estas alturas del partido. Según las directivas universitarias, el Consejo Superior ya aprobó un primer borrador del Estatuto y es inadmisible devolver la discusión. En otras palabras, reabrir el debate no vale la pena, porque ya fueron aprobados elementos sustanciales del nuevo documento. El problema es que lo “acordado” es desconocido por la comunidad universitaria y muy probablemente suscite debate en los estamentos.

Por ejemplo, el primer borrador del nuevo Estatuto señala que la labor de la UT se desarrollará en el marco de todas las modalidades que hoy conoce la educación superior. Esto significa ir más allá del trabajo presencial y de su educación a distancia, que se asemeja a una modalidad semipresencial. Aunque esto no es un pecado, proyecta la universidad hacia una arista de trabajo poco explorada: la educación virtual. Por lo tanto, esta novedad en el Estatuto a qué corresponde: ¿Quieren sintonizan a la UT con la “sociedad del conocimiento”? o ¿Se la están jugando por ofertar programas académicos en una modalidad que aminora los gastos y fortalece las estrategias de autofinanciación?

Otro elemento que generaría ruido es el relacionado con la autonomía universitaria. Con respecto al Estatuto vigente, el borrador en curso no formula algo novedoso; por el contrario, sigue planteando que el ejercicio de la autonomía reposa en los organismos de dirección general y en los de dirección académica-administrativa. En este marco, los estamentos no tienen peso en la toma de decisiones y no hay mecanismos para involucrar a la comunidad universitaria en el trámite de las decisiones trascendentales para la institución. En definitiva, el estudiantado, el profesorado y los trabajadores siguen siendo unos convidados de piedra en la dirección de la universidad.

La elección de la principal autoridad universitaria no dista notoriamente de la forma como ha venido realizándose. El Consejo Superior es el que tiene la última palabra al respecto. Mientras tanto, los estamentos serán consultados, mas no considerados como protagónicos en dicha elección. Así que este es otro asunto espinoso en la discusión sobre el Estatuto General.

Todo indica que la “discusión” de un nuevo Estatuto no está en función de la superación de las prácticas nocivas que atentan contra el ejercicio de la autonomía. Las iniciativas contenidas en el primer borrador no actualizan la vida universitaria con los principios de la universidad moderna. Lo que este hace es profundizar y entronizar en la cotidianidad de la UT viejas prácticas presentadas como nuevas, las cuales divorcian a los organismos de dirección con los estamentos y los protagonistas de los procesos educativos e investigativos.

En poco el Consejo Superior aprobará una nueva versión del Estatuto General. Lastimosamente, la propuesta de los estudiantes –a la fecha– quedó archivada. Si el debate al respecto se hubiera realizado en términos universitarios, el Estatuto que pariría el Consejo Superior podría ser otro y los estudiantes, profesores y trabajadores estarían dando un paso hacia otra institución.

Escrito por David Francisco Copetrán

“LOS RESULTADOS DEL PROCESO REVELAN UNA PUGNA”: JUAN BERMÚDEZ

Juan Bermúdez, Licenciado en Lengua Castellana y Magíster en Educación. Foto: archivo AEP.

Hace poco culminó el proceso de elección de representantes estudiantiles en la UT. El espacio en disputa en el Consejo Superior fue ganado por una candidatura de distancia, así como el espacio en el Académico. En las facultades el panorama es otro, porque la mayoría cuentan con la voz del estamento estudiantil. Los únicos consejos que hoy no tienen representante son los de la Facultad de Forestal, la de MVZ y la de Salud, los cuales aún están pendientes.

En clave de leer el panorama que dejó este proceso conversamos con Juan Bermúdez, un egresado de la UT quien concentró sus estudios de Maestría en Educación alrededor de las dinámicas políticas desarrolladas en las Instituciones de Educación Superior (IES). Desde la teoría que utilizó para comprender la dirección de las organizaciones escolares, él nos compartió sus puntos de vista frente a la situación a la que asiste la UT tras este proceso, y nos ayudó a interpretar los resultados electorales en este marco. El resultado: una conversación con un estudioso de los procesos de gestión que se desarrollan en las IES y alrededor de las implicaciones de la elección de representantes estudiantiles.

AEP: Desde la teoría que usted ha utilizado para estudiar la organización escolar, ¿Qué nos puede decir sobre la reciente elección de representantes estudiantiles en la UT?

Juan Bermúdez: El enfoque teórico desde el cual he leído el funcionamiento de una institución educativa destaca como elemento central el conflicto. La vida en una escuela no es aséptica, en especial su dirección. En algunos momentos, la autoridad de quienes la guían se enfrenta a una oposición o una resistencia. Esto en razón a que en la escuela están en juego la satisfacción de diferentes intereses. Por ende, esto hace de una organización escolar una entidad turbulenta, es decir en permanente movimiento de diferentes y/o contrarios.

En el caso de la UT, la elección de representantes estudiantiles constituyó una forma de jugar en la vida política de la universidad por parte de los estudiantes. La necesidad de tomar parte en las modificaciones estatuarias que adelanta la administración universitaria llevó a un par de grupos estudiantiles a exigir la convocatoria a las elecciones, las cuales no se llevaron a cabo durante el semestre B de 2018 y no fueron citadas en el A de 2019. Después de un acuerdo con el estudiantado hacia finales de junio, la dirección de la UT acordó posponer la aprobación de tales modificaciones y convocar elecciones de representante estudiantil al Consejo Superior, al Académico, a los de facultad y al Consejo Directivo del IDEAD. De esta manera, esta aparente tensión tendió a aminorarse, por cuanto asistió a un desenlace favorable tanto para los estudiantes como para la dirección universitaria.

Sin embargo, el factor desencadenante del conflicto en la UT pervive en el ambiente universitario. Las debidas reformas estatutarias han sido y son, en el fondo, el detonante de un choque entre los estudiantes y las directivas. La convocatoria a elecciones estudiantiles, en este marco, fue una actuación de unos grupos de intereses en miras de ganarle espacio a otros grupos. En otras palabras, los estudiantes en aras de jugar un papel relevante en defensa de sus intereses le apuntaron a ganar espacios dentro de las instancias que toman las decisiones para no quedarse por fuera.

AEP: En este marco, ¿Cómo lee los resultados de las elecciones de representantes? ¿En qué medida ayudan a solventar el conflicto que acaba de describir?

JB: Si el llamado a las elecciones estudiantiles hubiese sido el motivo de la tensión, su simple convocatoria lo hubiera resuelto. Como el conflicto es otro, entonces la tensión persiste, así sea de forma velada. En esta dirección, considero que los resultados del proceso revelan una pugna entre los estudiantes y la administración universitaria.

El nivel de abstencionismo registrado en las elecciones dice algo en este sentido. Según unos listados publicados por la dirección universitaria, el número de estudiantes habilitados para participar en la elección de representante estudiantil al Consejo Superior y al Académico ascendía a unos 18.925. De estos, el 40,4% concurrió a las urnas y se pronunció por alguna opción al superior. Mientras tanto, el 39,9% hizo algo similar frente al académico. ¿Qué pasó con el resto? Más de 11 mil estudiantes habilitados para votar no tomaron parte en el proceso, lo cual indica que el nivel de abstencionismo es significativo y pondría en entredicho la legitimidad de los representantes del estamento estudiantil a los dos principales consejos de la universidad. Así, y desde el ángulo de los grupos de oposición a la dirección de la UT, esto podría constituir un síntoma de una tensión, porque no recoge el sentir del estudiantado.

AEP: Entonces, ¿El abstencionismo es un factor de conflicto?

JB: En estricto sentido, no. Lo que constituye es una señal, porque revela cuántos votantes tomaron parte en la elección de representantes, y –en particular– permite ver qué porción del estudiantado fue la que eligió. Por ejemplo, del 40,4% de votos al superior, el 17,4% fue de presencial y el 82,6% fue de distancia. Mientras tanto, del 39,9% de votos al académico, el 16,6% fue de presencial y el 83,4% fue de distancia. Esto significa que, en medio del abstencionismo, los estudiantes de presencial no fueron definitivos a la hora de elegir los representantes a los dos principales organismos de dirección de la UT. Por lo tanto, el sinsabor que se perfila guarda relación con la prominencia adquirida por el estudiantado de distancia en este momento de la vida universitaria.

AEP: En concreto, ¿Dónde podría estar el conflicto?

JB: Desde mi punto de vista, en los intereses representados. Esto lo corroboran los resultados de las candidaturas ganadoras. Al superior, la plancha victoriosa logró sacar 2.941 votos, de los cuales 33 fueron de presencial (pregrado). Al académico, la ganadora obtuvo la representación con 2.948, de los cuales 81 fueron de presencial (pregrado). En ambos casos, los votos de distancia fueron los que definieron sus victorias. En consecuencia, los intereses prevalentes son los de los triunfantes.

En esta dirección, el conflicto que podría presentarse reposa en la ilegitimidad de los representantes electos, y –en especial– en los intereses que representan. Como los ganadores resultaron electos por un número relativamente significativo de distancia, entonces corresponderán con los intereses de este estudiantado. Entre tanto, los intereses de los estudiantes de presencial ocuparán un segundo lugar.

A este respecto, la discusión acerca de las reformas estatutarias, que era de gran importancia para los segundos, no figura en la agenda de los representantes electos. El programa que pusieron a circular socialmente (el de la plancha #4 al superior y #1 al académico) es diciente, por cuanto recoge temas propios de distancia. Entre estos, las reformas estatutarias no están contempladas. Por consiguiente, los resultados siguen abonando el terreno de una contradicción entre los estudiantes de estas modalidades, y entre los de presencial y la administración universitaria.

AEP: Disculpe la insistencia, pero ¿Por qué afirma esto último?

JB: Mal o bien, en presencial perviven unos grupos de interés del estudiantado que constituyen una especie de oposición o resistencia a la dirección universitaria. Por sus comportamientos, ellos han insistido en tomar parte en la dirección de la universidad o en los temas que los involucran. Ahora que no podrán hacerlo desde el superior o el académico, y con ocasión a las necesarias reformas estatuarias les corresponderá asumir cierta indiferencia o proceder de otras maneras. En caso tal de asumir la segunda opción, el conflicto aparecerá con más claridad en la vida universitaria.

La elección de representantes de distancia, a mi criterio, podrá sentar las bases de un conflicto en desarrollo. Como ya lo dije, los ganadores no lo hicieron con la votación de presencial ni en representación de sus intereses. Por ende, los estudiantes de distancia velarán por lo que les interesa y no propiamente por lo de otros.

AEP: ¿Hasta que punto los intereses de las planchas ganadoras son los intereses de los estudiantes de distancia?

JB: Contrariar esto es difícil, porque la evidencia empírica no da mayores luces al respecto. El programa de la plancha triunfante levantó los intereses de los estudiantes de distancia. Esto es irrefutable y tal vez por eso votaron los estudiantes de esa modalidad. La pregunta que ellos deben responder es con relación a los intereses de los muchachos de presencial: ¿Hasta qué punto los representarán? Incluso, ¿Se aliarán con alguien en el Consejo Superior y el Académico? ¿De qué manera mantendrán su independencia de los grupos de interés existentes en su seno? Puede haber más preguntas, pero creo que estas son algunas que los estudiantes de presencial deben hacerles a los representantes electos.

AEP: ¿Qué opina de los resultados a los consejos de facultad?

En materia de participación esos resultados son alarmantes. Del total de estudiantes habilitados para votar no lo hizo más del 35%. Incluso, la Facultad de Ciencias Humanas y Artes que es donde habría un nivel mayor de conciencia frente a estos procesos registró una participación cercana al 8%: sólo concurrieron a las urnas 146 de 1969 habilitados para votar. Luego, para una vida universitaria que se supone democrática estos resultados son contraproducentes.

Desde el ángulo de una posible conflictividad escolar, considero que estos resultados pueden augurar nuevas tensiones en cada facultad. Por ejemplo, la necesaria reforma académico-administrativa que implicará la supresión o simplificación de facultades podrá enfrentarse a una oposición inserta en las instancias donde se toman decisiones. Sospecho que esto podrá ocurrir en la Facultad de Ingeniería Agronómica y la de Tecnologías, porque allí fueron elegidos representantes estudiantiles que –sin entrar en detalles– manifestaron una posición crítica frente a las propuesta de reforma.

AEP: Para finalizar, ¿Qué opina del voto en blanco en las recientes elecciones estudiantiles?

JB: Con respecto al total de estudiantes habilitados para votar, el voto el blanco fue una minoría al superior, al académico y a las facultades. Sin embargo, frente a los votos válidos creo que merecen de una atención especial: al superior, este logró la segunda votación, así como al académico. Por lo tanto, el voto el blanco constituyó una opción para quienes no se recogieron en las candidaturas que se lanzaron a estos dos consejos; de hecho, revela una no identificación con las planchas o sus propuestas.

PRÓFUGO O DESAPARECIDO. SANTRICH SEGÚN LOS MEDIOS OFICIALES

Jesús Santrich. Foto tomada de #SantrichLibre.

Por: Juan Bermúdez

Con titulares como “Jesús Santrich abandonó su esquema de seguridad, se desconoce su paradero” de RCN Noticias, o “Paradero de Jesús Santrich es incierto: UNP” de Noticias Caracol, los medios masivos iniciaron –desde el pasado 30 de junio– un nuevo ataque contra quienes se la juegan por una paz que signifique justicia social. En un afán aparentemente imparcial por informar sobre la desaparición de uno de los excomandantes guerrilleros, los noticieros transformaron este hecho en un acontecimiento de alcance nacional; de hecho, sentaron las bases para la producción y reproducción de una información tendenciosa, por cuanto presentaron la actuación de Santrich como un acto en contravía de los compromisos adquiridos por él tras la firma del acuerdo para la construcción de una paz estable y duradera.

Esto lo corroboró el presidente Iván Duque al día siguiente desde el departamento del Meta. Al afirmar que la acción de Santrich “muestra que su deseo es eludir la justicia”, el mandatario anuló cualquier posibilidad de daño contra su integridad y/o de desaparición forzada, e instituyó un horizonte de sentido fundado en una aparente verdad: Santrich está huyendo de la justicia.

Sin ofrecer el beneficio de la duda, los medios más prominentes del país replicaron y enfatizaron la verdad instaurada por el presidente. Con titulares como “Qué Santrich viole protocolos muestra su deseo de eludir la justicia” y “Seremos implacables con la reincidencia: Duque sobre paradero de Santrich”, El Tiempo y RED+, respectivamente, presentaron al exnegociador como un prófugo de la justicia, como participe del delito de narcotráfico, y como un traicionero de los acuerdos pactados en las negociaciones de La Habana. En definitiva, estos medios acentuaron los valores negativos de Santrich para así construir una imagen estereotipada de él, es decir una imagen que al mencionarse sólo evoca características cuestionables.

Empero, el ataque contra Santrich va más allá. La idea de Iván Duque no sólo justificó una imagen tendenciosa del exguerrillero, sino una proliferación de sentido contraria a los principios consagrados en la Constitución Política del país. Los titulares anteriores y otros revelaron esto, por cuanto pusieron en entredicho la pretensión de inocencia propia del orden jurídico-político colombiano; incluso, erigieron como jueces a quienes no son responsables de impartir justicia. Así, la máxima de Duque facilitó el enjuiciamiento a priori de Santrich por encima del procedimiento legalmente establecido por las normas colombianas.

Como si fuera poco, el 2 de julio Caracol Noticias publicó una nota titulada “Jesús Santrich estaría en Venezuela con Iván Márquez”. Aunque el verbo estaría salva al medio de cualquier responsabilidad, porque sugiere posibilidad; esta ofrece un margen de interpretación sesgado. El tratamiento previo de la actuación de Santrich hace que una buena parte de los lectores/consumidores de información supongan que el exnegociador está fuera del país con sus antiguos compañeros de lucha. Además, la mención de fuentes poco fiables engrandece una posibilidad que no está confirmada. Por esto, Caracol Noticias manipula y especula con el posible paradero de Santrich para enfatizar su condición de prófugo, responsable de algún delito y traicionero de sus compromisos con la paz.

Este tratamiento mediático pone al descubierto un sesgo y, con esto, una suerte de persecución. Al utilizar como pretexto un hecho sobre el cual se desconocen sus causas, los informativos más sobresalientes del país se alinderaron en contra de un hombre crítico del papel del gobierno para con la implementación del Acuerdo Final para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y duradera. En este sentido, los medios son reiterativos a la hora de presentar sus acciones en contravía de la justicia, las víctimas y la paz de Colombia.

LA UNEES ES UN ACTOR LLAMADO A DESENMASCARAR LAS MENTIRAS DEL GOBIERNO: VERÓNICA ESCOBAR

Verónica Escobar, dirigente de la FEU-Colombia. Foto: AEP.

Semanas después de realizado el ENEES de emergencia con carácter especial en la Universidad del Tolima, conversamos con Verónica Escobar alrededor de los resultados emanados por el encuentro, así como sobre la mirada de su organización respecto a la UNEES. Ella, quien es estudiante de Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad del Tolima y líder estudiantil, nos compartió su mirada sobre diferentes temas; además, en condición de integrante de la dirección de la FEU-Colombia y responsable de los asuntos educativos de la federación, nos reveló algunas consideraciones sobre el punto de vista de su organización frente a la UNEES, incluyendo las discusiones que persisten en la dirección de federación sobre la plataforma, su papel y, en general, sobre la coyuntura del sector educativo superior.

AEP: A la fecha, ¿Cuál es el balance de la FEU-Colombia sobre la UNEES y su papel?

Verónica Escobar: En un primer momento, la UNEES constituyó para la FEU-Colombia la materialización del principio de unidad levantado por nuestra federación desde su origen, y permitió un actuar con vocación unitaria hacia otros sectores del estudiantado y de los universitarios. Basados en esto, desplegamos todas nuestras energías y ánimos hacia la construcción y consolidación política de la UNEES, respetando los principios enmarcados en la plataforma, y ganándonos los diferentes espacios políticos desde la legitimidad de las bases estudiantiles.

En un segundo momento, después de la firma del acuerdo con el gobierno nacional, como organización fuimos contundentes al rechazarlo, así como la forma inconsulta como fue firmado. Este escenario para nosotras y nosotros fue totalmente contraproducente y desastroso al ir en contravía de lo medianamente logrado: juntar al movimiento estudiantil en un escenario organizativo llamado UNEES, que funcionaba con unos mecanismos democráticos que satisfacían a las mayorías estudiantiles. Este desacierto político puso en peligro a la plataforma y una muestra de ello fue la baja participación de las IES al ENEES de emergencia especial en la Universidad del Tolima, al cual solo asistieron 22 IES de 55 que conformaban la plataforma.

Si bien nos negamos a la firma del acuerdo, dentro de la organización existen diversas posturas sobre la importancia de la UNEES. Esto significa que aún queda pendiente una discusión para profundizar sobre su papel y su tarea en la actualidad. No obstante, la situación política está poniendo de manifiesto la importancia de confortar al gobierno de forma organizada y articulada.

AEP: En el ENEES realizado recientemente en la Universidad del Tolima, la UNEES destacó algunos incumplimientos de parte del gobierno para con la implementación del acuerdo firmado en diciembre de 2018. ¿Cuáles son los incumplimientos que identificaron? ¿Qué piensa la dirección de la FEU-Colombia sobre ese asunto?

VE: El incumplimiento por parte del gobierno nacional se enmarca en varios puntos. Por una parte, el acuerdo contemplaba la inclusión de una serie de artículos en el PND para proyectar los cambios al ICETEX, a los artículos 86 y 87 de la Ley 30, a COLCIENCIAS, y al Sistema General de Regalía (SGR). Lastimosamente, esto no ocurrió. Por otro lado, el acuerdo señalaba que 1,2 billones de pesos llegarían a las IES. Según lo acordado, estos resultarían de los saldos apropiados y no comprometidos. Sin embargo, el gobierno argumenta no tenerlos. De hecho, ha propuesto entregar 78 mil millones provenientes del Ministerio de Hacienda. De esta manera, el gobierno ha roto con el acuerdo debido a qué este es inmodificable sea cual sea el argumento que sustente los cambios.

Mientras Duque les ha hecho conejo a las y los estudiantes, en el Congreso de la República está juego una modificación a los artículos 86 y 87 liderada por los congresistas de Cambio Radical. Además, la modificación al ICETEX está en el marco de darle vía libre a la Financiación Contingente al Ingreso (FCI) y no ha sido abordada en la mesa técnica acordada con los estudiantes. Lo mismo ocurre con la modificación al Sistema General de Regalías (SGR) que aún está en veremos. Incluso, en lo concerniente a la investigación y COLCIENCIAS, el gobierno le apunta a una creciente privatización del conocimiento con leyes y ministerios que no están de la mano a la función misional de la universidad (Docencia, investigación y extensión).

Como dirección nacional de la FEU, hemos rechazado el acuerdo debido a que es la forma como el gobierno está justificando un conjunto de modificaciones para llevar a cabo la profundización del modelo neoliberal en la educación. Ante esto es necesario declarar el estado de incumplimiento hacia los acuerdos y empezar a mover una coyuntura para poner en la palestra publica el debate educativo.

AEP: Desde su punto de vista, ¿Cuál es el papel que le corresponde a la UNEES en el actual momento?

VE: La UNEES es una de las plataformas de las y los estudiantes reconocidas por el gobierno como interlocutor valido. Ante los incumplimientos del gobierno y al tener un papel relevante en la mesa, la plataforma es un actor llamado a desenmascarar sus mentiras y a denunciar su desinterés en el cumplimiento de lo pactado con los estudiantes. En este sentido, el último encuentro definió proyectar la UNEES en la mesa con un criterio político: lograr el desembolso de los 300 mil millones correspondientes para este año de los saldos apropiados y no comprometidos; de lo contrario, tenemos pensado levantamos de la mesa. Por esta razón, a las y los estudiantes en las universidades nos corresponde denunciar los incumplimientos del gobierno y exigir el desembolso del dinero acordado.

Adicional a esto, la UNEES no sólo tiene como escenario de acción la mesa con el gobierno. Actualmente cursan en el congreso una serie de leyes para la modificación de la Ley 30 de 1992: en especial unas reformas a su artículo 86 y 87, y una reforma al ICETEX con un desarrollo hacia la FCI. Además, está en curso una reforma a la ley que regula los contratos ínter-administrativos sacando de ella la autonomía universitaria. Todo esto sumado a las modificaciones internas que están sufriendo las universidades para adaptarse a las nuevas leyes que en muchos casos va contra los fines misionales (docencia, investigación y extensión).

La agitación, organización y movilización desde lo local es lo que permitirá al estudiantado recobrar la capacidad de movilización. El activismo articulado en diferentes espacios unitarios es lo que mantendrá la vida a la UNEES y permitirá recobrar las confianzas del estudiantado.

AEP: Ante los incumplimientos del gobierno, ¿Cuál es el papel que le corresponde jugar a la FEU-Colombia en el interior de la UNEES?

VE: La FEU-Colombia le corresponde darse un debate importante a la luz de las conclusiones emanadas del ENEES efectuado en el Tolima y, comprendiendo el contexto político, entender el papel de la UNEES como referente estudiantil, el cual va más allá de la mesa de dialogo con el gobierno. De hecho, la plataforma está llamada a sostener una pelea nacional contra la profundización del modelo neoliberal en la educación superior. Esto significa impedir que los espacios políticos llenados por la UNEES sean acaparados y aprovechados por quienes van por beneficios individuales.

En este marco, también nos corresponde retomar el activismo dentro de cada una de las IES en las que estamos presentes. Esto significa enfocar nuestra energía en llamar a espacios desde las facultades, programas, grupos de estudio, consejos estudiantiles, etc. en otras palabras, construir con las y los estudiantes instrumentos organizativos que se adapten a las necesidades de cada momento. A través de estos nos corresponde exigir, luchar y ganar la pelea política en los espacios locales para retomar los principios que caracterizaron el trabajo nacional de la UNEES. En definitiva, el aporte de la FEU-Colombia pasa por fortalecer el trabajo propio en cada IES, pero en función de logar las reivindicaciones de las y los estudiantes desde lo local hacia lo nacional.

AEP: Frente a una posible reforma del artículo 86 y 87 de la Ley 30/92, ¿Qué ha considerado la FEU-Colombia?

VE: Aún no es claro. Desde el equipo nacional de educación se viene trabajando en materia de robustecer y actualizar la tesis de financiamiento de la educación superior, pero todavía no tenemos una respuesta certera sobre esto.

AEP: Como parte de la dirección de la FEU-Colombia, ¿Cuál es el llamado que le hace a todas y todos los grupos federados e integrantes de la organización?

VE: El llamado que le hago a las colectividades que integran la FEU-Colombia va de la mano de la reactivación de los escenarios locales de trabajo a través de los grupos o colectivos de base. Esto permitirá retomar y profundizar la dinámica investigativa, de debate, discusión y acuerdos, nutrir de perspectivas las expresiones locales. En este marco, la coyuntura actual nos permite desplegarnos en diferentes espacios: representaciones, semilleros, grupos, equipos etc., que deben servir par identificar problemáticas y generar actividades que permitan el activismo.