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LA PAZ NO PUEDE SER EL OBJETIVO DE LA GUERRA

Ibagué, 31 de julio de 2015: acto público de la Coordinadora de Organizaciones y Movimientos por la Paz y en Defensa del Territorio en el Tolima. Foto: AEP.

El logro de la paz sigue estando en la agenda pública nacional, por cuanto constituye un factor de opinión diario que tiene una trascendencia más allá de la firma de un documento protocolario. No hay día durante el cual los medios de información masivos no aborden el tema, así sea en detrimento del proceso de diálogo en La Habana o en contra de unas eventuales conversaciones con el ELN; siendo los medios privados de comunicación parte importante en la agudización del conflicto en el país. Incluso, la paz sigue siendo tan importante que figura como punto de atención para las empresas extranjeras que pretenden nuestras riquezas naturales, teniendo la “paz futura” como escudo económico para sus transacciones.

Sin embargo, la paz que hoy abandera el gobierno nacional dista mucho de la paz que necesitan y anhelan las mayorías colombianas. Las políticas económicas neoliberales de Juan Manuel Santos, quien desde un inicio presentó en su plan de gobierno hoy hecho realidad en un Plan Nacional de desarrollo pilares como Educación, Paz y equidad, que podrían convertirse fácilmente en una falsa apuesta por obtener el poder. Sumado a esto y de la mano del despojo encontramos el tratamiento que le está dando a quienes protestan contra sus medidas y al conflicto social y armado en Colombia, gran contradicción de lo que ha dicho públicamente.

Por ejemplo, no son gestos de paz de cara a un desescalamiento del conflicto armado el aumento de la presencia militar en zonas rurales, como ocurre en Dolores y Roncesvalles (Tolima); tampoco son gestos de paz la persecución contra los líderes sociales y su judicialización por ejercer el derecho a la protesta y la organización, como hace poco pasó con los 13 compañeros del Congreso de los Pueblos, que justamente acaban de recibir medida de aseguramiento en centro carcelario por su presunta responsabilidad y participación en la planeación y ejecución de atentados con explosivos registrados entre el 29 de junio de 2014 y el 20 de mayo de 2015; así como la detención masiva de líderes agrarios de Marcha Patriótica que defendieron la justa lucha campesina en el paro de 2013 y, mucho menos son gestos de paz la profundización del extractivismo, la entrega de nuestras riquezas naturales, como acabó de pasar con el río Magdalena concesionado a la estatal Hidrochina, y los imparables bombardeos que terminan desplazando a campesinos por el territorio nacional. Por esto, la paz del gobierno no contempla cambios de fondo en sus políticas, sino un puro interés por desmovilizar la insurgencia mientras los problemas de las mayorías seguirán vivos.

La crisis de la salud no pasa desapercibida en Ibagué, por lo que en días pasados La clínica Minerva, dio a conocer a la opinión pública la aprobada liquidación y disolución de la entidad por cuenta de deudas que ascienden a los $20 mil millones de pesos, crisis que sin lugar a dudas afectan no solo a sus usuarios sino a sus más de 300 trabajadores a los que desde hace tres meses la entidad les adeuda su salario, sumado a cesantías y prestaciones. La crisis económica que afronta la Clínica obedece a deudas por más de $20 mil millones por parte de las EPS’s y la misma administración municipal, que le debe cerca de 200 millones de pesos.

En esta dirección, las organizaciones y movimientos sociales y populares así como las agrupaciones políticas que actuamos en los territorios del Tolima, consideramos inoportuno la ambigüedad y la sed de sangre del presidente Santos, en la medida en que no aclimata el terreno para la paz, sino para acostumbrar más a los colombianos al ejercicio de la guerra, la represión, la persecución y la judicialización de quienes piensan diferente; en otras palabras, vemos en Santos un aliado de quienes no les interesa resolver el conflicto armado colombiano por medio de salidas que no signifiquen cambios de fondo, ni el conflicto social puesto que anunció hace tiempo que el modelo de desarrollo será intocable.

Es un deber histórico y moral perseguir el sueño de la paz para el país, el cese de hostilidades, los acuerdos respetados, la paz como interés nacional y no como mecanismo para perpetuar la guerra, como una recompensa para los pobres del país, que llevados por la rancia oligarquía, atrasada y negligente ha permitido eternizar una guerra que le cuesta la vida a millones de colombianos y que nos cuesta la libertad a los luchadores sociales. Las organizaciones aquí firmantes invitamos, reivindicamos y acompañamos las iniciativas de los tolimenses y del pueblo ibaguereño a la movilización permanente, a la defensa del proceso de paz, como única salida para la terminación del conflicto más antiguo en el mundo moderno, y a unir fuerzas para que nadie se levante de la mesa ni dejemos de defender la soberanía de nuestro territorio, de nuestras aguas, de nuestra identidad y de nuestra cultura. Construyamos poder popular y social, para defender la vida.

Ibagué, 31 de Julio de 2015

Marcha Patriótica-Tolima, Congreso de los Pueblos, CORPONEVADOS, Partido Comunista Colombiano (PCC-Regional Tolima), Unión Patriótica-Tolima, Juventud Comunista Colombiana (JUCO), Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU-Universidad del Tolima) y activistas en defensa del agua y la vida

DOS AÑOS DE INJUSTA DETENCIÓN. EL CASO DE OSCAR GASCA

Soñar no es un delito: mural en la Universidad SurColombiana. Foro: Colectivo Macondo.

En 2013, durante el Paro Nacional Agropecuario y Popular, las autoridades y organismos encargados de judicializar a las gentes en el Huila presentaron a Oscar Gasca como un trofeo más en la lucha contra la rebelión y el terrorismo. En detrimento de la presunción de inocencia y del debido proceso, lapidaron a Oscar señalándolo como coparticipe en unos delitos poco claros y convincentes. Así, lograron vincularlo con el uso y porte de explosivos, y catalogarlo como rebelde y terrorista, lo cual le ha costado a Oscar dos largos años en prisión mediados por dilaciones y enredos.

Gasca, como comúnmente lo distinguían sus compañeros, es victima de unas acusaciones por asumir el deber ético de defender a los suyos. Mientras los campesinos de su Huila eran violentados e intimidados durante el paro de 2013, él –siendo un estudiante y activista de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU-Colombia)– asumió el acompañamiento y cubrimiento de los hechos más tensos ocurridos durante aquellos días. Y es en desarrollo de esa tarea que termina en la maraña que hoy está.

Sus compañeros, quienes se organizaron en el Colectivo Macondo, no solo lo recordaron como un activista de la FEU-Colombia, sino como un “líder estudiantil en la universidad (…) dispuesto a llevar siempre la vanguardia, a tomar la iniciativa frente a temas de movilización y temas que aquejaban al estudiantado”; además, lo evocaron como un promotor irrestricto de la Marcha Patriótica, quien cursando sexto semestre de Administración de Empresas, le metió todo a un proyecto articulador de las rebeldías tendiente a transformar la realidad que diariamente presenciaba desde la USCO.

A propósito de su detención, hablamos con algunos de los integrantes del Colectivo Macondo en la idea de acercarnos a Oscar Gasca, establecer las razones por las cuales está recluido, saber sobre su situación actual y precisar lo que le corresponde hacer a los estudiantes de la FEU-Colombia frente a su caso.

AEP: ¿Por qué terminan deteniendo a Oscar?

Colectivo Macondo: Al compañero lo detienen en el marco del Paro Agrario de 2013, cuando se dirigía a uno de los sitios de concentración para hacer un acompañamiento en DDHH a los campesinos que allí se encontraban. Debido a la experiencia que él tenía trabajando en DDHH y comunicaciones, fue una de las personas que –desde la Marcha Patriótica y la federación– salió a hacer acompañamiento a los compañeros campesinos que en esos momentos se encontraban en todas las dinámicas del paro agrario.

AEP: Detengámonos un poco en ese episodio ¿De dónde sale Gasca? ¿A dónde le toca dirigirse? ¿Quién lo detiene? ¿Quiénes son los involucrados? ¿Cómo es la reacción cuando lo detienen?

CM: El compañero sale de la oficina de MAPA, se encuentra con el resto de personas y luego se movilizan en un taxi hacia la concentración. Ellos se movilizan allá de último momento –no era algo planeado de antemano– debido a que se presentaron unos disparos por parte de la fuerza pública a los campesinos que estaban concentrados. El compañero y otros tres –con quienes él fue detenido– se dirigían hacia el sitio de concentración justamente para hacer el cubrimiento de DDHH y Comunicación de lo que había sucedido con los disparos realizados contra los campesinos.

Los compañeros –entre quienes estaba Oscar Gasca– son detenidos antes de llegar a la concentración. Allí los hacen bajar del taxi, los requisan y no les encuentran nada. En un momento dado, sacan una maleta de la parte delantera del taxi y lo reportan como si fueran explosivos e inmediatamente les hacen la captura. Lo que da luces del falso positivo judicial es el tema de los explosivos, lo cual sonó desconocido para ellos.

El primer reporte que dan las autoridades que lo capturan es que llevaban una carga explosiva de 2 kilogramos en el taxi. Después cambian la versión afirmando que eran 2 kilogramos, pero que cada una de las personas llevaba un porcentaje del explosivo en cada bolso, cuando el reporte inicial señalaba que era una maleta encontrada en el taxi. Posteriormente, volvieron a cambiar la versión al indicar que eran componentes para armar las papas bomba; para la elaboración de explosivos. En ese marco, se ha venido dando violación al debido proceso, todo el tema jurídico y retraso de las audiencias.

AEP: En el momento en que él es detenido, ¿Cuál es el primer delito o los primeros delitos que le imputan?

CM: Cabe decir que la reacción de los compañeros no fue la más apropiada al momento de ser capturados, ya que seguramente por intimidación y miedo ellos accedieron a firmar un acta en blanco y les imputaron los cargos de rebelión; porte, tráfico y uso de explosivos; concierto para delinquir y terrorismo.

AEP: En el momento actual, ¿Cómo va el proceso de Oscar Gasca?

CM: Por el momento, y a raíz de lo que mencionaba antes, es un proceso que se ha venido adelantando sin las más mínimas garantías. Visto de ese modo, no se ha respetado la cadena de custodia de las pruebas, han cambiado la versión alrededor de las mismas y en un momento dado la fiscalía comenzó a dilatar el caso, el cual lleva ya dos años.

Ya ha habido muchas audiencias aplazadas en un ambiente en el que no se ha respetado el principio de inocencia del compañero, porque de antemano el boom mediático que se le dio en un principio fue que habían capturado milicianos de la Universidad Surcolombiana con explosivos, quienes estaban acompañando a los campesinos.

Todo lo anterior ha provocado que el proceso sea muy viciado, de tal manera que el mismo juez que está llevando a cabo el caso sesgue el proceso de una forma muy tendenciosa. La postura del juez y el fiscal siempre ha sido romper de manera casi que grosera la defensa del compañero, sin respetar el principio de inocencia, es decir lo están juzgando bajo el principio de que él es culpable, lo cual genera un vicio total alrededor del proceso.

AEP: Van más de dos años en los que Oscar está literalmente recluido, es un prisionero político. En el contacto que ha tenido con ustedes, ¿Cómo ven a Oscar? ¿Cuál es el estado anímico de él? Cuales han sido las facetas por las que ha tenido que atravesar? Él ¿Cómo ha asumido el estar en la cárcel?

CM: Han sido varias facetas las cuales son comprensibles. En primera instancia, se creía que el proceso se podía tumbar fácilmente y que el tiempo que los compañeros iban a pasar en prisión no iba a ser mucho por la manera en que los capturaron. Sin embargo, por los mismos vicios el caso se ha prolongado ya más de dos años por lo que han sido ya varias facetas que ha atravesado el compañero.

En un momento apareció el desespero y las ganas de salir, pues él es una persona que siempre se ha autodeterminado y verse en una situación de prisión –recluido por el apoyo que estaba brindando humanitariamente– y bajo las circunstancias en que se encontraba que era de prisionero político, llevó a que el compañero se desesperara, lo cual fue un momento difícil pero que afortunadamente ha venido superando.

Actualmente, el compañero tiene otros horizontes, se le nota con más esperanza y más allá de decir que es cuestión de resignación, el compañero comprende el contexto en el que él estaba y está. Muestra de lo anterior es que ha venido adelantando trabajo al interior de la prisión, reuniones y actividades conjunta con familiares, entonces se puede decir que ya ha superado la etapa de crisis y está más confiado de que pronto va a quedar en libertad.

AEP: Ustedes desde el colectivo Macondo, ¿Qué le dirían a los demás compañeros de la FEU-Colombia que están organizados en grupos u organizaciones y a la federación en general sobre el caso particular de Oscar Gasca?

CM: Desde el colectivo Macondo lo que hacemos es un llamado a la visibilización y al acompañamiento del compañero. El trabajo de empezar a generar dinámicas de DDHH que nos vayan cuidando como organización, es también importante. De igual manera, las campañas de solidaridad y de protesta alrededor de Oscar deben agudizarse mucho más: es hora de que la federación se solidarice al máximo para tener así una presión social del proceso que a él lo respalda.

CONVOCATORIA | AL RESCATE DE LA MEMORIA Y LA REBELDÍA


La aparición y funcionamiento de la Universidad del Tolima le permitió al estudiantado levantarse como un protagonista más en la vida política de Ibagué y el departamento. Desde 1955, cuando la universidad inicia labores hasta el presente, lxs estudiantes han sido relevantes, porque constituyeron la voz crítica de los gobernantes y de los rumbos por los que ha sido conducido el país. Incluso, en los periodos de mayor represión estatal, miedo y desesperanza, el estudiantado no apagó su voz contestaría y rebelde.

Este espíritu se mantiene hoy como una marca indeleble en la historia de la Universidad del Tolima, más cuando las ideologías revolucionarias y libertarias, así como las ideas de izquierda entran en contacto con lxs estudiantes: las esperanzas que siembran Marx, Bakunin, Rosa Luxemburg, Camilo Torres, Trosky, el “Che” Guevara, Mao Tse Tung, Bateman, Bolívar y otros, guían –en determinados periodos– las fuerzas estudiantiles en contra del olvido y la ignominia. Y, aunque a muchos no les guste o tengan sus diferencias, estas corrientes de pensamiento ayudan a sazonar la vida universitaria, imprimiéndole color a las paredes, alterando la cotidianidad de las clases, despertando inquietudes o lanzando a los aires absurdos verosímiles.

Con el fin de explorar esta pluralidad de ideas, desde la Agencia Estudiantil de Prensa (AEP) convocamos a disertar a través de un texto escrito en torno a las corrientes ideológicas de izquierda y sus aportes a las luchas estudiantiles que se desarrollaron en la Universidad del Tolima, abordando alguna de los siguientes tópicos:


  • El anarquismo y sus aportes a las luchas estudiantiles en la Universidad del Tolima
  • Los aportes del marxismo, las corrientes de orientación maoista y las de orden troskista, a los movimientos estudiantiles de la UT
  • El pensamiento de Camilo Torres y sus aportes a las luchas estudiantiles
  • La ideas de Simón Bolívar y las luchas estudiantiles en la UT
  • Los aportes del feminismo a la lucha de lxs estudiantes
  • Las aportaciones de otras corrientes ideológicas y políticas diferentes a las anteriores


Entendiendo que este tema amerita varias miradas, la convocatoria que lanzamos esta dirigida al estudiantado que hoy se identifiquen con alguna corriente ideológica y a aquellos egresadxs que en su tiempo fueron activistas estudiantiles y orbitaron alrededor de las ideas de izquierda.

Fecha limite para la entrega de los textos

Hata el 15 de agosto de 2015 al E-mail: admagesdepren@gmail.com

Criterios de selección de los textos


  • Extensión: máximo 1332 palabras
  • Fuente: Times New Roman, tamaño 12
  • Información del remitente: nombre propio o figurado, programa que cursa o cursó, y agrupación estudiantil o política a la que pertenece o perteneció
  • Citas: en caso de parafrasear o citar textualmente a otro, referenciar tales citas siguiendo las normas APA o las ICONTEC


Los textos que logren acercarse al abordaje de las temáticas propuestas y cuyos niveles de coherencia, claridad, progresión temática y argumentación así lo garanticen, serán publicados en una edición digital dedicada las corrientes ideológicas de izquierda y sus aportes a las luchas estudiantiles, en el marco del proyecto Reconstruyendo la memoria: 60 años de historias no contadas sobre el activismo estudiantil en la Universidad del Tolima.

TERMINA SEMESTRE. LA LUCHA SIGUE

A menos de cinco días de culminar semestre académico, la Universidad del Tolima se estremeció por dos refriegas entre grupos estudiantiles clandestinos y la fuerza pública, así como por las brutales embestidas protagonizadas por el ESMAD y la policía, las cuales dejaron varios estudiantes violentados y la autonomía universitaria ultrajada.

Entre quienes terminaron gravemente lesionados se encuentra Cristian Andrés Pulido, un estudiante de la Licenciatura en Ciencias Sociales y activista de la Asociación Colombiana de Estudiantes Universitarios (ACEU), quien –en el momento de los enfrentamientos– documentaba fotográficamente los excesos del ESMAD. Lamentablemente, fue victima de estos escuadrones, los cuales le dispararon directamente a su rostro con un cartucho de gas lanzado desde un truflay a menos de 50 metros de distancia.

Aunque el semestre académico culminó y las preocupaciones de los centenares de estudiantes de la UT serán otras, la memoria y el esfuerzo de Cristian no pueden quedar en el olvido. Su lucha, la cual hoy la libra desde el hospital, no puede quedarse como un episodio más en la historia de la universidad, debe –por el contrario– desatar una oleada de inconformidad en contra de la brutalidad del ESMAD y por la defensa de la vida.

Descarga, sube y comparte la imagen en solidaridad con Cristian Andrés Pulido y por el desmonte inmediato del ESMAD.

EL RESTAURANTE UNIVERSITARIO: ¿UN MOTIVO DE DISCORDIA O UN GARANTE DE LA PERMANENCIA?

Interior del restaurante de la Universidad del Tolima.Foto: AEP.

Los problemas que hace poco afloraron en la Universidad del Tolima son –en gran medida– el resultado de varios años de desidia por parte de las diferentes administraciones que la han dirigido. Al no prestarles la debida y acertada atención a los fenómenos derivados de una universidad en crecimiento y con un presupuesto de financiamiento reducido, los estudiantes, profesores y trabajadores asisten a una universidad conflictiva, cuya función principal se ha difuminado en el tiempo y el espacio. Por esto, la academia, la investigación y la incidencia social no tienen la trascendencia que deberían tener.

Ante un panorama como este, los estudiantes se mostraron inconformes y desataron un movimiento asambleario que semana a semana debatió su accionar frente a los hechos por los cuales se sentían afectados. El funcionamiento del restaurante –entre otros temas– estuvo en el orden del día, ya que ha sido un foco de tensiones con las administraciones de turno y no hace mucho entre los mismos estudiantes; de hecho, despertó una preocupación importante, porque de una u otra manera el restaurante garantiza la inclusión y permanencia de los estudiantes que les cuesta mantenerse en la universidad.

El restaurante desde el ángulo de la administración universitaria

Según Libardo Vargas Celemín, las proyecciones hechas desde 2013 para el restaurante no han podido materializarse: “Cuando se hizo el Plan de Desarrollo nosotros solicitamos que se incorporara como uno de los proyectos la ampliación del restaurante en forma estructural, de tal manera que pudiéramos hacer el aumento en el número de almuerzos”. Lamentablemente, esto quedó en el papel, porque la proyección trazada no ha significado una ampliación del número de beneficiarios: se suponía –como el vicerrector lo manifestó– que en 2015 se debería pasar de 1000 a 1300 estudiantes beneficiados.

Aunque la ampliación del restaurante está pendiente, Vargas Celemín destacó como importante una alternativa implementada para aliviar algunos de los problemas que ha engendrado: “Por ejemplo, antes teníamos dos líneas de acceso y nosotros abrimos dos líneas alternas, lo cual nos disminuyó más o menos en 30 o 45 minutos el acceso al restaurante”; no obstante, no ocultó dos preocupaciones que aún persisten: está pendiente la instalación de un lavavajillas, “el cual mejoraría la calidad higiénica del lavado de los platos” y sigue sin determinarse los beneficiarios del restaurante: “hay un problema de fondo: no se ha podido establecer realmente quienes tienen derecho al servicio y quienes no”.

Frente a este último aspecto, el vicerrector manifestó haber hecho los esfuerzos posibles por ofrecer claridades sobre quiénes pueden beneficiarse del restaurante: “Desde el año 2012 que yo llegué aquí me preocupe bastante por eso y les dije vamos a hacer un trabajo”; así, formuló una primer propuesta que no pudo desarrollarse, porque no había plata –como lo dijo–; sin embargo, siguió insistiendo hasta que logró incorporar en el Plan de Desarrollo un mecanismo, soportado en la actualización tecnológica de la universidad, que permitirá seleccionar a los beneficiarios del restaurante: “si usted sale seleccionado para el servicio (…) con el carné puede comprar el desayuno, almuerzo o cena vía web una o dos semanas antes”. Obviamente, con el fin de determinar quiénes pueden acceder a los beneficios del restaurante, Vargas Celemín propone un “un reglamento donde el servicio debe tener dos características fundamentales: que sea para personas que realmente lo necesiten (estratos 1 y 2) y que las personas tengan un mínimo interés en el estudio con un promedio acumulado de 3.3”.

Si bien esta propuesta es un paliativo, como el vicerrector la define, el funcionamiento óptimo del restaurante exige algo más contundente: “la solución definitiva está en adecuar el lugar e inclusive construir un segundo piso”; en otras palabras, una inversión que modifique la infraestructura del restaurante y lo amplíe en aras de incorporar a nuevos beneficiarios.

Frente al aumento de estudiantes que semestralmente pujan por beneficiarse del restaurante, el vicerrector planteó varias medidas en la idea de incluir a 50-100 estudiantes nuevos. A través de un reglamento –como lo subrayó Vargas Celemín– se limitaría el acceso al restaurante a quienes cursen más de diez semestres académicos: “una persona no podrá tener derecho si no por los de diez semestres que dure la carrera”, además, quien persista en el Bajo Rendimiento Académico (BRA) por más de dos ocasiones, no podrá beneficiarse del restaurante: “ese cupo debe de dársele a alguien que realmente viene a la universidad a estudiar y lo necesita”. De esta manera, el restaurante podría responder a la situación por la que hoy pasa la institución, así no sea “una obligación real de la universidad subsidiar un restaurante”, como lo aseveró el vicerrector.

El punto de vista de los estudiantes

Según los estudiantes que estuvieron al frente del proceso asamblearío en su primera etapa, el restaurante es el lugar donde afloran muchos conflictos: allí se experimenta “un desorden que no está justificado por ninguna otra cosa, sino por la situación de querer ir a almorzar y pasar de primero”; además, está situación se complejiza porque hay estudiantes “que llevan casi 15 años estudiando, no han salido de la universidad, le están quitando cupos y somos 8600 personas las que tenemos acceso al restaurante” y hay otros que están “fumando marihuana dentro el restaurante: le preguntamos, por ejemplo, a una de las señoras y dicen que tiene nauseas”.

Sin embargo, ellos son concientes que la responsabilidad no es exclusiva de los muchachos. El menosprecio de la administración universitaria para con el restaurante también ha constituido un factor importante de esta situación. Por ejemplo, “el espacio físico (…) está muy pequeño: la bodega acumula una cantidad de comida que tiene que salir casi al otro día” y –en general– el restaurante no responde al crecimiento semestral de la población estudiantil que necesita de una ayuda para mantenerse en la universidad y poder dedicarse a la actividad académica sin mayor preocupación.

En términos de propuestas, las reflexiones que salieron de las dos primeras asambleas arrojaron algunas luces para afrontar las tensiones que se viven en el restaurante. Desde el ángulo de los activistas, es importante que la universidad priorice el acceso según el desempeño académico: “las personas deben acceder por su calidad académica (…) porque se está presentado la problemática que ya se ha mencionado de personas que están en doble BRA o personas que solamente pagan la continuidad académica son quienes asisten y se apoderan de los cupos del restaurante”. Por lo tanto, un ceso de los estudiantes que determine quien tiene la posibilidad de acceder podría ser una solución.

La propuesta del CEBU en 2009

Durante 2009 y 2010, el Comité de Bienestar Universitario (CEBU) implementó un mecanismo para minimizar las disputas en el momento de acceder al restaurante y garantizar un relativo “orden”. Distribuyendo unas fichas antes del almuerzo en un punto diferente al restaurante, los encargados del CEBU convocaban a sus beneficiarios con el fin de entregarles el turno con el que reclamarían sus alimentos. De esta manera, ellos procuraban reducir las posibles tensiones que se llegaran a presentar, doblando el esfuerzo de los estudiantes (debían correr por la ficha y luego desplazarse al restaurante) y, por tanto, evitando los “desordenes”.

Igualmente, el mecanismo implementado por el CEBU contemplaba la posibilidad de comprar semanalmente el almuerzo. Pagando por todos los vales o por los que un beneficiario requiriera a la semana, los estudiantes podían “apartar” sus alimentos y –de alguna forma– evitarse los compliques que significaba una fila.

El único problema de este mecanismo radicaba en que incrementaba el tiempo que los estudiantes debían emplear para acceder a un almuerzo. Por ejemplo, si un muchacho tenía clase hasta las 12:00 pm, le correspondía salir unos 15 o 20 minutos antes para averiguar el lugar donde iban a repartir las fichas, de lo contrario le era imposible almorzar en el restaurante.

Lo que viene

Las situaciones que provoca el restaurante necesitan, por encima de cualquier cosa, la voluntad de la administración universitaria para que sean resueltas y de una inversión que signifique la superación de los problemas madre que se recrean en este; además, la voluntad de la administración debe significar la posibilidad de abrir el debate con el fin de acordar entre quienes son beneficiarios del restaurante una nuevas reglas de juego para su funcionamiento: las soluciones por arriba, en este momento, podrían significar una agudización de las tensiones existentes y la imposibilidad de resolver, en términos universitarios, los problemas que hoy experimenta el Alma Mater.

MANIFIESTO POR LA PAZ CON JUSTICIA SOCIAL DE LOS ESTUDIANTES COLOMBIANOS

Jornada de estampados promovida por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU-Colombia) en la Universidad del Tolima. Foto: AEP.

Las y los estudiantes colombianos, expresión de rebeldía, combatividad y lucha por la construcción de una "educación para una país con soberanía, democracia y paz", reunidos los días 9 y 10 de mayo en la Universidad Pedagógica Nacional baluarte de la pedagogía y la formación humanística de la nación, nos dimos cita para deliberar con creatividad y esperanza de lograr un futuro de justicia, paz y democracia para el pueblo colombiano.

El despojo, la desigualdad y la violencia desatada por las minorías en el poder que originaron la confrontación armada, son las causas que deben ser removidas mediante la acción decidida de las mayorías, de la gente del común que encuentra en su participación una oportunidad de cambio y transformación social. El proceso de diálogo entre la insurgencia de las FARCEP y el Gobierno Nacional, constituye una posibilidad para generar las condiciones que den lugar a la democratización de la vida nacional, razón por la cual sumamos nuestras voces de apoyo a este proceso y manifestamos nuestro clamor para dar inicio a un proceso de diálogo con las insurgencias del ELN y el EPL. La superación del conflicto social y armado hace ineludible la participación de la sociedad en la deliberación y construcción de los acuerdos entre los grupos insurgentes y el gobierno, aportando propuestas y discutiendo nuevos temas relacionados con el modelo económico y político, para establecer un nuevo pacto social que geste un Estado que garantice la vida digna para las y los colombianos.

Del compromiso del movimiento social con la paz, participan los y las estudiantes y jóvenes que procuran aportar por medio de la construcción de una Educación gratuita, pública, crítica y de calidad. La disputa social y política devela cómo hemos sido víctimas permanentes de las políticas de un modelo de educación que perpetúa la exclusión en acceso y permanencia, de la misma manera en que se asfixia la educación pública en beneficio y fortalecimiento del sector privado, introduciendo a la Educación en dinámicas del mercado como lo son: el aumento de créditos educativos, el mayor endeudamiento de las familias colombianas y de las mismas universidades, el declive de la calidad al eliminar la integralidad y universalidad propia del conocimiento, la orientación exclusiva de la investigación, la extensión y la docencia hacia las demandas de un sector productivo de despojo, de maltrato a nuestros territorios y que ha sido el sustento de la guerra a nivel nacional. En últimas nos encontramos ante un modelo educativo cómplice del conflicto político y social que vive nuestro país.

No puede concretarse la paz sin la educación pública, gratuita y de calidad y sin el reconocimiento del carácter político de las comunidades educativas como constructoras de Paz. No puede concretarse la paz mientras seguimos evidenciando la guerra a través de toda una historia por contar y los más recientes casos de asesinato de compañeros como Gustavo Marulanda, el profesor Luis Fernando Wolf, Jan Farid Cheng Lugo y Carlos Pedraza, acciones que rechazamos tajantemente desde el movimiento estudiantil. No puede concretarse la paz mientras continúan los montajes judiciales como el de los compañeros del Caso Lebrija de la Universidad Pedagógica Nacional o los de hoy libres Omar Marín, Carlos Lugo y Jorge Gaitán. De la misma manera no puede seguir siendo el exilio la herramienta para preservar la vida, triste camino que enrumbaron los profesores y compañeros Francisco Toloza y Miguel Ángel Beltrán. No podremos hablar de paz mientras las amenazas de grupos paramilitares contra profesores y estudiantes de la universidad Nacional y la profesora Piedad Ortega de la Universidad Pedagógica Nacional, sigan siendo la forma de amedrentar quienes construimos en el presente un futuro distinto. Definitivamente no habrá paz sin el desmonte de las formas de represión al pensamiento crítico como lo son la criminalización, los montajes judiciales, la militarización de los campus universitarios y del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) como un cuerpo de la policía que ha victimizado al movimiento estudiantil siendo responsables de reprimir las movilizaciones que luchan por una Nueva Educación.

Comprendemos nuestras demandas y propuestas como justas y necesarias, siendo estas parte del torrente de inconformidades que de no ser resueltas no habrá garantías para dar solución al conflicto que existe y persiste hace más de 50 años y en toda la historia de nuestro país.

Desde el ímpetu del Caribe, con la alegría del Pacífico, con la tenacidad del Oriente, la resistencia del Sur y con la misticidad de los Andes, todas las regiones llegamos a este primer encuentro con el entusiasmo de ser semilla de transformación, en las aulas, en las calles, en las ciudades y en el campo colombiano, con acumulados construidos en la lucha por una educación superior alternativa para un nuevo país con soberanía, democracia y paz, iniciativas construidas en el plano nacional desde la experiencia histórica de la MANE y de la diversidad local que han impulsado las más variadas expresiones estudiantiles y son evidencia de que no es momentánea nuestra vocación de transformar a Colombia, que le apostamos al cambio, a la vida digna y así, hoy nos declararnos en rebeldía contra el guerrerismo y contra un régimen que habla de paz cuando continúa negándole a la población colombiana el derecho a educarse. Construimos una hoja de ruta para avanzar en sumar mayorías en la defensa de la solución política al conflicto en la apertura de escenarios permanentes de construcción de paz con justicia social con la unidad como premisa para hacer de nuestras universidades escenarios donde se construyan propuestas con los sectores sociales y populares.

Dentro de las conclusiones de este importante evento, ponemos a consideración de la sociedad colombiana en general las siguientes propuestas:

1. No se puede seguir nutriendo las arcas de la guerra con jóvenes del pueblo colombiano que ante no tener la capacidad económica para costear la libreta militar, ni la posibilidad de ejercer su derecho a la educación se ven obligados a dar su vida en una guerra que no construyeron ellos y que se sustenta en la sed de riqueza y poder de la élite nacional y transnacional. Es por ello que debemos adelantar una campaña nacional que apunte a la objeción de conciencia y la abolición del servicio militar obligatorio.

2. Cansados de ver semana tras semana como los medios de comunicación y el Gobierno Nacional generan un ambiente de zozobra en torno a la continuidad de la mesa de conversaciones, consideramos necesaria la declaratoria de un cese bilateral al fuego como mecanismo que permita dar una seguridad a la sociedad colombiana de que este proceso seguirá por buen camino y que ni el gobierno nacional, ni las FARCEP se pararán de la mesa. Asimismo el cese bilateral al fuego se constituye como una muestra de la voluntad real de acabar con la guerra desatada contra el pueblo colombiano, procurando por cesar el derramamiento de sangre en campos y ciudades.

3. Entendiendo el importante papel que debe jugar la educación y los actores del sector educativo en la construcción de la paz con justicia social en nuestro país, consideramos que esta discusión no puede seguir al margen de las conversaciones que se adelantan entre el gobierno y las insurgencias, ello ha implicado que mientras se habla de paz se continúe avanzando en la consolidación de un modelo educativo como mercancía, orientado al mercado y que profundiza las desigualdades sociales. Para ello creemos fundamental dar apertura a una subcomisión orientada a discutir sobre estas perspectivas en el marco de la mesa de la Habana y en el futuro escenario de diálogo con el ELN, compuesta ampliamente por los distintos actores del sector educativo en todos los niveles.

4. La lucha de las y los estudiantes por la paz no puede verse aislada de la ardua lucha que históricamente hemos realizado por una transformación de la educación en nuestro país. Es por esto, que consideramos necesario profundizar las dinámicas de movilización y organización unitarias del movimiento estudiantil, fortalecer las propuestas y la disputa por una educación para un país con soberanía, democracia y paz a partir de convocarnos a un gran Encuentro Nacional de Estudiantes de Educación superior para el próximo semestre, que se ha venido proponiendo desde diversos sectores estudiantiles.

5. En la perspectiva de consolidar una educación superior como derecho fundamental y bien común de la sociedad colombiana, así como avanzar en la democratización de la vida nacional, algunas expresiones presentes en el encuentro consideran necesario adelantar un proceso constituyente que fortalezca la iniciativa de convocar a una Asamblea Nacional Constituyente con el concurso del grueso del pueblo colombiano a través de los distintos sectores sociales y populares. Para esto se invita a profundizar la discusión, a construir mayorías en torno a este planteamiento y cualificar el papel del movimiento estudiantil en este proceso constituyente.

6. Es necesario avanzar en la comprensión integral de un modelo alternativo de educación en todos sus niveles, a partir de construir con todos los sectores educativos y demás actores sociales y populares una propuesta que le aporte a la construcción de la paz con justicia social, por lo que invitamos a desarrollar un proceso de convergencia amplio desde las distintas regiones y a nivel nacional para ir avanzando en este perspectiva, dando reconocimiento a las luchas dadas por el magisterio colombiano que ha enarbolado las banderas de dignidad laboral y de construcción de calidad educativa.

¡Vamos a construir la paz con justicia social!
¡Vamos a luchar por una educación como derecho fundamental y bien común!
¡Vamos a forjar la unidad como premisa para las transformaciones!

Encuentro Nacional de Estudiantes por la paz de Colombia, Bogotá 10 de Mayo de 2015

MAESTROS UNIDOS JAMÁS SERÁN VENCIDOS

Los profesores agrupados en el Colectivo Aló Maestro, en cabeza de la docente Irma Constanza Prada, se pronunciaron sobre los acuerdos logrados por la Directiva de FECODE, instando al grueso del magisterio del Tolima a revocar el mandato de quienes hoy ocupan un cargo en la dirección de la Federación de Educadores de Colombia.

CUANDO BROTA LA CONCIENCIA DE LOS TRABAJADORES NO SINDICALIZADOS

A mis fieles compañeros, quienes todas las mañanas trabajan y en las tardes, muy abnegados, nos acompañan labrando los sueños de Manuela, Bolívar, la Pola, Martí, Mariategui, el Che, Gaitán, Hernando González y Jaime Pardo


Santiago no ha leído juiciosamente a Carlos Marx ni a quienes han problematizado sobre el mundo de los trabajadores modernos, pero se reconoce como un explotado más de la ciudad de Ibagué: “todos los días me levantó temprano a trabajar, aun sabiendo que una parte de lo que me consigo no será mío, sino para otros”. Su actividad económica –si así se le puede llamar– le exige estar a primera hora al frente de un puesto de empanadas, arepas y tinto sobre una de las principales carreras de la ciudad, con el fin de sacar un diario medianamente decente que le permita aportar en su casa, recuperar la inversión hecha y darse uno que otro “gusto”, por no decir que cubrir una necesidad personal.

Aunque el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) estableció en septiembre de 2014 que una persona es pobre si percibe menos de $6.947 diarios, el ingreso de Santiago no le ha dado para mejorar sus condiciones de vida: los cerca de $12.000 que logra hacerse en “media” jornada de trabajo diaria no lo han conducido a reducir las preocupaciones de su mamá, no le han permitido ahorrar para estudiar lo que desea y no le han posibilitado desenvolverse como cantante y artista; por el contrario, lo han llevado a meterse en problemas con la policía, porque es catalogado como un vendedor ambulante y, por tanto, como objeto de persecución y abuso, como ocurre en Ibagué.

Por obvias razones, esta situación no ha doblegado a Santiago. La necesidad de independencia, mas en la idea de dejar de ser un peso para sus padres, lo ha llevado a enfrentar con firmeza cualquier obstáculo; incluso, lo ha conducido a un nivel de autodisciplina único: “me despierto a las 4:00 am a hacer las empanadas y las arepas, a las 5:00 am pasadas preparo el tinto y a eso de las 5:45 pm abro el chuzo”. Así –como dice él– “llego antes que cualquiera, evito que me quiten el lugar y me hago lo que puedo”.

Curiosamente, Santiago sorprendió el pasado 1º de mayo a quienes suelen frecuentar su negocio. En vez de salir de su casa hacia la esquina donde acostumbra ubicarse, optó por tomar una buseta que lo llevó a la avenida 37 con carrera 5ª. Los objetivos: nutrir la marcha del día internacional de los trabajadores, manifestar su descontento frente a las condiciones indignas de trabajo de los jóvenes de Ibagué y levantar una exigencia por la paz con justicia social.


“Yo soy de la Marcha Patriótica y el movimiento orientó participar en la marcha del 1º de mayo, pero también tomé la decisión de salir a protestar porque los jóvenes no encontramos un trabajo estable en esta cuidad; además, quise salir porque el presidente y los medios de comunicación solo hablan de muertos, bombardeos, minas y armas (…) Se supone que las guerrillas han dicho que quieren la paz, pero el gobierno no muestra gestos verdaderos hacia ese camino”.


En el Éxito, Santiago se sumó a la movilización, la cual había partido de la Casa del Maestro. Con bandera en mano de la Marcha Patriótica, se incorporó al grupo de indígenas, jóvenes de la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU-Colombia), campesinos de ASTRACATOL y profesores que levantaban las insignias y los pasacalles del movimiento; igualmente, afinó su voz para elevar un grito de ¡alerta! en semblanza a la espadada de Bolívar que camina por America latina, por un 1º de mayo Combativo, Internacionalista y Antifascista, así como por el Cese Bilateral al Fuego ¡Ya!

Al llegar a la plaza de la 21, uno de los principales centros de comercio de Ibagué, Santiago gritó eufórico “Pueblo mirón, únase al montón: su hijo es estudiante y usted trabajador”, precisamente porque se vio en la cantidad de vendedores que estaban allí: “es impresionante ver gente como yo, pero que no sabe que también es explotado”; es decir, vio cómo la perversidad del orden actual de cosas sumerge a las mayorías en la cotidianidad del rebusque, el cual ayuda a acrecentar las ganancias de alguien sentado en una oficina de algún lugar de la ciudad o del país.


Con la imagen nítida de gente como él, Santiago arribó –junto con toda la movilización– al parque Manuel Murillo Toro, dobló su bandera de la Marcha Patriótica, se despidió del resto de sus compañeros y regresó a su casa. Por fortuna, “no tengo que llegar a trabajar”, como lo dijo, tengo que llegar a “pensar cómo abrirle los ojos a todos esos que no ven cómo viven, porque ese es el reto que tenemos si queremos que las cosas cambien y si aspiramos a lograr la paz con justicia social”.

Escrito por @juangbermudes