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LA U PÚBLICA SIN FUERZA PÚBLICA

“Se garantiza la autonomía universitaria. Las universidades podrán darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo con la ley. La ley establecerá un régimen especial para las universidades del Estado. El Estado fortalecerá la investigación científica en las universidades oficiales y privadas y ofrecerá las condiciones especiales para su desarrollo. El Estado facilitará mecanismos financieros que hagan posible el acceso de todas las personas aptas a la educación superior”.

Art. 69 de la Constitución Política de 1991

Ibagué, jornada nacional de protesta del 25 de abril de 2019. Foro: K. Mirquez.


Durante los últimos meses, las voces de rechazo de las y los ciudadanos colombianos ha sido el pan de cada día de cara al “nuevo” gobierno nacional. La impopularidad del nuevo mandatario se perfiló desde su posesión, lo cual fue acentuado a través de una serie de movilizaciones sociales por todo el territorio nacional buscando sentar una voz de protesta en contra de la continuidad de la derecha en el poder. Los primeros en manifestarse como contrarios al gobierno fueron los estudiantes. Su respuesta: el uso y abuso de fuerza pública y uno que otro comentario “inocente” de lo peligrosos que podrían ser los encapuchados en las manifestaciones. En este marco, los medios de información oficiales apelaron a la estigmatización y marcantización del movimiento social y popular como forma de restarle credibilidad a su actuar y a sus reivindicaciones.

Con base en esto, y al revisar los sucesos que se han venido presentando desde inicios del año, es posible ubicar el desarrollo de una estrategia de deslegitimación del movimiento estudiantil, que trae consigo el incriminar y criminalizar a las y los estudiantes poniendo en imaginario de la gente la reaparición e infiltración de grupos insurgentes en las universidades públicas. La apuesta del gobierno denota una fuerte escalada en el discurso violento por parte de los medios de información sobre los sectores sociales. Esta arremetida en contra del pensamiento crítico pone a la universidad como el centro de operaciones de estos grupos y, de esta manera, se despacha contra quienes se organizan como forma para hacerle el frente a cualquier injusticia social.

En esta dirección, la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio de Educación Nacional, los rectores de las universidades y los medios de información dicen tener las pruebas suficientes para intervenir la universidad pública y salvarlas de “perder el rumbo”. Es así cómo se enmarcan los patrones que, a la luz de las lecturas realizadas, tienen dos escalas: una nacional donde hacen énfasis en la aparición del JM-19 y la otra –desde un ángulo regional y local– donde se enfoca en el ELN y las disidencias de FARC. Esto con el fin de justificar el ingreso de la fuerza pública a los campus, la detención y la judicialización indiscriminada de líderes estudiantiles, violando así la sagrada autonomía universitaria consagrada en el artículo 69 de la Constitución Política y desarrollada en los artículos 28, 29 y 30 de la Ley 30 de 1992.

Ante este panorama, ¿Por qué esta estrategia de estigmatización contra movimiento estudiantil? La respuesta es clara, porque que se articula con el acuerdo firmado entre estudiantes, profesores y gobierno nacional y como, estos últimos, preparan el terreno para el incumplimiento. De esta forma, los medios de información salvaguardan la perfidia y la poca honra de quienes incumplen al culpar al movimiento estudiantil de infiltración, terrorismo, vandalismo y demás calificativos tendientes a cargar de valores negativos a la universidad.

Llamamos al estudiantado a que no se quede quieto ante esta nueva arremetida de violencia emanada por el gobierno nacional como una estrategia para deslegitimar el accionar de las y los dirigente estudiantiles, de las organizaciones y, en especial de un movimiento que vive cargado de sueños de transformación. Queremos una U pública donde el ejercicio político y el pensamiento alrededor de un país distinto no cueste la vida ni la libertad, abogamos por el respeto a la diferencia y a los debidos procesos. Rechazamos esta nueva intimidación por parte de la derecha recalcitrante del país, quienes quieren quedar impunes ante más de 53 años del conflicto, y quienes quieren arrojar a las nuevas generaciones a las arcas de la confrontación armada, a una guerra sin retorno donde el pueblo termina siendo la víctima.

EL MOVIMIENTO SOCIAL: EL NUEVO ENEMIGO INTERNO EN EL PAÍS

“Karl Marx concibe el movimiento social como un proceso natural regido por leyes que no sólo son independientes de la voluntad, la conciencia y la intención de los hombres, sino que, además, determinan su voluntad, su conciencia y sus intenciones”.

V.I Lenin



En Colombia, para el segundo semestre del 2018, se desató en las calles la movilización social emprendida por las y los estudiantes de las IES públicas. Durante más de dos meses, ellas y ellos lograron poner el debate educativo en la palestra pública. Esta vez, el rechazo a la profundización del modelo neoliberal, la preocupación ante la crisis presupuestal que cada año se acrecienta y, con esto, un rechazo de facto sobre el nuevo gobierno en turno, fueron los motivos de declarar el paro estudiantil.

Este momento político estuvo atravesado por la impopularidad de Duque: su inexperiencia y falta de legitimidad de quienes lo rodean ante la sociedad dejaron a la vista de las y los ciudadanos del país los fines corruptos y las intenciones oscuras de este nuevo periodo de gobierno. Para finales de 2018 e inicio del 2019 (durante los primeros 17 días de enero), el gobierno atravesó una crisis de gobernabilidad: un fiscal ilegitimo ante la población, las salpicaduras de corrupción derivadas del caso Odebrecth, la negativa ante el cumplimiento de los diferentes acuerdos pactados y su fuerte negativa a la paz, entre otras muchas, pusieron en el debate social y popular el papel del gobernante en turno y la moral de quienes le acompañaban.

Sin embargo, estos sucesos que estaban generando en el país un aire de inconformismo social, se vieron desviados el 17 de enero, cuando un carro bomba estalló en la Escuela General de Cadetes de la ciudad de Bogotá, dejando 21 muertos y 64 heridos. Este es el suceso distractor en cuanto a la disputa en contra de la enajenación del pueblo colombiano. Lastimosamente los medios de información oficiales culparon a la guerrilla del ELN como la perpetuadora de este lamentable suceso que terminó siendo el llamado a la reactivación del conflicto armado. El nuevo escenario inaugurado por este evento se volvió en el pretexto para que el gobierno se encargara de buscar un nuevo enemigo interno, que le permita seguir auspiciando el terrorismo de estado como política de control social.

El movimiento social y popular, que se encuentra un poco disperso desde el año 2016, se reúne ante la preocupación del retorno del terror estatal al país. Esto obligó a las organizaciones sociales y populares a buscar un escenario de articulación que les permita ser poder en las calles, elecciones y demás formas de lucha. De esta manera, se alimentó la iniciativa de la COS, espacio donde se ha venido generando las lecturas, proyecciones y las acciones para las genera una nuevas condiciones subjetivas que permitan mover un gran paro cívico nacional en el país. Este movimiento, que no es embrionario, es la acumulación de las movilizaciones sociales desde el año 2007 al 2016, tiene como labor agitar y organizar las rabias del país para preparar el escenario de disputa social, política e ideológica contra la oligarquía.

Con base a lo anterior el movimiento indígena del Cauca convocó a unas jornadas de Minga Social y Popular en la vía panamericana. Estas que duraron 25 días entre taponamientos, enfrentamientos y abusos de la fuerza pública, dejaron en el imaginario de las y los ciudadanos colombianos un marco de respeto hacia los pueblos ancestrales. Dándole soporte al papel de la conformación del nuevo enemigo interno, el gobierno usó medios de información oficial para deslegitimar el papel de la minga y la protesta social, enmarcándola como peligrosa y sin justificación alguna. Esto le facilitó desconocer los procesos interculturales del país, evadiendo los llamados realizados por los indígenas, campesinos y demás sectores sociales y populares del suroccidente colombiano. Así, el gobierno dejó ver su poco interés por solucionar de forma dialogada el conflicto social que lleva más de 50 años en esta región del país.

En el marco de esta ardua tarea y en contra de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo-PND, se convocó a la gran jornada de Paro Nacional el día 25 de abril, como jornada preparatoria y medidora de las capacidades del movimiento social y popular. Esta vez el gobierno arremetió en contra de la movilización dirigiendo una circular desde el Ministerio del Interior a las alcaldías y gobernaciones para actuar en caso de taponamientos. Pero no felices con esto, la vicepresidenta emitió una alocución en la que expresó que “el país no puede permanecer en modo protesta”. No era de raro el esperar la represión por parte de sus instituciones y fuerzas represivas, dejando como saldo de la protesta varios episodios de violencia en las vías y plazas de algunas ciudades capitales.

Para finalizar este rastreo de situaciones, se esboza el último acto deslegitimante protagonizado por la Fiscalía General de la Nación en contra del movimiento estudiantil. En comunicado de prensa público hacia el Ministerio de Educación Nacional, expresó el seguimiento e investigación a algunos estudiantes de diferentes universidades, acusandolos de ser “actores infiltrados dentro de las Universidades públicas”, y solicitando acciones conjuntas con las administraciones universitarias para acabar con estos “actos delictivos”. Esto no es más que el recrudecimiento de la persecución que durante años han estado expuestos los líderes y dirigentes estudiantiles, y negando que la real infiltración proviene de agentes estatales quienes se han encargado de intimidar y perseguir a las y los estudiantes más destacados de la universidad.

Este rastreo de situaciones revela con claridad el nuevo enemigo interno en el país. La oligarquía busca reactivar las condiciones de terror que motivaron los contextos del conflicto armado. Ante esto, es necesario que el movimiento social y popular luche por la unidad y la movilización, que sus banderas y acciones colectivas sean más fuertes que los actores infiltrados, los militantes complacientes, cómplices y acomodados con el Estado en las organizaciones populares, y que los ecos venenosos de una oligarquía guerrerista que quiere quedar impune ante los ojos de las mayorías del país y no responder por sus delitos producidos en el marco de 53 años de conflicto armado.

Por: Manuela Azurduy

LA SOLIDARIDAD COMO PREMISA DE LOS PUEBLOS

“La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres sino inexorable decreto del destino”.
Simón Bolívar

Imagen tomada de tucomuna.tv.

La nueva arremetida del imperialismo norteamericano contra la soberanía del pueblo venezolano suscita una serie de reclamos y llamados a la sociedad colombiana, especialmente al estudiantado. El día 2 de mayo se presentó un nuevo intento de desestabilización del gobierno venezolano cuando Juan Guaidó, ciudadano venezolano, intentó conducir un golpe de Estado en contra del presidente Nicolás Maduro. Este bochornoso escenario es el acto final de la llamada Operación Libertad, con la cual se pretende “cumplir” con el sueño de Bolívar y “lograr” la libertad del pueblo de Venezuela.

El “nuevo” golpe de Estado (si es esa la palabra para la burla a la democracia y la soberanía al pueblo venezolano) inició con una incitación por parte de la derecha al pueblo y a los militares a la toma del poder. Mientras esto transcurría, los golpistas aliados de la derecha venezolana agitaron un supuesto grito de libertad a través de las redes sociales; incluso, rodearon la huida del líder opositor Leopoldo López, quien gozaba de casa por cárcel, y presentaron este acontecimiento como un logro.

Sin embargo, el curso del evento y, en especial, el desenlace de lo ocurrido dejó mucho que decir sobre los alcances de esta acción. Las intenciones “misericordiosas” de la derecha venezolana se vieron empañadas por las mismas estrategias que utilizaron. Al incitar a los militares a la toma del poder por medio de las armas, varios hombres leales a Bolívar y Chávez declararon que fueron engañados al ser llamados a recibir una condecoración importantísima. Así, el golpe de Estado quedó como un intento más por satisfacer los intereses de una derecha al servicio del gobierno de Donald Trump.

Por fortuna, la reacción del pueblo bolivariano de Venezuela no se hizo esperar. De forma masiva, ellos salieron a las calles a defender el gobierno constitucional y a rechazar este nuevo intento violento de toma del poder. Al finalizar el día, el pueblo se encontraba en las calles exigiéndole a los militares defender el orden constitucional y la paz del país.

Ante esto, el papel que ha jugado el mandatario colombiano ha sido bochornoso: se ha encargado de incitar a la guerra fronteriza y de salvaguardar a los opositores de la constitución venezolana. Con esto el presidente Duque ha mostrado, nuevamente, de parte de quién está: de los intereses imperialistas de Estados Unidos, sirviendo como incitador, promotor y cuidador de una estrategia para desestabilizar el poder político de la soberana Venezuela

Como Federación de Estudiantes Universitario FEU-Colombia, rechazamos tajantemente los intentos de golpe de Estado promovido por los Estados Unidos –y la alianza de algunos países de Nuestra América–, con el fin de apoderarse del petróleo, borrar el “fantasma del comunismo” y reclamarse como soberanos de las riquezas de nuestros países. Por esto, llamamos al estudiantado a ser críticos y radicales con respecto a cómo se está desarrollando la política regional actual, a sentar una voz en defensa de la República Bolivariana de Venezuela, a seguir construyendo el sueño inconcluso de Bolívar y así logran la segunda y definitiva independencia de Nuestra América.

COMITÉ NACIONAL DE DELEGADOS
FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS (FEU-COLOMBIA)

DECLARACIÓN POLÍTICA XXIX AND DE LA FEU-COLOMBIA

En homenaje al compañero Jhonatan Landinez



Las recientes manifestaciones realizadas en el suroccidente del país nos han atiborrado las calles de personas que incansablemente buscan libertad y mejores condiciones de vida, lamentablemente nos dejan decesos sentidos profundamente como Federación de Estudiantes Universitarios; enviamos un saludo solidario y un caluroso abrazo a los amigos/as y familiares de los compañeros que entregaron todo por el bienestar común. Sus sueños seguirán siendo la meta y el motor en la búsqueda de dignidad para el pueblo y la construcción de una nueva Colombia.

Los delegados y delegadas a la XXIX AND reunidos/as los días 5, 6 y 7 de abril de 2019 en Pereira, con el fin de reconstruir el trabajo de la FEU Colombia para fortalecer cualitativamente y cuantitativamente el movimiento estudiantil y la movilización social, luego de discutir alrededor del panorama actual del país, ubicamos con preocupación que la posesión del fascismo en el gobierno ejerce la continuidad de un proyecto hegemónico en la construcción de país que se instauró desde la presidencia de Álvaro Uribe hasta la actualidad. Como organización nos oponemos a este nuevo periodo y a su forma de profundizar el modelo neoliberal a través de sus planes de gobierno, como lo son el PND, el Código de Policía, el desarrollo de políticas con un negativo impacto en el medio ambiente, entre otras.

Ratificamos nuestro compromiso con la construcción de paz con justicia social y evidenciamos el ataque directo al acuerdo firmado con las FARC EP y la falta de voluntad para continuar los diálogos con el ELN, junto a la necesidad de evitar la búsqueda de la verdad y borrar los centros de memoria que cuentan nuestra historia. Por esto seguiremos buscando formas de defender la solución política al conflicto y la reconstrucción de un país que aún está sufriendo los estragos de la guerra; así decidimos integrar la COS (Coordinadora de Organizaciones Sociales) porque creemos fundamental la unidad del movimiento social y popular en la consecución de soluciones integrales para el país.

Unido a lo anterior, denunciamos las graves violaciones a los DDHH con el fortalecimiento del paramilitarismo de forma articulada y cohesionada, los asesinatos a líderes y lideresas, la constante persecución al movimiento social y popular, que como parte del periodo de pos acuerdo quiere ser posicionado por los medios de comunicación como el nuevo enemigo interno, la violencia estatal ejercida por la fuerza pública que reprime cruelmente la protesta social; como federación insistimos en el reconocimiento de las universidades como víctimas colectivas del conflicto y exigimos las garantías necesarias para el ejercicio pleno de la vida política y la protección de la vida sobre todo.

La FEU Colombia como organización gremial reconoce el papel del paro nacional estudiantil como la apertura a un año de movilización y rebeldía. Asumimos dentro de la coyuntura nacional, la disputa por la educación digna que soñamos, nos comprometemos a seguir manteniendo en alto la consigna unidad, unidad y más unidad; propiciaremos desde nuestras bases formas de articulación en los escenarios locales y nacionales capaces de generar una amplia convergencia del movimiento estudiantil y de este con otros sectores. Construiremos desde la academia contrapropuestas que refuten las ideas neoliberales del MEN y las llevaremos a todo el país por medio de nuestra mejor herramienta: la movilización social.

El conjunto de federados/as de manera incansable y con la necedad característica de los/as revolucionarios/as, se radicaliza en la disputa de la educación del tamaño de nuestros sueños desde las aulas, las calles y el debate, con criterios claros que no sean permisivos con quienes le hacen daño a la educación y al movimiento estudiantil. No nos quedaremos quietos ante la avanzada de un gobierno que solo busca la precarización y mercantilización de una educación que responda a los intereses del capital y aumente la brecha social.

Reconocemos el papel de la sociedad en general para la consolidación del verdadero poder constituyente, también de los medios de comunicación alternativos como actores en la disputa ideológica y la reconfiguración de la verdad, reconocemos también el papel de la comunidad internacional como actores garantes y de veeduría en la dinámica del país; en consecuencia asumimos el que nos corresponde como organización, poniendo todos nuestros recursos para la articulación y construcción en todas las anteriores esferas.

Anunciamos que la FEU-Colombia después de un ejercicio honesto de crítica y autocrítica se compromete a realizar acciones que nos fortalezcan como organización a nivel local, regional y nacional, nos comprometemos con la formación integral de cada federado/a que asume su construcción como hombre y mujer nueva/o de cara a una sociedad que nos necesita a su servicio. Nuestra organización continuará aportando al movimiento social en general y a la educación y el estudiantado en particular, aferrados a nuestros principios como guías en el accionar que configura nuestra FEU victoriosa.

Finalmente, llamamos al pueblo colombiano a unirse al paro nacional este 25 de Abril y a fortalecer la ruta de movilización nacional llenando las calles de rebeldía y dignidad.

¡¡VIVA LA FEU COLOMBIA!!

El horizonte… La movilización social y la unidad

CARTA ABIERTA AL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA


Ibagué, 6 de junio de 2017

Señor:
OMAR MEJIA
RECTOR
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

Por medio de la presente, los grupos estudiantiles agremiados en la Federación de Estudiantes Universitarios, FEU-Colombia, rechazamos la intención anunciada por el Consejo Académico de culminar anticipadamente el semestre sí se presenta algún tipo de hecho que altere su curso.

Creemos que esta medida constituye una ofensa contra los estudiantes que han sentado una posición frente a la realidad universitaria y han acudido a algunas vías de hecho para manifestar su descontento y reclamar un espacio de participación e incidencia en las decisiones que son competencia de todos.

Igualmente, consideramos que el comunicado guarda un sentido falaz, porque plantea una medida que, de implementarse, terminará afectando el desempeño académico del estudiantado. De hecho, si se tiene en cuenta el Estatuto Estudiantil, el cual aclara que “el curso de una asignatura o núcleo temático se considerará valido cuando se haya cursado al menos un 80% de sus contenidos” (art. 14), se estaría ante una masacre académica, en tanto no todos los núcleos temáticos se han abordado en un 80% y mucho menos los de quienes iniciaron actividades después del inicio del semestre por falta de profesores. Por esto, la medida anunciada por el Consejo Académico desestimula la protesta estudiantil insinuando que ya esta culminado el 80% de los cursos y, de paso, niega el malestar generalizado del estudiantado frente a la crisis de la universidad.

Por ultimo, creemos que la medida promovida por el Consejo Académico violenta las funciones de los organismos de dirección de la universidad, porque es el rector el encargado de “evaluar y controlar el funcionamiento general de la Universidad, e informar de ello al Consejo Superior y disponer o proponer a las instancias correspondientes las acciones a que haya lugar” (Estatuto General, art. 22); por lo cual, su anuncio no respeta la funciones de los organismos de dirección establecidos por el Estatuto General.

Ante este panorama, exigimos la culminación del semestre académico en las condiciones señaladas por el calendario aprobado, respetando cualquier expresión de protesta que denuncie la situación actual de la universidad y propenda por sacarla de la crisis en la que se encuentra. A su vez, llamamos a los directivos universitarios a abrir los espacios que reclama el estudiantado en aras de mandatar, ante el Consejo Superior, las orientaciones necesarias y pertinentes encaminadas a construir la nueva historia y, en definitiva, los cimientos de una universidad nacida del dialogo y no del aventurerismo.

Atentamente:

FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS, FEU-COLOMBIA
Colectivo Manuelita Sáenz
Agencia Estudiantil de Prensa, AEP
Colectivo de Educación Popular, Simón Rodríguez

LA LUCHA DE CLASES SEGUIRÁ VIGENTE

El 9 de mayo se conmemoró el día de la victoria del Ejército Rojo sobre las tropas de Hitler en 1945. Esta victoria no fue más que una de las expresiones de fuerza de la clase obrera organizada para luchar por una meta clara: detener el avance del fascismo que se extendía por Europa y ampliar las bases de la dictadura del proletariado. Aunque esto no fue una mera victoria de táctica militar, sino el resultado de la genialidad política del PCUS y el pueblo soviético en cabeza de su timonel J. V. Stalin. Los 72 años que han pasado desde este momento las enseñanzas que deja podrían ser ilustrativas para el caso colombiano, mas cuando aparecen dudas como: después del acuerdo final entre las FARC-EP y el gobierno, ¿Qué sigue? ¿Hacia dónde vamos como movimiento social y popular? Y, después de esto, ¿Cuál es nuestra finalidad?


Una de las principales banderas que hemos levantado históricamente ha sido la de la “solución política al conflicto colombiano” con el fin de exigir soluciones a las causas que lo originaron, las cuales son de naturaleza social y política. En atención a esto, y entendiendo que uno de los grandes problemas que originó el conflicto, tiene que ver con el acceso a la tierra, la solución política implica una reforma agraria integral que aún está pendiente. Sin embargo, y después de varios años de diálogos entre las FARC-EP y el gobierno, se ha llegado al “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” que contempla una Reforma Rural Integral que podría iniciar la democratización de la tierra y el territorio y, sin duda alguna, ayudará a la construcción de la Nueva Colombia. Por esto, como pueblo colombiano debemos tener claros los pasos que nos corresponde seguir en el presente y el mañana.

Con el panorama que podría inaugurar la puesta en marcha de la Reforma Rural Integral, vale la pena decir, que la lucha del campesinado no se ha acabado. A pesar que el movimiento campesino ya logró sus fines, es necesario precisar que aún el objetivo principal no se ha cumplido, queda mucho por lograr y lo que resta es hacer parte de las luchas del proletariado por obtener el poder político y la emancipación. Nuestro fin ultimo, reconociendo los logros del acuerdo de La Habana, no pueden significar una especie de acomodamiento que nos permita desarrollar acumulación de riqueza con base en la propiedad de la tierra, sino por el contrario nos debe permitir repuntar en la construcción de una sociedad diferente.

Indudablemente, las oportunidades que abrirá la Reforma Rural Integral conducirán a cambios importantes en la vida rural, así como a cambios en la forma de pensar y actuar. Probablemente algunos se dediquen a “trabajar” su tierra y, con ello, a olvidar el trabajo y dar rienda suelta a vicios nocivos que jugaran en contra de nuestra lucha. Así, hoy más que nunca es necesario dejar de lado el personalismo, el caudillismo, el burocratismo, el liberalismo, el individualismo y todo vicio malsano que pueda desviarnos del camino, exaltando los principios que nos deben regir en todo momento la fraternidad, la solidaridad de clase, el arrojo y el valor del sacrificio por nuestra clase, recordando a los soviets, a los brigadistas internacionales y a todos aquellos camaradas de todo el mundo que a lo largo de la historia han entendido que solo el pueblo salva el pueblo y que nuestro fin último es la toma del poder para el pueblo y que de forma consecuente han entregado hasta la vida misma por la emancipación del pueblo trabador.

En este sentido, compañeros, la lucha hasta ahora comienza, nos esperan duras batallas en las que venceremos si y solo si llevamos siempre por delante la lucha de clases como contradicción principal en nuestro accionar.

@nikolay_redskin

SÍ USTEDES SON EL FUTURO DE LA PATRIA, ENTONCES TOMEN CONCIENCIA DEL PRESENTE: SERGIO HERNÁNDEZ

Sergio Hernández, comandante ZVTN "Marquetalia, Cuna de la Resistencia" en la Universidad del Tolima. Foto: AEP.

Con ocasión al Congreso Regional de Paz, que se desarrolló el pasado 27 de abril, arribó a Ibagué una delegación de las FARC-EP en la que predominó la presencia femenina. Pese a esto, y de los cerca 400 participantes, sobresalió Sergio Hernández, uno de los comandantes de la Zona Veredal Transitoria de Normalización (ZVTN) “Marquetalia, Cuna de la Resistencia”, quien de la mano de Antonia Nariño y Simona Luna Bolchevique, llegó a la ciudad musical de Colombia disparando ideas en vez de balas, levantando propuestas en vez de trincheras.

Una vez terminado el Congreso Regional de Paz, el cual fue calificado por el comandante Sergio como “un evento muy importante, ya que involucró a todos los sectores sociales y populares e inclusive a sectores políticos que, de una u otra manera, vienen aportándole a la paz”; logramos comprometerlo –para el día siguiente– con una conversación sobre diferentes temas. Así, junto con el equipo de trabajo del programa radial Su-Versión-es e integrantes de los colectivos de la Federación de Estudiantes Universitarios en la UT, intercambiamos opiniones e ideas sobre el estado de la ZVTN, el compromiso de los militantes de las FARC-EP en la construcción de la paz y el papel de la universidad y los estudiantes en el nuevo momento político. Afortunadamente, la amabilidad, sencillez y precisión del comandante, nos permitió hilar un dialogo fluido y matizado por chistes y chanzas que parecían borrados por la guerra.

LA SITUACIÓN EN LA ZONA VEREDAL

Según el comandante Sergio, vivía mejor cuando integraba la compañía Víctor Saavedra que operó en el centro del Valle del Cauca y, posteriormente, cuando pasó a integrar el Frente 21, ya que “en las Zonas Veredales las obras no avanzan”. En las áreas que operaron estas estructuras –nos dijo– tenía todas las condiciones para vivir sin tanto complique, porque podía adecuar su caleta (dormitorio) y el campamento de una manera digna. Ahora, en el área de la Zona Veredal es muy difícil hacer esto, porque “las obras están al 30 por ciento”, lo cual hace que los “guerrilleros y las guerrilleras vivamos en unas condiciones prácticamente infrahumanas”: “no tenemos los baños adecuados, tenemos un agua muy insuficiente, no tenemos dónde dormir, tenemos 25 niños los cuales tampoco tienen donde dormir”. En definitiva, están sufriendo los incumplimientos de un gobierno que de vez en cuando pisa el acelerador del proceso de implementación del acuerdo final de La Habana.

LAS FARC-EP FRENTE A LOS INCUMPLIMIENTOS DEL GOBIERNO

Contrario a lo que esperan los adversarios de la paz, el panorama en la que están las Zonas Veredales no los ha llevado a cometer acciones desesperadas. El comandante Sergio, a este respecto, sostuvo que el conjunto de la insurgencia está asumiendo la situación descrita como una acción de abnegación a favor de la paz: “ahora estamos viviendo en condiciones no dignas para seres humanos (…) pero allí (en la Zona) estamos asumiendo los sacrificios que exige la paz de Colombia”.

Igualmente, y en medio de las adversidades, los guerrilleros agrupados en la Zona Veredal y, próximamente a hacer política sin armas, se aprestan a salir a las comunidades a exponer su proyecto político. En esta materia, Sergio señaló que diariamente sus compañeros estudian el acuerdo de La Habana, así como otros asuntos de interés y vitales para su actividad política. De hecho, algunas de estas jornadas las han hecho en conjunto de las comunidades rurales que se han acercado inquietas y expectantes de los resultados del proceso de implementación del acuerdo.

DEL CONFLICTO ARMADO AL REENCUENTRO CON LAS COMUNIDADES

De una u otra forma, como lo expresó Sergio, el tejido social del área donde se encuentran ha experimentado cambios. Indiscutiblemente, la presencia de las FARC-EP y de todo el dispositivo garante de la dejación de armas ha permitido nuevos relacionamientos entre las veredas, a partir de encuentros y reencuentros entre sus gentes. El ejemplo más considerable –nos comentaba el comandante– está alrededor de un campeonato de microfutbol que, junto a las comunidades, organizaron. Aunque está próximo a culminarse, los encuentros deportivos han constituido una forma de retomar los espacios para el deporte y la recreación que el conflicto utilizó como teatros de operaciones y están abriendo una brecha para alimentar el interés de los niños, niñas y jóvenes alrededor del futbol.

LA IMPORTANCIA DE LOS ESTUDIANTES Y LA UNIVERSIDAD

El Sergio Hernández, indiscutible organizador de las FARC-EP, destacó la importancia de los estudiantes y la universidad en la implementación del acuerdo. Tras reiterar un saludo “a los grupos deportivos de la universidad, a los grupos artríticos, a la asociación colombiana de estudiantes, a la organización colombiana de estudiantes, a los semilleros de investigación, a los estudiantes de los partidos políticos y a los encapuchados (…) que se vinculen a la lucha estudiantil”, el comandante sostuvo que no pueden mantenerse aislados, cada uno por su lado; por el contrario, señaló que deben unificar criterios organizativos y articular su actividad en una sola organización estudiantil. La idea es que “los estudiantes organizados se unan y coordinen todos estos procesos estudiantiles para que peleemos juntos para el logro de la implementación del acuerdo, para que le exijamos al Estado el cumplimiento del acuerdo, sobre todo en materia de educación”.

Y fue muy enfático en esto, porque “se requiere que la universidad le abra las puertas a los jóvenes campesinos y a los jóvenes de los estratos pobres y de los barrios populares de las ciudades”. Ante esto, Sergio propone que “la universidad llegue al campo, que se construyan sedes universitarias –por decir algo– en el municipio de Planadas, en el municipio de Chaparral”. Entonces, sería muy importante que “los estudiantes se unieran para que se logre la democratización de las universidades, porque la universidad juega un papel muy importante en la implementación del proceso de paz”, aseveró.

Finalmente, y a manera de despedida, el comandante Sergio llamó a los estudiantes y a los jóvenes a jugar un papel decisivo en el momento actual: “jóvenes, si ustedes son el futuro de la patria, entonces tomen conciencia del presente, organicemos, unámonos para construir la Nueva Colombia”.

CARTA ABIERTA AL MM&V DE LA ZVTN “MARQUETALIA, CUNA DE LA RESISTENCIA”


Ibagué, 31 de marzo de 2017

Señores:
MECANISMO DE MONITOREO & VERIFICACIÓN
ZVTN “MARQUETALIA, CUNA DE LA RESISTENCIA”
PLANADAS-TOLIMA

Reciban un caluroso saludo de parte del Colectivo Simón Rodríguez, el Colectivo Manuelita Sáenz y la Agencia Estudiantil de Prensa (AEP), grupos estudiantiles que actuamos en la Universidad del Tolima e integramos la Federación de Estudiantes Universitarios de Colombia, FEU-Colombia, organización estudiantil universitaria fundada en junio de 2005 de carácter nacional y presentada públicamente en 2008 en la UT.

En la actualidad, vemos con preocupación algunos acontecimientos que acaecieron en el Tolima y que resultan contraproducentes a los anhelos de paz de todos los colombianos. El día 29 de marzo, los medios oficiales de la región, publicaron un comunicado por parte de un supuesto frente denominado “Tulio Barón” de las FARC-EP declarado en disidencia. En este se expresa que retomarán las áreas dejadas por el Comando Central. Asimismo, mencionan a estudiantes de la Universidad del Tolima por su supuesto vínculo con el paramilitarismo. (Ver: Apareció un nuevo panfleto en el Tolima).

A esto, cabe mencionar que este mismo frente difundió un primer panfleto marcado como “Comunicado 01-2017” en el que afirmaban la necesidad de hacer una limpieza social en todo el norte del Tolima, imponiendo un toque de queda y dando un plazo para la salida de los municipios de esa área a los adolescentes encontrados en la calle después de las 9:00 pm. (Ver: Panfleto amenazante anuncia disidencia de las Farc en el norte del Tolima).

Como agrupaciones que actuamos en el interior de la Universidad del Tolima e integramos la FEU-Colombia, vemos con total preocupación los hechos anteriormente mencionados, porque –en cierta manera– entorpecen la implementación de los acuerdos logrados en La Habana. El contenido de dicho documento, al enturbiar las relaciones entre los estudiantes y sus formas organizativas, juega en dirección contraria a los propósitos de reconciliación de los que habla el acuerdo entre el gobierno y la FARC-EP. La tentativa por generar fricciones entre los actores universitarios, pretende minar el tejido social que ha enfrentado la situación de la universidad y a los estudiantes que tienen un compromiso irreductible con la superación de las causas del conflicto armado colombiano.

Ante esta situación, acudimos a ustedes con el propósito que se haga seguimiento a esta situación y se desarrollen las investigaciones correspondientes, con el fin de evitar desenlaces adversos que impidan el optimo desarrollo de la implementación de los acuerdos de La Habana y la edificación de la paz y la justicia social.

Agradecemos su atención.

Cordialmente:

COLECTIVO SIMÓN RODRÍGUEZ
COLECTIVO MANUELITA SÁENZ
AGENCIA ESTUDIANTIL DE PRENSA (AEP)