AEP

Imágenes del tema de kelvinjay. Con tecnología de Blogger.

Análisis

Opinión

UQ

UT

Ibagué

Infografías

OPOSICIÓN ANTE EL INCUMPLIMIENTO

“Los espacios de la acción política en Colombia están cerrados, muy restringidos y limitados, y por esa razón la guerrilla existe. Si se abren posibilidades para la acción política, necesariamente disminuye la acción militar”.
Alfonso Cano


Por: Manuela Azurduy

Declararse como oposición política ante el gobierno de Iván Duque no es una decisión nueva en la FEU-Colombia y que hoy necesita ser retomada como bandera de lucha de la organización. Esta determinación se puede entender como la materialización política del carácter y la plataforma, volviéndose el escenario perfecto para el ejercicio práctico de sus principios. Por esto, es necesario nutrir el debate hacia dentro y hacia afuera de la federación, con el fin de ubicar los por qué esta necesidad y así entender las razones que llevan a esta organización a dar el salto en la esfera política.

Por una parte, nos encontramos con un gobierno que representa los intereses de la oligarquía colombiana, con unos niveles altos de deslegitimación y con incapacidad para lograr un mínimo de gobernabilidad en el país; además, sus formas de hacer la política están amparadas en el terrorismo de Estado, el odio y el reimpulso de la guerra.

El PND aprobado profundiza las políticas neoliberales en el país. Cuando habla de un ascenso de la clase media y una disminución a la pobreza justifica el aumento de impuestos a poblaciones que materialmente no logran vivir dignamente. La venta indiscriminada al mejor postor de nuestra riqueza natural pone en riesgo no sólo el medio sino la soberanía. Incluso, con la inserción de políticas austeras que justifican que el Estado se desligue de sus obligaciones mínimas para con las y los ciudadanos nos muestra cómo el gobierno actual sigue profundizando las brechas de pobreza y miseria.

En este contexto, el movimiento social y popular ha sido el que más ha “llevado del bulto” por la desfachatez del gobierno. Si bien Duque fue elegido por aproximadamente 10 millones de ciudadanas y ciudadanos, las grandes mayorías (algunas abstencionistas, otras inmiscuidas en los 8 millones que votaron por Petro) ha sido significativas en las movilizaciones que han enmarcado la inconformidad con la forma como se ha venido ejerciendo el poder en el país. Las y los grandes protagonistas fueron las y los estudiantes que entre octubre y diciembre del 2018 mantuvieron un paro en contra de la desfinanciación la educación superior publica del país, logrando un acuerdo firmado el 14 de diciembre y que a la fecha ya viene con unos niveles grandes de incumplimiento por parte del gobierno nacional. Meses después, los 25 días que se sostuvo la Minga social y popular, que dejo un saldo aproximado de 13 muertos, heridos y detenidos a manos de los mecanismo represivos del estado (en este caso el ESMAD), dejó un acuerdo que el presidente no le presto atención. Este panorama ha venido demostrando que a este gobierno no le interesa cumplir con lo acordado con el pueblo colombiano y sus expresiones organizadas.

Infortunadamente, esto no es nuevo. Todos los gobiernos de derecha le han incumplido al pueblo colombiano. La fallida implementación del acuerdo de paz entre las FARC-EP y el gobierno, la extinta insurgencia lleva a la fecha 133 excombatientes asesinados por agentes ilegales y el gobierno se hace el de la vista gorda, es una mofa; además, pasa por alto el estatuto de oposición que le otorgaría a los partidos y movimientos unas garantías de ampliación del espectro democrático en el país.

Ante lo mencionado es necesario desenmascarar las intensiones de un gobierno que trae consigo un proceso de continuidad ideológica y hegemónica, que frente las demandas de la población a optado por implementar las políticas dejadas por sus antecesores aliados y recrudecer la represión como respuesta. Estamos de cara a un gobierno que echa por la borda cualquier acuerdo con el movimiento social y popular, lo que hace que sea solo el presidente de una escasa minoría concentrada en Bogotá y Antioquia.

Esta determinación actual de declarar la organización como oposición no seria un escenario espontaneo ni un capricho de niñas y niños, por el contrario seria un acto de madurez política al entendernos dentro de un estado de alerta de estrechamiento democrático y represión. La unidad no es simple quimera de los pueblos, es una necesidad intrínseca cuando el fascismo avanza en el país, es importante llamar a los partidos, organizaciones y movimientos a que realicemos un gran frente de oposición política ante el gobierno actual y sus lesivas políticas cargadas de imperialismo yanqui, que nos permita converger y organizarnos como ofensiva revolucionaria que detenta el poder.

LA UNEES ES UN ACTOR LLAMADO A DESENMASCARAR LAS MENTIRAS DEL GOBIERNO: VERÓNICA ESCOBAR

Verónica Escobar, dirigente de la FEU-Colombia. Foto: AEP.

Semanas después de realizado el ENEES de emergencia con carácter especial en la Universidad del Tolima, conversamos con Verónica Escobar alrededor de los resultados emanados por el encuentro, así como sobre la mirada de su organización respecto a la UNEES. Ella, quien es estudiante de Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad del Tolima y líder estudiantil, nos compartió su mirada sobre diferentes temas; además, en condición de integrante de la dirección de la FEU-Colombia y responsable de los asuntos educativos de la federación, nos reveló algunas consideraciones sobre el punto de vista de su organización frente a la UNEES, incluyendo las discusiones que persisten en la dirección de federación sobre la plataforma, su papel y, en general, sobre la coyuntura del sector educativo superior.

AEP: A la fecha, ¿Cuál es el balance de la FEU-Colombia sobre la UNEES y su papel?

Verónica Escobar: En un primer momento, la UNEES constituyó para la FEU-Colombia la materialización del principio de unidad levantado por nuestra federación desde su origen, y permitió un actuar con vocación unitaria hacia otros sectores del estudiantado y de los universitarios. Basados en esto, desplegamos todas nuestras energías y ánimos hacia la construcción y consolidación política de la UNEES, respetando los principios enmarcados en la plataforma, y ganándonos los diferentes espacios políticos desde la legitimidad de las bases estudiantiles.

En un segundo momento, después de la firma del acuerdo con el gobierno nacional, como organización fuimos contundentes al rechazarlo, así como la forma inconsulta como fue firmado. Este escenario para nosotras y nosotros fue totalmente contraproducente y desastroso al ir en contravía de lo medianamente logrado: juntar al movimiento estudiantil en un escenario organizativo llamado UNEES, que funcionaba con unos mecanismos democráticos que satisfacían a las mayorías estudiantiles. Este desacierto político puso en peligro a la plataforma y una muestra de ello fue la baja participación de las IES al ENEES de emergencia especial en la Universidad del Tolima, al cual solo asistieron 22 IES de 55 que conformaban la plataforma.

Si bien nos negamos a la firma del acuerdo, dentro de la organización existen diversas posturas sobre la importancia de la UNEES. Esto significa que aún queda pendiente una discusión para profundizar sobre su papel y su tarea en la actualidad. No obstante, la situación política está poniendo de manifiesto la importancia de confortar al gobierno de forma organizada y articulada.

AEP: En el ENEES realizado recientemente en la Universidad del Tolima, la UNEES destacó algunos incumplimientos de parte del gobierno para con la implementación del acuerdo firmado en diciembre de 2018. ¿Cuáles son los incumplimientos que identificaron? ¿Qué piensa la dirección de la FEU-Colombia sobre ese asunto?

VE: El incumplimiento por parte del gobierno nacional se enmarca en varios puntos. Por una parte, el acuerdo contemplaba la inclusión de una serie de artículos en el PND para proyectar los cambios al ICETEX, a los artículos 86 y 87 de la Ley 30, a COLCIENCIAS, y al Sistema General de Regalía (SGR). Lastimosamente, esto no ocurrió. Por otro lado, el acuerdo señalaba que 1,2 billones de pesos llegarían a las IES. Según lo acordado, estos resultarían de los saldos apropiados y no comprometidos. Sin embargo, el gobierno argumenta no tenerlos. De hecho, ha propuesto entregar 78 mil millones provenientes del Ministerio de Hacienda. De esta manera, el gobierno ha roto con el acuerdo debido a qué este es inmodificable sea cual sea el argumento que sustente los cambios.

Mientras Duque les ha hecho conejo a las y los estudiantes, en el Congreso de la República está juego una modificación a los artículos 86 y 87 liderada por los congresistas de Cambio Radical. Además, la modificación al ICETEX está en el marco de darle vía libre a la Financiación Contingente al Ingreso (FCI) y no ha sido abordada en la mesa técnica acordada con los estudiantes. Lo mismo ocurre con la modificación al Sistema General de Regalías (SGR) que aún está en veremos. Incluso, en lo concerniente a la investigación y COLCIENCIAS, el gobierno le apunta a una creciente privatización del conocimiento con leyes y ministerios que no están de la mano a la función misional de la universidad (Docencia, investigación y extensión).

Como dirección nacional de la FEU, hemos rechazado el acuerdo debido a que es la forma como el gobierno está justificando un conjunto de modificaciones para llevar a cabo la profundización del modelo neoliberal en la educación. Ante esto es necesario declarar el estado de incumplimiento hacia los acuerdos y empezar a mover una coyuntura para poner en la palestra publica el debate educativo.

AEP: Desde su punto de vista, ¿Cuál es el papel que le corresponde a la UNEES en el actual momento?

VE: La UNEES es una de las plataformas de las y los estudiantes reconocidas por el gobierno como interlocutor valido. Ante los incumplimientos del gobierno y al tener un papel relevante en la mesa, la plataforma es un actor llamado a desenmascarar sus mentiras y a denunciar su desinterés en el cumplimiento de lo pactado con los estudiantes. En este sentido, el último encuentro definió proyectar la UNEES en la mesa con un criterio político: lograr el desembolso de los 300 mil millones correspondientes para este año de los saldos apropiados y no comprometidos; de lo contrario, tenemos pensado levantamos de la mesa. Por esta razón, a las y los estudiantes en las universidades nos corresponde denunciar los incumplimientos del gobierno y exigir el desembolso del dinero acordado.

Adicional a esto, la UNEES no sólo tiene como escenario de acción la mesa con el gobierno. Actualmente cursan en el congreso una serie de leyes para la modificación de la Ley 30 de 1992: en especial unas reformas a su artículo 86 y 87, y una reforma al ICETEX con un desarrollo hacia la FCI. Además, está en curso una reforma a la ley que regula los contratos ínter-administrativos sacando de ella la autonomía universitaria. Todo esto sumado a las modificaciones internas que están sufriendo las universidades para adaptarse a las nuevas leyes que en muchos casos va contra los fines misionales (docencia, investigación y extensión).

La agitación, organización y movilización desde lo local es lo que permitirá al estudiantado recobrar la capacidad de movilización. El activismo articulado en diferentes espacios unitarios es lo que mantendrá la vida a la UNEES y permitirá recobrar las confianzas del estudiantado.

AEP: Ante los incumplimientos del gobierno, ¿Cuál es el papel que le corresponde jugar a la FEU-Colombia en el interior de la UNEES?

VE: La FEU-Colombia le corresponde darse un debate importante a la luz de las conclusiones emanadas del ENEES efectuado en el Tolima y, comprendiendo el contexto político, entender el papel de la UNEES como referente estudiantil, el cual va más allá de la mesa de dialogo con el gobierno. De hecho, la plataforma está llamada a sostener una pelea nacional contra la profundización del modelo neoliberal en la educación superior. Esto significa impedir que los espacios políticos llenados por la UNEES sean acaparados y aprovechados por quienes van por beneficios individuales.

En este marco, también nos corresponde retomar el activismo dentro de cada una de las IES en las que estamos presentes. Esto significa enfocar nuestra energía en llamar a espacios desde las facultades, programas, grupos de estudio, consejos estudiantiles, etc. en otras palabras, construir con las y los estudiantes instrumentos organizativos que se adapten a las necesidades de cada momento. A través de estos nos corresponde exigir, luchar y ganar la pelea política en los espacios locales para retomar los principios que caracterizaron el trabajo nacional de la UNEES. En definitiva, el aporte de la FEU-Colombia pasa por fortalecer el trabajo propio en cada IES, pero en función de logar las reivindicaciones de las y los estudiantes desde lo local hacia lo nacional.

AEP: Frente a una posible reforma del artículo 86 y 87 de la Ley 30/92, ¿Qué ha considerado la FEU-Colombia?

VE: Aún no es claro. Desde el equipo nacional de educación se viene trabajando en materia de robustecer y actualizar la tesis de financiamiento de la educación superior, pero todavía no tenemos una respuesta certera sobre esto.

AEP: Como parte de la dirección de la FEU-Colombia, ¿Cuál es el llamado que le hace a todas y todos los grupos federados e integrantes de la organización?

VE: El llamado que le hago a las colectividades que integran la FEU-Colombia va de la mano de la reactivación de los escenarios locales de trabajo a través de los grupos o colectivos de base. Esto permitirá retomar y profundizar la dinámica investigativa, de debate, discusión y acuerdos, nutrir de perspectivas las expresiones locales. En este marco, la coyuntura actual nos permite desplegarnos en diferentes espacios: representaciones, semilleros, grupos, equipos etc., que deben servir par identificar problemáticas y generar actividades que permitan el activismo.

LA UNIDAD Y EL ANTIIMPERIALISMO: LAS CONSIGNAS QUE HAY QUE LLENAR DE REBELDÍA

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle.
Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación,
inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”
Hugo Rafael Chávez Frías


Imagen tomada de tucomuna.tv.

Por: Manuela Azurduy

Como lo planteó Bolívar hace más de 200 años, la integración de Nuestra América se basa en la unidad y el antiimperialismo, para así dar el salto a convertirnos en la tercera gran potencia, en la Patria Grande. Chávez, como continuador de este proyecto político e ideológico, caminó por la senda libertadora, guiado por los sueños más nobles y justos: lograr el sueño inconcluso de la segunda y definitiva independencia. La historia lo ha demostrado. Los pueblos de Nuestra América han tenido procesos emancipatorios cargados de moral y dignidad. Junto con Chávez se fueron sumando otros dirigentes de izquierda y revolucionarios, quienes a través de escenarios democráticos (Bolivia, Uruguay, Argentina, Brasil y Ecuador) lograron dar un viraje en la usual política hegemónica imperialista del plan macabro de la doctrina Monroe.

La oligarquía de los países de Nuestra América (que ha sido apoyada por los Estados Unidos en su afán imperialista) se vio acorralada ante la escalada de gobiernos de corte democráticos, de izquierda y revolucionarios que, durante el primer decenio del siglo XX no dudaron en aliarse para hacerle contra a las políticas promovidas por el imperialismo norteamericano. Este nuevo escenario permitió a la región avanzar en niveles de convergencia, análisis y defensa de la naturaleza, la cultura, la economía, la soberanía y la autodeterminación,; así mismo propulsó nuevas apuestas económicas que permitieron sostener, no sólo las alianzas entre los países, sino los proyectos de nación que se inventaban.

Este escenario, que era favorable para la región, fue provechoso en el desarrollo político de Colombia, ya que generó la presión suficiente para sentar en una mesa de diálogo al gobierno colombiano y a la insurgencia más antigua del continente (las FARC-EP) hacia la solución dialogada al conflicto armado. Para Chávez y Fidel, la paz de Colombia era y es la paz de Nuestra America, por lo cual fungen como facilitadores del proceso de dialogo, que desembocó en la firma del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera en noviembre del 2016. Lastimosamente con la llegada de Iván Duque a la presidencia del país y de otros nacionalistas a la de sus respectivos países (Macri en Argentina, Bolsonaro en Brasil y Lenin Moreno en Ecuador, por nombrar algunos), los anhelos de un país en paz se han ido difuminando día a día y con ello, las ansias de emancipación de toda Nuestra América.

Es con este ascenso del nacionalismo es que el actual presidente del país toma protagonismo quien, a pesar de contar con un marco grande de ingobernabilidad, logra por medio del ejercicio del poder incumplirle a todas y todos los colombianos que creyeron en la paz, deslegitimando y hundiendo el papel de la JEP, enlodando los nombres de varias y varios miembros del partido FARC y, con ellos, a otras y otros actores de la política opositora. No contento con eso, enreda a las y los estudiantes, le miente a la minga, a las y los profesores, en fin embolata a toda expresión organizada y rebelde que defiende sus derechos y exige mejores condiciones.

Es claro que este gobierno, al aprobar el PND 2019-2022, visibiliza su papel de ejecutor de las políticas para la profundización del modelo neoliberal en el país, mostrándose como un enemigo de las grandes mayorías populares, echando la culpa de los problemas del país a las grandes expresiones de movilización popular, a la organización y a todo lo que vaya en contra de sus política de muerte y exclusión. Y con la misma tesis, se ha convertido en promotor y cómplice de los Estados Unidos para desestabilizar la soberanía del pueblo venezolano, siendo insistente en protagonizar cierres de fronteras y promover el odio contra la hermana Venezuela y el proyecto socialista de Chávez.

Para cerrar extendemos una voz de solidaridad a cada una de las familias y amigos de lideres y liderezas sociales, excombatientes y jóvenes que han sido asesinados en el marco de la paz de los sepulcros impuesta por la mezquindad de una oligarquía que pone sus intereses de clases por encima del de las grandes mayorías. Llamamos a la oposición del país a la unidad, a la organización y a la movilización, a ser contundente con las acciones a desarrollarse; en otras palabras, a inventar o errar, como lo enseño el maestro Simón Rodríguez, entendiendo esta consigna como una de las tareas de quienes aún conservamos el sueño inconcluso de Bolívar, de quienes creemos en levantar nuevamente la bandera de la segunda y definitiva independencia: ahora más que nunca debemos estar vigilantes del estado de represión al que nos envían, debemos ser ofensiva revolucionaria ante el estrechamiento político e ideológico que se presenta, estar al calor y la vanguardia de la disputa política nacional y regional.

LA U PÚBLICA SIN FUERZA PÚBLICA

“Se garantiza la autonomía universitaria. Las universidades podrán darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos, de acuerdo con la ley. La ley establecerá un régimen especial para las universidades del Estado. El Estado fortalecerá la investigación científica en las universidades oficiales y privadas y ofrecerá las condiciones especiales para su desarrollo. El Estado facilitará mecanismos financieros que hagan posible el acceso de todas las personas aptas a la educación superior”.

Art. 69 de la Constitución Política de 1991

Ibagué, jornada nacional de protesta del 25 de abril de 2019. Foro: K. Mirquez.


Durante los últimos meses, las voces de rechazo de las y los ciudadanos colombianos ha sido el pan de cada día de cara al “nuevo” gobierno nacional. La impopularidad del nuevo mandatario se perfiló desde su posesión, lo cual fue acentuado a través de una serie de movilizaciones sociales por todo el territorio nacional buscando sentar una voz de protesta en contra de la continuidad de la derecha en el poder. Los primeros en manifestarse como contrarios al gobierno fueron los estudiantes. Su respuesta: el uso y abuso de fuerza pública y uno que otro comentario “inocente” de lo peligrosos que podrían ser los encapuchados en las manifestaciones. En este marco, los medios de información oficiales apelaron a la estigmatización y marcantización del movimiento social y popular como forma de restarle credibilidad a su actuar y a sus reivindicaciones.

Con base en esto, y al revisar los sucesos que se han venido presentando desde inicios del año, es posible ubicar el desarrollo de una estrategia de deslegitimación del movimiento estudiantil, que trae consigo el incriminar y criminalizar a las y los estudiantes poniendo en imaginario de la gente la reaparición e infiltración de grupos insurgentes en las universidades públicas. La apuesta del gobierno denota una fuerte escalada en el discurso violento por parte de los medios de información sobre los sectores sociales. Esta arremetida en contra del pensamiento crítico pone a la universidad como el centro de operaciones de estos grupos y, de esta manera, se despacha contra quienes se organizan como forma para hacerle el frente a cualquier injusticia social.

En esta dirección, la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio de Educación Nacional, los rectores de las universidades y los medios de información dicen tener las pruebas suficientes para intervenir la universidad pública y salvarlas de “perder el rumbo”. Es así cómo se enmarcan los patrones que, a la luz de las lecturas realizadas, tienen dos escalas: una nacional donde hacen énfasis en la aparición del JM-19 y la otra –desde un ángulo regional y local– donde se enfoca en el ELN y las disidencias de FARC. Esto con el fin de justificar el ingreso de la fuerza pública a los campus, la detención y la judicialización indiscriminada de líderes estudiantiles, violando así la sagrada autonomía universitaria consagrada en el artículo 69 de la Constitución Política y desarrollada en los artículos 28, 29 y 30 de la Ley 30 de 1992.

Ante este panorama, ¿Por qué esta estrategia de estigmatización contra movimiento estudiantil? La respuesta es clara, porque que se articula con el acuerdo firmado entre estudiantes, profesores y gobierno nacional y como, estos últimos, preparan el terreno para el incumplimiento. De esta forma, los medios de información salvaguardan la perfidia y la poca honra de quienes incumplen al culpar al movimiento estudiantil de infiltración, terrorismo, vandalismo y demás calificativos tendientes a cargar de valores negativos a la universidad.

Llamamos al estudiantado a que no se quede quieto ante esta nueva arremetida de violencia emanada por el gobierno nacional como una estrategia para deslegitimar el accionar de las y los dirigente estudiantiles, de las organizaciones y, en especial de un movimiento que vive cargado de sueños de transformación. Queremos una U pública donde el ejercicio político y el pensamiento alrededor de un país distinto no cueste la vida ni la libertad, abogamos por el respeto a la diferencia y a los debidos procesos. Rechazamos esta nueva intimidación por parte de la derecha recalcitrante del país, quienes quieren quedar impunes ante más de 53 años del conflicto, y quienes quieren arrojar a las nuevas generaciones a las arcas de la confrontación armada, a una guerra sin retorno donde el pueblo termina siendo la víctima.

EL MOVIMIENTO SOCIAL: EL NUEVO ENEMIGO INTERNO EN EL PAÍS

“Karl Marx concibe el movimiento social como un proceso natural regido por leyes que no sólo son independientes de la voluntad, la conciencia y la intención de los hombres, sino que, además, determinan su voluntad, su conciencia y sus intenciones”.

V.I Lenin



En Colombia, para el segundo semestre del 2018, se desató en las calles la movilización social emprendida por las y los estudiantes de las IES públicas. Durante más de dos meses, ellas y ellos lograron poner el debate educativo en la palestra pública. Esta vez, el rechazo a la profundización del modelo neoliberal, la preocupación ante la crisis presupuestal que cada año se acrecienta y, con esto, un rechazo de facto sobre el nuevo gobierno en turno, fueron los motivos de declarar el paro estudiantil.

Este momento político estuvo atravesado por la impopularidad de Duque: su inexperiencia y falta de legitimidad de quienes lo rodean ante la sociedad dejaron a la vista de las y los ciudadanos del país los fines corruptos y las intenciones oscuras de este nuevo periodo de gobierno. Para finales de 2018 e inicio del 2019 (durante los primeros 17 días de enero), el gobierno atravesó una crisis de gobernabilidad: un fiscal ilegitimo ante la población, las salpicaduras de corrupción derivadas del caso Odebrecth, la negativa ante el cumplimiento de los diferentes acuerdos pactados y su fuerte negativa a la paz, entre otras muchas, pusieron en el debate social y popular el papel del gobernante en turno y la moral de quienes le acompañaban.

Sin embargo, estos sucesos que estaban generando en el país un aire de inconformismo social, se vieron desviados el 17 de enero, cuando un carro bomba estalló en la Escuela General de Cadetes de la ciudad de Bogotá, dejando 21 muertos y 64 heridos. Este es el suceso distractor en cuanto a la disputa en contra de la enajenación del pueblo colombiano. Lastimosamente los medios de información oficiales culparon a la guerrilla del ELN como la perpetuadora de este lamentable suceso que terminó siendo el llamado a la reactivación del conflicto armado. El nuevo escenario inaugurado por este evento se volvió en el pretexto para que el gobierno se encargara de buscar un nuevo enemigo interno, que le permita seguir auspiciando el terrorismo de estado como política de control social.

El movimiento social y popular, que se encuentra un poco disperso desde el año 2016, se reúne ante la preocupación del retorno del terror estatal al país. Esto obligó a las organizaciones sociales y populares a buscar un escenario de articulación que les permita ser poder en las calles, elecciones y demás formas de lucha. De esta manera, se alimentó la iniciativa de la COS, espacio donde se ha venido generando las lecturas, proyecciones y las acciones para las genera una nuevas condiciones subjetivas que permitan mover un gran paro cívico nacional en el país. Este movimiento, que no es embrionario, es la acumulación de las movilizaciones sociales desde el año 2007 al 2016, tiene como labor agitar y organizar las rabias del país para preparar el escenario de disputa social, política e ideológica contra la oligarquía.

Con base a lo anterior el movimiento indígena del Cauca convocó a unas jornadas de Minga Social y Popular en la vía panamericana. Estas que duraron 25 días entre taponamientos, enfrentamientos y abusos de la fuerza pública, dejaron en el imaginario de las y los ciudadanos colombianos un marco de respeto hacia los pueblos ancestrales. Dándole soporte al papel de la conformación del nuevo enemigo interno, el gobierno usó medios de información oficial para deslegitimar el papel de la minga y la protesta social, enmarcándola como peligrosa y sin justificación alguna. Esto le facilitó desconocer los procesos interculturales del país, evadiendo los llamados realizados por los indígenas, campesinos y demás sectores sociales y populares del suroccidente colombiano. Así, el gobierno dejó ver su poco interés por solucionar de forma dialogada el conflicto social que lleva más de 50 años en esta región del país.

En el marco de esta ardua tarea y en contra de la aprobación del Plan Nacional de Desarrollo-PND, se convocó a la gran jornada de Paro Nacional el día 25 de abril, como jornada preparatoria y medidora de las capacidades del movimiento social y popular. Esta vez el gobierno arremetió en contra de la movilización dirigiendo una circular desde el Ministerio del Interior a las alcaldías y gobernaciones para actuar en caso de taponamientos. Pero no felices con esto, la vicepresidenta emitió una alocución en la que expresó que “el país no puede permanecer en modo protesta”. No era de raro el esperar la represión por parte de sus instituciones y fuerzas represivas, dejando como saldo de la protesta varios episodios de violencia en las vías y plazas de algunas ciudades capitales.

Para finalizar este rastreo de situaciones, se esboza el último acto deslegitimante protagonizado por la Fiscalía General de la Nación en contra del movimiento estudiantil. En comunicado de prensa público hacia el Ministerio de Educación Nacional, expresó el seguimiento e investigación a algunos estudiantes de diferentes universidades, acusandolos de ser “actores infiltrados dentro de las Universidades públicas”, y solicitando acciones conjuntas con las administraciones universitarias para acabar con estos “actos delictivos”. Esto no es más que el recrudecimiento de la persecución que durante años han estado expuestos los líderes y dirigentes estudiantiles, y negando que la real infiltración proviene de agentes estatales quienes se han encargado de intimidar y perseguir a las y los estudiantes más destacados de la universidad.

Este rastreo de situaciones revela con claridad el nuevo enemigo interno en el país. La oligarquía busca reactivar las condiciones de terror que motivaron los contextos del conflicto armado. Ante esto, es necesario que el movimiento social y popular luche por la unidad y la movilización, que sus banderas y acciones colectivas sean más fuertes que los actores infiltrados, los militantes complacientes, cómplices y acomodados con el Estado en las organizaciones populares, y que los ecos venenosos de una oligarquía guerrerista que quiere quedar impune ante los ojos de las mayorías del país y no responder por sus delitos producidos en el marco de 53 años de conflicto armado.

Por: Manuela Azurduy

LA SOLIDARIDAD COMO PREMISA DE LOS PUEBLOS

“La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres sino inexorable decreto del destino”.
Simón Bolívar

Imagen tomada de tucomuna.tv.

La nueva arremetida del imperialismo norteamericano contra la soberanía del pueblo venezolano suscita una serie de reclamos y llamados a la sociedad colombiana, especialmente al estudiantado. El día 2 de mayo se presentó un nuevo intento de desestabilización del gobierno venezolano cuando Juan Guaidó, ciudadano venezolano, intentó conducir un golpe de Estado en contra del presidente Nicolás Maduro. Este bochornoso escenario es el acto final de la llamada Operación Libertad, con la cual se pretende “cumplir” con el sueño de Bolívar y “lograr” la libertad del pueblo de Venezuela.

El “nuevo” golpe de Estado (si es esa la palabra para la burla a la democracia y la soberanía al pueblo venezolano) inició con una incitación por parte de la derecha al pueblo y a los militares a la toma del poder. Mientras esto transcurría, los golpistas aliados de la derecha venezolana agitaron un supuesto grito de libertad a través de las redes sociales; incluso, rodearon la huida del líder opositor Leopoldo López, quien gozaba de casa por cárcel, y presentaron este acontecimiento como un logro.

Sin embargo, el curso del evento y, en especial, el desenlace de lo ocurrido dejó mucho que decir sobre los alcances de esta acción. Las intenciones “misericordiosas” de la derecha venezolana se vieron empañadas por las mismas estrategias que utilizaron. Al incitar a los militares a la toma del poder por medio de las armas, varios hombres leales a Bolívar y Chávez declararon que fueron engañados al ser llamados a recibir una condecoración importantísima. Así, el golpe de Estado quedó como un intento más por satisfacer los intereses de una derecha al servicio del gobierno de Donald Trump.

Por fortuna, la reacción del pueblo bolivariano de Venezuela no se hizo esperar. De forma masiva, ellos salieron a las calles a defender el gobierno constitucional y a rechazar este nuevo intento violento de toma del poder. Al finalizar el día, el pueblo se encontraba en las calles exigiéndole a los militares defender el orden constitucional y la paz del país.

Ante esto, el papel que ha jugado el mandatario colombiano ha sido bochornoso: se ha encargado de incitar a la guerra fronteriza y de salvaguardar a los opositores de la constitución venezolana. Con esto el presidente Duque ha mostrado, nuevamente, de parte de quién está: de los intereses imperialistas de Estados Unidos, sirviendo como incitador, promotor y cuidador de una estrategia para desestabilizar el poder político de la soberana Venezuela

Como Federación de Estudiantes Universitario FEU-Colombia, rechazamos tajantemente los intentos de golpe de Estado promovido por los Estados Unidos –y la alianza de algunos países de Nuestra América–, con el fin de apoderarse del petróleo, borrar el “fantasma del comunismo” y reclamarse como soberanos de las riquezas de nuestros países. Por esto, llamamos al estudiantado a ser críticos y radicales con respecto a cómo se está desarrollando la política regional actual, a sentar una voz en defensa de la República Bolivariana de Venezuela, a seguir construyendo el sueño inconcluso de Bolívar y así logran la segunda y definitiva independencia de Nuestra América.

COMITÉ NACIONAL DE DELEGADOS
FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS (FEU-COLOMBIA)

DECLARACIÓN POLÍTICA XXIX AND DE LA FEU-COLOMBIA

En homenaje al compañero Jhonatan Landinez



Las recientes manifestaciones realizadas en el suroccidente del país nos han atiborrado las calles de personas que incansablemente buscan libertad y mejores condiciones de vida, lamentablemente nos dejan decesos sentidos profundamente como Federación de Estudiantes Universitarios; enviamos un saludo solidario y un caluroso abrazo a los amigos/as y familiares de los compañeros que entregaron todo por el bienestar común. Sus sueños seguirán siendo la meta y el motor en la búsqueda de dignidad para el pueblo y la construcción de una nueva Colombia.

Los delegados y delegadas a la XXIX AND reunidos/as los días 5, 6 y 7 de abril de 2019 en Pereira, con el fin de reconstruir el trabajo de la FEU Colombia para fortalecer cualitativamente y cuantitativamente el movimiento estudiantil y la movilización social, luego de discutir alrededor del panorama actual del país, ubicamos con preocupación que la posesión del fascismo en el gobierno ejerce la continuidad de un proyecto hegemónico en la construcción de país que se instauró desde la presidencia de Álvaro Uribe hasta la actualidad. Como organización nos oponemos a este nuevo periodo y a su forma de profundizar el modelo neoliberal a través de sus planes de gobierno, como lo son el PND, el Código de Policía, el desarrollo de políticas con un negativo impacto en el medio ambiente, entre otras.

Ratificamos nuestro compromiso con la construcción de paz con justicia social y evidenciamos el ataque directo al acuerdo firmado con las FARC EP y la falta de voluntad para continuar los diálogos con el ELN, junto a la necesidad de evitar la búsqueda de la verdad y borrar los centros de memoria que cuentan nuestra historia. Por esto seguiremos buscando formas de defender la solución política al conflicto y la reconstrucción de un país que aún está sufriendo los estragos de la guerra; así decidimos integrar la COS (Coordinadora de Organizaciones Sociales) porque creemos fundamental la unidad del movimiento social y popular en la consecución de soluciones integrales para el país.

Unido a lo anterior, denunciamos las graves violaciones a los DDHH con el fortalecimiento del paramilitarismo de forma articulada y cohesionada, los asesinatos a líderes y lideresas, la constante persecución al movimiento social y popular, que como parte del periodo de pos acuerdo quiere ser posicionado por los medios de comunicación como el nuevo enemigo interno, la violencia estatal ejercida por la fuerza pública que reprime cruelmente la protesta social; como federación insistimos en el reconocimiento de las universidades como víctimas colectivas del conflicto y exigimos las garantías necesarias para el ejercicio pleno de la vida política y la protección de la vida sobre todo.

La FEU Colombia como organización gremial reconoce el papel del paro nacional estudiantil como la apertura a un año de movilización y rebeldía. Asumimos dentro de la coyuntura nacional, la disputa por la educación digna que soñamos, nos comprometemos a seguir manteniendo en alto la consigna unidad, unidad y más unidad; propiciaremos desde nuestras bases formas de articulación en los escenarios locales y nacionales capaces de generar una amplia convergencia del movimiento estudiantil y de este con otros sectores. Construiremos desde la academia contrapropuestas que refuten las ideas neoliberales del MEN y las llevaremos a todo el país por medio de nuestra mejor herramienta: la movilización social.

El conjunto de federados/as de manera incansable y con la necedad característica de los/as revolucionarios/as, se radicaliza en la disputa de la educación del tamaño de nuestros sueños desde las aulas, las calles y el debate, con criterios claros que no sean permisivos con quienes le hacen daño a la educación y al movimiento estudiantil. No nos quedaremos quietos ante la avanzada de un gobierno que solo busca la precarización y mercantilización de una educación que responda a los intereses del capital y aumente la brecha social.

Reconocemos el papel de la sociedad en general para la consolidación del verdadero poder constituyente, también de los medios de comunicación alternativos como actores en la disputa ideológica y la reconfiguración de la verdad, reconocemos también el papel de la comunidad internacional como actores garantes y de veeduría en la dinámica del país; en consecuencia asumimos el que nos corresponde como organización, poniendo todos nuestros recursos para la articulación y construcción en todas las anteriores esferas.

Anunciamos que la FEU-Colombia después de un ejercicio honesto de crítica y autocrítica se compromete a realizar acciones que nos fortalezcan como organización a nivel local, regional y nacional, nos comprometemos con la formación integral de cada federado/a que asume su construcción como hombre y mujer nueva/o de cara a una sociedad que nos necesita a su servicio. Nuestra organización continuará aportando al movimiento social en general y a la educación y el estudiantado en particular, aferrados a nuestros principios como guías en el accionar que configura nuestra FEU victoriosa.

Finalmente, llamamos al pueblo colombiano a unirse al paro nacional este 25 de Abril y a fortalecer la ruta de movilización nacional llenando las calles de rebeldía y dignidad.

¡¡VIVA LA FEU COLOMBIA!!

El horizonte… La movilización social y la unidad

CARTA ABIERTA AL RECTOR DE LA UNIVERSIDAD DEL TOLIMA


Ibagué, 6 de junio de 2017

Señor:
OMAR MEJIA
RECTOR
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA

Por medio de la presente, los grupos estudiantiles agremiados en la Federación de Estudiantes Universitarios, FEU-Colombia, rechazamos la intención anunciada por el Consejo Académico de culminar anticipadamente el semestre sí se presenta algún tipo de hecho que altere su curso.

Creemos que esta medida constituye una ofensa contra los estudiantes que han sentado una posición frente a la realidad universitaria y han acudido a algunas vías de hecho para manifestar su descontento y reclamar un espacio de participación e incidencia en las decisiones que son competencia de todos.

Igualmente, consideramos que el comunicado guarda un sentido falaz, porque plantea una medida que, de implementarse, terminará afectando el desempeño académico del estudiantado. De hecho, si se tiene en cuenta el Estatuto Estudiantil, el cual aclara que “el curso de una asignatura o núcleo temático se considerará valido cuando se haya cursado al menos un 80% de sus contenidos” (art. 14), se estaría ante una masacre académica, en tanto no todos los núcleos temáticos se han abordado en un 80% y mucho menos los de quienes iniciaron actividades después del inicio del semestre por falta de profesores. Por esto, la medida anunciada por el Consejo Académico desestimula la protesta estudiantil insinuando que ya esta culminado el 80% de los cursos y, de paso, niega el malestar generalizado del estudiantado frente a la crisis de la universidad.

Por ultimo, creemos que la medida promovida por el Consejo Académico violenta las funciones de los organismos de dirección de la universidad, porque es el rector el encargado de “evaluar y controlar el funcionamiento general de la Universidad, e informar de ello al Consejo Superior y disponer o proponer a las instancias correspondientes las acciones a que haya lugar” (Estatuto General, art. 22); por lo cual, su anuncio no respeta la funciones de los organismos de dirección establecidos por el Estatuto General.

Ante este panorama, exigimos la culminación del semestre académico en las condiciones señaladas por el calendario aprobado, respetando cualquier expresión de protesta que denuncie la situación actual de la universidad y propenda por sacarla de la crisis en la que se encuentra. A su vez, llamamos a los directivos universitarios a abrir los espacios que reclama el estudiantado en aras de mandatar, ante el Consejo Superior, las orientaciones necesarias y pertinentes encaminadas a construir la nueva historia y, en definitiva, los cimientos de una universidad nacida del dialogo y no del aventurerismo.

Atentamente:

FEDERACIÓN DE ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS, FEU-COLOMBIA
Colectivo Manuelita Sáenz
Agencia Estudiantil de Prensa, AEP
Colectivo de Educación Popular, Simón Rodríguez