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LOS DATOS NO MIENTEN. LA NECESIDAD ES EVIDENTE. #MATRICULACEROYA


En unas recientes declaraciones, el gobernador del Tolima, Ricardo Orozco, expresó la imposibilidad llevar a buen término la propuesta de Matrícula Cero levantada por la estudiantina de la UT. Los costos que implica, al parecer, desbordan los recursos disponibles a nivel departamental. Por lo cual, el apoyo para el financiamiento total de la matrícula de los estudiantes clasificados en los estratos 1 y 2 de la UT está embolatado.

Para el gobernador Orozco, los 1.680 jóvenes que está subsidiado la gobernación y que viene desde la administración anterior son un aporte suficiente, así como 2.000 posibles nuevos cupos aprobados por su administración para el semestre B de 2020. El problema es que el número de estudiantes clasificados en los estratos 1 y 2 desbordan la sumatoria de los actualmente becados por la gobernación más los 2.000 adicionales. Ni siquiera sumándole a estos los beneficiarios del programa Generación E es posible cubrir a quienes están en dichos estratos.

Según el rector de la UT, Omar A. Mejía Patiño, en un tuit del 14 de julio, el número de estudiantes clasificados en los estratos en cuestión asciende a 13.400. Entre estos no figuran, como lo señala el mismo rector, los favorecidos por la gobernación (los 1.680 mencionados por Orozco) y los de Generación E. Incluso, de contemplar los 2.000 nuevos cupos anunciados por el gobernador, la cuentas no cuadran. Un número de 11.400 estudiantes estaría pendiente de una solución al problema del financiamiento de la matrícula para el semestre entrante.

En estas condiciones, la acciones de protesta emprendidas por los estudiantes de la UT, entre estas la huelga de hambre, tienen una razón de mucho peso: asegurar la continuidad académica de más de 10.000 estudiantes, cuyas condiciones socioeconómicas no son las más adecuadas en este momento. Así que el compromiso de la gobernación y la alcaldía de Ibagué no solo es necesario, sino urgente: en sus manos sigue estando la solución.

ESTUDIANTES DE LA UT SE LANZAN A HUELGA DE HAMBRE POR LA “MATRÍCULA 0”

Desde muy temprano, un grupo de estudiantes arribó a las instalaciones de la sede centro de la Universidad del Tolima. Su objetivo: exigir la implementación de la “Matrícula 0” para las y los estudiantes de la universidad.

Ibagué, 15 de julio de 2020. Estudiantes de la Universidad del Tolima inician huelga de hambre por la "Matrícula 0". Foto: AEP.

Las clases virtuales fueron cambiadas por la protesta callejera. Varios estudiantes se la juegan por comprometer a la dirección de la UT, la gobernación del Tolima y la alcaldía de Ibagué con la financiación total del costo de la matrícula para el siguiente semestre.

Según los manifestantes, la administración de la UT no ha asumido con seriedad la situación que están viviendo las y los estudiantes. La disminución de sus ingresos y la de sus familias los tiene pensativos sobre su continuidad en la universidad. Por esto, ellos están exigiendo un salvavidas que asegure su matrícula el semestre venidero y garantice su permanencia; de lo contrario, corren el riesgo de engrosar las cifras de deserción escolar que amenazan a la educación superior en la actualidad.

En este marco, los avances presentados por la rectoría son insuficientes. Si bien 1.648 estudiantes han sido beneficiarios de los apoyos de la gobernación del Tolima y 1.841 figuran como beneficiarios del programa Generación E, hay una franja de estudiantes en graves dificultades socio-económicas. Ante esto, el descuento de $245.500 en el costo de la matrícula no es un alivio, teniendo en cuenta que este costo está cercano a los seiscientos mil pesos.

En la idea de evitar esto, el grupo de estudiantes insiste en esfuerzo mancomunado con la gobernación y la alcaldía de Ibagué para concretar la financiación total de la matrícula. Este, de hecho, es el sentido fundamental de la huelga, como lo dijo uno de los participantes en el acto. El gobierno nacional ya destinó más de tres mil millones de pesos para financiar esta necesidad, pero es necesario un aporte adicional, en miras de garantizar la financiación total y para todos.

Con el fin de garantizar un desarrollo óptimo del acto de protesta, el grupo de estudiantes ha asumido las normas de bioseguridad necesarias. Entre estas se destaca el distanciamiento, el uso permanente de alcohol y el lavado de manos.

UT EN MARCHA POR LA MATRICULA 0


La necesidad de asegurar la continuidad y la permanencia de los estudiantes el semestre siguiente ha llevado a la estudiantina de la UT a levantar una voz más fuerte por la gratuidad de la matrícula. Tras los avances registrados en universidades como la de Cundinamarca, la del Valle, la del Atlántico y otras que redujeron sus costos de matricula, la muchachada de la UT le sigue apostando a la “Matrícula 0”. Esto en tanto es una forma de asegurar la continuidad de quienes están hoy matriculados en el semestre venidero.

En esta oportunidad, la forma por la que optaron para insistir en la concreción de esta exigencia fue por medio de un esfuerzo colectivo. La indiferencia con que la administración universitaria y la gobernación del Tolima ha asumido esta propuesta llevó a las liderezas y líderes estudiantiles a crear el Comité por la Matrícula 0 para la UT.

“El día de ayer, 13 de julio, las y los estudiantes de la UT nos encontramos para direccionar el actuar del movimiento estudiantil por la consecución de la Matrícula 0”, destacó Leidy Lozano, una de las liderezas estudiantiles de la universidad. En esta reunión –dice Lozano– “se concluyó la creación de un comité impulsor de la Matrícula 0, que estará constituido por estudiantes campistas, delegados de la mesa financiera, integrantes del Circulo de los Comunes, estudiantes defensores de DDHH, estudiantes que vienen trabajando alrededor de las Violencias Basada en Género y un representante estudiantil”.

Al respecto, Andrés Ricardo Barrero Lucuara, representante estudiantil ante el Consejo de la Facultad de Agronomía, sostuvo que la conformación del comité es una forma de fortalecer los esfuerzos que ha venido haciendo la estudiantina de la UT. De hecho, es una manera de “contribuir muchísimo, porque se consolidan ideas; se pueden adelantar una gestión directa con la administración acerca de la Matricula 0 y se puede presionar a la gobernación para que aporte algo para garantizar la continuidad de los estudiantes el semestre que viene. En definitiva, el comité es una forma de hacer un trabajo más fuerte”.

A la fecha, el gobierno en cabeza del Ministerio de Educación, destinó para la UT más de tres mil millones de pesos para asegurar la gratuidad de la matrícula. Hasta el momento, está en veremos los aportes de la gobernación del Tolima y de la alcaldía de Ibagué; entidades cuyos pronunciamientos develan la falta de voluntad para con la estudiantina. Por esto, y como lo señalo, Leidy Lozano, “el comité también tiene la idea de exigir la participación del estudiantado en la distribución de los recursos destinados con el fin de beneficiar a los que menos se han visto favorecidos por la pandemia”.

LA DESERCIÓN EN LA UT. EL COCO DEL PRÓXIMO SEMESTRE

Una encuesta realizada recientemente a los estudiantes de la LICIENSO de la UT permitió establecer que la tasa de deserción podría bordear el 50%. De sesenta y cinco (65) encuestados, los cuales constituye una muestra significativa de la población estudiantil del programa, resultó una tendencia preocupante al respecto. Entre las posibles causas figuran unas asociadas con la imposibilidad de pagar la matrícula del semestre entrante, y la inconformidad con la virtualización de los procesos educativos.


De la totalidad de encuestados, treinta y dos (32), que equivalen el 49,2%, respondieron ‘NS/NR’ en torno a su continuidad en la UT el semestre venidero. Veintisiete (27), que representan el 41,5%, manifestaron su decisión de seguir estudiando. Solamente el seis (6), es decir el 9,2%, expresaron una negativa a continuar.

Entre las razones expresadas por quienes descartaron su continuidad el semestre siguiente están dos (2) principales. Cinco (5) encuestados manifestaron dificultades para pagar la matrícula. Mientras tanto, uno (1) expresó su imposibilidad de acceso al servicio de internet 1.

Si bien treinta y dos (32) encuestados respondieron ‘NS/NR’ sobre su continuidad en el semestre siguiente, veinticuatro (24) de estos expresaron algunas razones que dificultarían sus estudios. Entre estas, trece (13) subrayaron su imposibilidad de pagar la matrícula; seis (6) destacaron su inconformidad con las “clases” remotas o virtuales; cuatro (4) expresaron su inaccesibilidad al servicio de internet; y solamente uno (1) refirió la ausencia de recursos tecnológicos.

Esta tendencia revela el reto al cual está enfrentada una de las principales instituciones de educación superior del departamento. Esto pasa por subvencionar los costos de la matrícula para quienes no pueden hacerlo en la actualidad, y por asegurar unos procesos educativos satisfactorios para los estudiantes y los profesores.

LA IRRESPONSABILIDAD DE LA UNIVERSIDAD DEL QUINDÍO CON EL BIENESTAR EMOCIONAL

“Los profesores juegan a que enseñan y los estudiantes juegan a que aprenden, cuando no existe en el proceso, ninguna rigurosidad”.
Jesús Martín Barbero

Estudiantes de la Universidad del Quindío en la plaza de Bolívar de Armenia. Foto: estudiantes de la UQ.

“¿Parce cómo va todo?”. Echándole un saludo le pregunté. “Ahí va. Apenas hasta esta semana pude hacer algo”, me respondió; además, añadió: “me preocupa, porque yo he repetido ya tres veces cálculo y por video-llamada el tema no me entra”.

Durante esa semana, continúe haciendo algo que hacía mucho tiempo había abandonado: me dediqué a escribirme con amigos. Un día, uno de ellos me comentó: “ya hubo un intento de suicidio en mi programa. ¿Cómo hacemos pa´ denunciar eso? Las compañeras son de lejos, tienen beca para poder estudiar y lo de las clases por computador les está dificultando mantener un promedio”.

El pasado 27 de abril, la noticia del suicidio de un profesor de la Universidad del Tolima alertó a la comunidad. Van 4 noticias de este tipo en el último mes en ese departamento, lo cual es un signo evidente de algo que está pasando; pero que nadie menciona y menos por estos tiempos. En Colombia, el año pasado fueron reportados aproximadamente 2,552 casos de suicidio, cifras que aumentaron un 3,7% con respecto al 2018. Estos acontecimientos, responden a serias problemáticas sociales, que debieron desde hace mucho tiempo, ser foco de atención en los centros educativos.

Estudiantes y profesores ya eran blancos de la angustia, la ansiedad y la depresión. Digo que es culpa del clásico modelo económico capitalista, el cual no se detiene ni espera por nadie, y durante generaciones nos ha hecho creer que quien a ese bus de la “vida productiva” no se logre subir en la parada y el tiempo establecido, ha de cargar con un remordimiento para toda la vida, cayendo al abismo de los trastornos mentales.

A esto, el Estado es el que debe garantizar acciones que velen por el bienestar social y las universidades no se pueden quedar atrás ni hacerse las ciegas ante la problemática: es menester incorporar elementos que actúen tempranamente ante los síntomas de una enfermedad mental, antes de que comiencen a aparecer signos que, en muchas ocasiones, llegan a ser incluso perceptibles solo hasta el momento en que nos encontramos lamentando una vida.

Sin embargo, esto es como navegar en aguas turbulentas. La salud mental nunca ha sido una prioridad, ni para las empresas prestadoras del servicio, ni para instituciones de educación superior. La Universidad del Quindío, por ejemplo, cuenta con un plan de Bienestar Institucional que brinda el “derecho” a los muchachos de acceder a 30 minutos de consulta psicológica al mes. La espera por estas sesiones resulta siendo eterna e infructuosa para quien afronta en carne propia signos claros de suicidio. Ahora, sin contar lo dificultoso que es poder conseguir una cita en las oficinas, donde la información no se presta ni con los mínimos de eso que llaman “servicio al cliente”; pero que yo por esta ocasión prefiero clasificar como tratos ‘mínimos de amabilidad’, porque algo si hay que decir y es que resulta bastante paradójico que sea justamente la dependencia encargada de brindar Bienestar a la institución la que cause mayor malestar en la comunidad universitaria.

Al respecto, algunos de los comentarios que recibí mientras realizaba mi corta encuesta de calidad del servicio con mis compañeros son una evidencia fehaciente: “La semana pasada solicité apoyo psicológico a Bienestar y me dejaron en visto”; “cuando estudiábamos en la U, una vez fui a acompañar a una amiga que atravesaba una crisis fuerte de depresión y solo pudieron ofrecerle un abrazo”; “solicité una sesión por lo de la violencia con mi ex –usted sabe lo que le conté– la primera vez por las clases llegué tarde y no me dejaron entrar a consulta. Me tocó esperar un tiempo para volver a solicitar el servicio y a la final me dijeron que ellos no tenían autorización para tomar ese tipo de casos”; “mis compañeros hacen su pasantía allá y salen destrozados porque la universidad no es mucho lo que les permite, ¡y es que qué es media hora! Lina, eso no es nada, eso es una impotencia de no poder hacer nada por esa persona”.

Este panorama pone en evidencia qué tipo de servicios presta la Universidad. En instituciones como la nuestra, dónde tanto la educación como el Bienestar Universitario pasan a ser un servicio que debe pagarse para poder ser un "derecho", estarían respondiendo a un modelo neoliberal en el que se prima el individualismo y la mercantilización sobre los sentimientos y la vida humana. Y así es como la crisis actual se ha manifestado públicamente. Las Instituciones de Educación Superior, por ejemplo, han tomado las determinaciones más individualistas posibles. Les ha parecido mucho más fácil descargar sobre el estudiante la decisión entre cancelar materias y atrasarse o continuar y aceptar una educación de baja calidad. Una suerte de dilemas morales, donde se entran a evaluar Costes vs. Beneficios de manera individual, según la situación de cada quien.

La improvisación pedagógica en tiempos de pandemia al parecer no tiene límites. La solución del momento y de primer nivel es repartir unos cuantos computadores, como si el poseer un equipo ahora solucionase todos los problemas personales y académicos del estudiante. Estamos en un momento en el que hay que prestar atención a la crisis emocional que la COVID-19 está causando, sin necesidad de cerrar bloques y sacar sillas. Esto no va a ser resuelto con dotación mercantil, pues eso de velar por los materiales de los muchachos para que puedan tener acceso a las clases debería ser una tarea permanente y no coyuntural. A lo que voy es a que en tiempos de crisis social, más allá de ver las clases lo que prima es el tema de la dignidad del estudiante, la cual indiscutiblemente debe ir de la mano de una integralidad que solo puede llegar a dotarse con calidad educativa y la priorización de su bienestar.

Escrito por María Antonia Marín

LÍDER CAMPESINO DE IBAGUÉ Y EL TOLIMA SIN ATENCIÓN MÉDICA OPORTUNA

Un mensaje contenido en un vídeo, el cual circuló vía Whatsapp el pasado 19 de abril, reveló la dolorosa situación que está viviendo José Ángel Hernández Quimbayo. Sus amigos y compañeros están convocando a la solidaridad en momentos en los que la red hospitalaria es insuficiente

Foto: José Ángel Hernández Quimbayo, líder campesino de Ibagué y el Tolima.

Un cáncer de colon tiene en grave estado de salud al líder campesino Hernández Quimbayo. Aunque fue diagnosticado desde hace dos años de esta enfermedad, la atención médica no ha sido oportuna. De hecho, él se encuentra en una situación deplorable: el sistema de salud no ha obrado diligentemente con él.

La situación es más grave por el aislamiento que está experimentado el país. En este momento, dice José Ángel, “dependo de mi pareja que es vendedora informal y ahorita por circunstancias de la pandemia a nivel mundial ella no puede estar en la calle vendiendo donde ella tenia el puestico, porque (…) la orientación es estar en la casa. De todas maneras uno entiende la situación y por eso ella ahorita está aislada”. Así, las formas de apaliar el dolor y las dificultades que implica la enfermedad han sido más difíciles para Hernández.

A lo largo de su vida, José Ángel se desenvolvió como jornalero en diferentes lugares del Tolima, así como líder social y cofundador de la Asociación de Trabajadores Campesinos del Tolima (ASTRACATOL). Él, como miles de labriegos, nunca tuvo tierra propia; y como suele ocurrir con un porcentaje de los ibaguereños, no contó con un empleo estable que le asegurara una pensión para situaciones como las que está viviendo en estemomento.

LA FALACIA DE LOS APOYOS ESTUDIANTILES DE LA UT


Hace poco diligencié el “Formulario Unificado para Solicitud de Apoyos Programa Especial de Bienestar Universitario y Permanencia Estudiantil” de la Universidad el Tolima y ¡Qué sorpresa! En su segunda página, me pusieron a elegir entre uno de los siguientes apoyos: la beca por calamidad, el acceso a la red (conectividad) o un dispositivo tecnológico.

En este momento, soy una de varias estudiantes que no ha podido pagar la matrícula. Cuando terminó el semestre B-2019, a finales de febrero, viajé a mi pueblo natal esperanzada en conseguir un trabajo para resolver esto. El problema –como ya todas y todos lo saben– es que las medidas de aislamiento paralizaron la producción y el comercio popular. Como si fuera poco, tengo problemas de comunicación, porque me quedé sin teléfono celular y la tablet en la que hacia mis trabajos sacó la mano. De vez en cuando un vecino me ayuda con este problema y, cuando no, me escapo para a ir a un cyber-café, entre otras cosas, a escribir notas como esta.

Según las opciones que me presenta el formulario de la universidad, la beca por calamidad me caería como anillo al dedo. Sin embargo, me quedará muy jodido desarrollar las clases, porque no tengo un dispositivo tecnológico, ni siquiera un teléfono celular para ver clases vía WhatsApp. Entonces, estoy ante una situación un poco extraña. Si escojo la beca por calamidad estaré dentro de la U, pero sin poder ver las clases; y si selecciono un dispositivo para ver las clases no tengo garantizada la matricula.

No sé si esto les ocurra a otros y sospecho que la UT tampoco. Su Vicerrectoría de Desarrollo Humano, que debería tener la absoluta claridad sobre estos casos, está desconociendo las condiciones materiales de los estudiantes. Al parecer creyeron que era un apoyo significativo un subsidio de vivienda, una monitoria o asistencia administrativa, los tres golpes del restaurante o una beca. Señores: hay estudiantes cuya condición socio-económica nos clasifica como pobres o pobres extremos, y nuestra capacidad de conectividad depende de la red de la U o de un vecino solidario.

En medio de todo esto, me molesta el silencio cómplice de las y los profesores, porque no han salido a decir nada. Desde su campo de trabajo y sus condiciones propias, llamaron a clases como si el estudiantado no se hubiese pronunciado en contra de su inicio; incluso, cuando algunos programas se declararon en asamblea permanente por las condiciones desiguales en las que se encuentran muchos de nuestros compañeros (especialmente esos que viven en las zonas rurales o no cuentan con conectividad porque no es una prioridad en sus hogares). La administración de la UT nos mandó (a estudiantes y profesores) como soldados a una guerra sin armas suficientes para generar Ambientes Virtuales de Aprendizaje (AVA). Así nos están llevando una educación de mala calidad, de la cual hemos sido víctimas los últimos años.

Quiero terminar llamando a la sensatez que exige el momento. La pandemia del COVID-19 ha demostrado las mejores y las peores actitudes de los seres humanos y de eso no se salvaron los estudiantes de la UT. Quienes corrieron a clases y a aceptar las fechas de los talleres y parciales “virtuales” sin esperar y mucho menos sin preocuparse por quienes no pudimos pagar ni matricular a tiempo dejan mucho que pensar. Personas como yo no participamos de los acuerdos pedagógicos por falta de voluntad, sino por falta de condiciones tecnológicas. En este momento, vamos a la guerra sin preparación, vamos a la guerra sin condiciones para un desarrollo real de clases que nos permitan avanzar en las discusiones de formación. Ojala, la administración universitaria, en su afán de mostrar buenos resultados, no termine enterrando a aquellas y aquellos que no tenemos las condiciones para recibir clase durante este semestre.

Escrito por Manuela Azurduy

ALGUNOS CONCEPTOS CLAVES EN LA EDUCACIÓN VIRTUAL

Imagen: Aulas Perú.

El COVID-19 y las medidas de aislamiento implementadas han puesto de moda, en el ámbito educativo, la educación mediada por las TIC o la educación virtual. Desde el 16 de marzo, las instituciones educativas asumieron una maratón para implementar esta modalidad como salida a la situación que viene experimentando el pueblo colombiano. Sin embargo, la improvisación ha sido la marca latente de este nuevo experimento, porque muy pocas instituciones estaban preparadas para esto.

A propósito de este nuevo panorama, en el que unos quieren garantizar educación por medio de la virtualidad, mientras otros sospechan de su éxito o se quedan excluidos por carecer de los mínimos tecnológicos y de conectividad, hicimos un barrido por unos conceptos básicos propios de la educación virtual. Picando aquí y picando allá, nos dimos cuenta que la educación virtual es un asunto serio y va más allá del uso de una plataforma virtual, de una vídeo conferencia o de una asignación de tareas, las cuales deberán enviarse resueltas a un correo electrónico. La educación virtual es otra modalidad de la educación que viene haciendo carrera en Latinoamérica, así sea un salvavidas para aumentar la cobertura en la educación superior, y está desarrollándose y perfilándose como complemento de la educación presencial y a distancia.

Este tipo de educación plantea unos mínimos para llevar a buen término los procesos de enseñanza y aprendizaje. A través del barrido conceptual que hicimos pueden notarse algunos de estos. Por lo tanto, ponemos a consideración el trabajo realizado en espera a que los preocupados por la implementación de esta modalidad elaboren sus propias conclusiones.

e-Tutor: también conocido como profesor virtual, el e-Tutor es un facilitador en la búsqueda y apropiación del conocimiento a través de un AVA (Ambiente Virtual de Aprendizaje). A diferencia de la educación presencial-tradicional, él no es quien irradia el saber. Este, por el contrario, es buscado y apropiado por los estudiantes bajo la guía del e-Tutor y con la ayuda de unas e-Mediaciones y unos e-Medios. Así, él es responsable de darles las herramientas conceptúales y prodecimientales a los educandos para lograrlo.

e-Estudiante: el e-Estudiante es un protagonista en la búsqueda y apropiación del conocimiento en el marco de un AVA y a través de los recursos tecnológicos digitales. Esto lo convierte en un agente activo en el proceso educativo, en específico en el proceso de enseñanza y aprendizaje. Sin embargo, la condición de protagonista depende del uso permanente de estrategias de autroaprendizaje (metacognición), las cuales la debe potenciar por todo e-Tutor.

e-Medios: los e-Medios son los recursos didácticos por medio de los cuales un e-Tutor garantizar la búsqueda del conocimiento. Si en la educación presencial-tradicional un profesor utilizaba el marcador, el tablero, el video beam, el computador y el acceso a Internet; en la educación virtual estos cambian. Entre los más destacables están las webconference o videoconferencias, las presentaciones en línea, los vídeos tutoriales, la Realidad Virtual (RV), la Realidad Aumentada (RA) y los juegos educativos en línea.

e-Mediaciones: las e-Mediaciones son las estrategias didácticas empleadas por un e-Tutor para garantizar la búsqueda y apropiación del conocimiento. En la educación presencial, estas se asemejan a los microcurrículos o también denominados planes de clase; además, articulan coherentemente los objetivos de un curso con los recursos a utilizar, dándole a cada recurso un sentido en el abordaje de una temática. En este caso, las e-Mediaciones son la propuesta microcurricular o didáctica que cada e-Tutor presenta a sus e-Estudiantes para abordar una materia, en la que define los recursos a empelar, los aprendizajes que garantizará en los estudiantes y cuál será el papel de los recursos en esta dirección.

Aprendizaje autónomo: El aprendizaje autónomo es una manifestación del ejercicio de la autonomía, en tanto corresponde a una apropiación y puesta en escena de un conjunto de estrategias para aprender (metacognición), es decir de una conciencia sobre la operaciones mentales empeladas por un estudiante para buscar el conocimiento.

Aprendizaje colaborativo: el aprendizaje colaborativo es el aprendizaje resultante de la interacción de varios estudiantes orientada al logro de unos propósitos de aprendizaje. Este se desarrolla en el marco del trabajo grupal o en equipo, en tanto todos los estudiantes aporten, es decir en la medida en que todos pongan en escena la búsqueda el conocimiento que emprendieron. Como resultado de esta interacción, y a manera de conclusiones, lo que resulte constituirá un tipo de aprendizaje.

Aprendizaje significativo: el aprendizaje significativo es una forma de aprendizaje en la cual los conocimientos previos son modificados por unos nuevos. Esto en el marco de unos eventos significativos que sean relevantes y logren fijar dichos conocimientos en la mente de quien participa en estos.

Propósito de aprendizaje: un propósito de aprendizaje es un estructurante de la acción de un profesor o de un e-Tutor. Este define qué le corresponde potenciar o desarrollar en sus estudiantes para que él logre una finalidad práctica, como analizar, interpretar, comprender o evaluar. En semejanza con los objetivos que tradicionalmente han formulado los microcurrículos, un objetivo de aprendizaje también está diseñado con un verbo en infinitivo (terminado en ‘ar’, ‘er’ o ‘ir’), pero precisa a quién involucra y para qué.

RED (Recurso Educativo Digital): un RED es un soporte de la acción de un e-Tutor. Este resulta de la combinación de varios recursos digitales aislados, los cuales requieren de una organización coherente en aras de apoyar el abordaje de una temática y asegurara el desarrollo de algunas estrategias de autoaprendizaje en los e-Estudiantes. En otras palabras, un RED puede expresarse a través de un wixsite y debe contener el tratamiento de una temática soportada en materiales de apoyo, incluyendo vídeos tutoriales, y cerrando con actividades o juegos que aseguren el aprendizaje significativo.

AVA (Ambientes Virtuales de Aprendizaje): un AVA es la garantía del proceso educativo en la virtualidad. Este conjuga la acción de un e-Tutor , formulando una e-Mediación pertinente para el abordaje de un curso o una de sus temáticas; y los recursos coherentes con la e-Mediación propuesta. De esta manera, un e-Estudiante podrá encontrar en espacio apropiado para desarrollar sus aprendizajes.